• (1) 2456181
  • comunicaciones@sjrcolombia.org

En Barrancabermeja, las y los jóvenes piden herencias de Paz

En Barrancabermeja, las y los jóvenes piden herencias de Paz

 

Como parte de las acciones para el lanzamiento de la campaña Quiéreme Bien Herédame la Paz, el equipo Magdalena Medio, del Servicio Jesuita a Refugiados Colombia, junto a los Jóvenes Constructores de Paz y en articulación con la Unidad para las Víctimas, realizó  una actividad de sensibilización, reflexión y diálogo  dirigida a estudiantes  de las Instituciones educativas Juan Francisco Sarasti Jaramillo y Alegría y la Institución Ciudadela Educativa del Magdalena Medio para trabajar de manera colectiva en cinco herencias: Cuerpo y Resistencia, Educación, Verdad, Empatía y Sanación.  Las  y los jóvenes fueron pasando por cada  una de estas herencias para  dialogar en torno a: El cuerpo como  territorio, que en el marco del conflicto  ha sido violentado y agredido, pero, el cual, al mismo tiempo se construye y se re inventa,  cuerpos que se han hecho resistentes con otros cuerpos.  

La Educación como herencia es definitiva en la construcción de  paz, sus bases son las que permitirán  reducir la brecha social, superar la pobreza  y establecer las plataformas para la  construcción de una cultura de paz y una educación de calidad.  Por otra parte,  en la herencia de la verdad,  insistimos en la necesidad de procurar siempre poner a las víctimas en el centro,  escuchar la verdad desde diferentes orillas, no para  dividir, no para  fortalecer  una  verdad oficial, pero si para reparar, para reconstruir y reconciliar.  

La herencia de la empatía reflexionó en torno alimpacto de la indiferencia, pero además se concentró en las afectaciones en torno a la desaparición forzada,y a una herencia en donde nuestra huella quede, sin la necesidad de ser buscada por causas de la guerra. Finalmente, las y los jóvenes reflexionaron en torno a la sanación, la sanación del territorio, el papel que cada uno de nosotros tiene como ciudadanos en esa  reconstrucción y el papel de la cultura  en el país como forma de resistencia.

Como parte de las actividades desarrolladas en cada una de las herencias, se realizaron interesantes monólogos, un cara cara con la educación, y un jardín simbólico de la verdad, huellas y  vasijas colectivas.

Como acción simbólica de cierre, las y los jóvenes Constructores de Paz realizaron el performance: Nos resistimos al entierro, una puesta en escena para decir “NO” a todas aquellas formas de violencia que siguen enterrando personas, esperanzas, sueños, cuerpos,democracia, la educación a las niñas, niños, adolescentes y jóvenes.

Estas palabras hicieron parte del performance, el cual también fue acompañado por una canción, escrita e interpretada por  ellos, como acto que  insiste en la sanación de los territorios desde la cultura y, por su puesto, su capacidad movilizadora.

 

Nos  resistimos a un país en el que las y los jóvenes se convierten en objetivo miliar, aniquilando sus sueños.

Nos resistimos a que los cuerpos de  hombres y mujeres sean expropiados en función del  control y dominio de los señores de la muerte y el mal.

Nos resistimos al olvido, a la ausencia predeterminada por quienes aniquilan sin piedad

Nos resistimos a las políticas del horror que solo buscan aniquilar la diferencia.

Nos resistimos a una educación que alimente la brecha social.

Nos resistimos al entierro, nos resistimos a ver cómo nos siguen enterrando  nuestros sueños, mientras las generaciones  pasan sin la posibilidad de alcanzar la paz.

Hoy estamos aquí para exigir que renazca la vida, en una herencia de esperanza y amor.

 

Servicio Jesuita a Refugiados

Deja tu mensaje

Compartir
Compartir