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Primeros Encuentros de Reconstrucción de Memoria Ambiental en Bogotá y Soacha

Primeros Encuentros de Reconstrucción de Memoria Ambiental en Bogotá y Soacha

“Como el Charquito no es tan reconocido, la memoria es como nuestras raíces. Es saber de dónde venimos y sentirnos orgullosos. Porque el Charquito también es un lugar hermoso, pero escondido entre las montañas”. Esteban Pacanchique, 16 años, Estudiante de la Institución Educativa Eugenio Díaz Castro, en la vereda El Charquito, Soacha.

El Servicio Jesuita a Refugiados Colombia, el Colectivo Proterra y la Asociación de Colegios Jesuitas (ACODESI), con el apoyo de la Delegación de la Unión Europea en Colombia, son los encargados de desarrollar el proyecto de Tejedores de Vida dirigido a niños, niñas, adolescentes y jóvenes (NNAJ) para que sean futuros agentes de cambio y constructores de paz, en los territorios de Nariño, Valle del Cauca, Soacha y Bogotá.

Esta vez, durante el mes de abril se llevaron a cabo los primeros Encuentros de Reconstrucción de Memoria Ambiental con la participación de 80 jóvenes, principalmente estudiantes de noveno, décimo y once, en el colegio José María Veláz, ubicado en la localidad de Suba, y en el municipio de Soacha, con dos colegios: Soacha para Vivir Mejor y la institución educativa Eugenio Díaz Castro, ubicado en la zona rural de la vereda El Charquito.

 

Participantes de distintas generaciones y culturas del Primer Encuentro de Reconstrucción de Memoria Ambiental en el colegio de Fe y Alegría: José María Veláz. Fotografía del JRS Colombia.

 

La finalidad fue conocer o recordar las transformaciones de los territorios mediante un diálogo entre jóvenes, profesores, padres de familia, líderes sociales, taitas Muiscas y representantes de colectivos ambientales, como los de la Red conejeras, Sembradores Van der Hammen, Fundación Chipacuy, el Colectivo Suba Nativa y Sembrando Cultura. Quienes contribuyen a la no repetición de los daños hechos a la naturaleza y a la reconstrucción del tejido social dentro de las comunidades. 

El reconocimiento y las reflexiones de los cambios en el territorio parten de la actividad de Mapas parlantes, llevada a cabo en las instituciones educativas mencionadas. Espacio en el  que los jóvenes y adultos dialogaron sobre el pasado y el presente de sus respectivos territorios, con el objetivo  de hacer evidente en un mapa, el antes y después de Suba y Soacha. Los participantes se dividieron en dos equipos, cada uno con un croquis, el primer grupo  dibujó  las características sociales y ambientales, mientras que el segundo identificó  las transformaciones que a lo largo de la historia han ocurrido en los espacios geográficos: Deforestación, urbanización, apertura de ladrilleras, minas de carbón, contaminación de fuentes hídricas, descubrimiento de sitios arqueológicos, entre otros.

Este espacio generó importantes reflexiones entre los habitantes al momento de comparar sus territorios con lo dibujado en los croquis o mapas del pasado y los mapas del presente. Asimismo, la construcción de memoria se realizó con otra actividad llamada Huellas en el territorio que invitaba a cada uno de los participantes a contribuir con la construcción de una línea del tiempo para identificar las modificaciones de los recursos hídricos, suelo, condiciones del aire, fauna y flora.

 

Mapa del presente del territorio de Suba en el Primer Encuentro de Reconstrucción de Memoria Ambiental en el colegio de Fe y Alegría: José María Veláz. Fotografía del JRS Colombia.

 

La importancia de los Encuentros de Reconstrucción de Memoria Ambiental en territorios urbanos y rurales, como Suba y Soacha, motivó a los estudiantes a conocer un poco más sobre la historia de su contexto y la importancia de la memoria para no permitir más daños a los ecosistemas que los acompañan en su cotidianidad. Además de generar vínculos entre las instituciones y los procesos comunitarios de los colectivos ambientales y sociales. Sandra, representante de Proterra, explica la importancia de estos encuentros: “los jóvenes pueden ver y conocer espacios de incidencia en los que pueden participar y, además, mostrarles a los chicos que hay experiencias exitosas con el territorio”.

Fue así como a través del diálogo intergeneracional se realizó la reconstrucción y el reconocimiento de la memoria en los territorios. Sembrando una semilla, abriendo un proceso de cambio, para no repetir los errores ambientales del pasado y las decisiones que llevaron a la deforestación, contaminación de fuentes hídricas y reducción de fauna y flora en las comunidades rurales de Suba y Soacha, y la comunidad rural en la vereda el Charquito.

 

Vereda El Charquito, municipio de Soacha. Vista del Río Bogotá contaminado y la Primera Hidroeléctrica de Colombia. Fotografía del JRS Colombia.

Servicio Jesuita a Refugiados

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