Cúcuta, Norte de Santander. Viernes 16 de junio de 2017. Con el objetivo de inaugurar el parque comunitario, ubicado en el sector del Tejar del asentamiento la Conquista, el pasado 19 de abril se reunió la comunidad para realizar un acto simbólico de apertura del mismo.

Foto: archivo equipo regional en Norte de Santander del SJR Colombia.Se programa la inauguración del parque para darlo a conocer a todas las comunidades colindantes, esta obra fue construida en el marco de la estrategia recuperación temprana y permanencia en el territorio del área de Integración Local del Servicio Jesuita a Refugiados – Colombia en Norte de Santander con fondos comunitarios y el apoyo de Nelson Ovalles y Caritas Alemania en beneficio de la comunidad en el barrio La Conquista, Villa Paz y Guadalupe ubicados en el anillo vial occidental de la ciudad de San José de Cúcuta. Esta obra es además un primer paso en la ejecución de Plan de Desarrollo Comunitario consolidado en el año 2016.

Éste espacio se proyecta como respuesta a la necesidad de recreación y compartir comunitario entre los diferentes barrios colindantes como estrategia de fortalecimiento del tejido social, generando espacios que permiten a las comunidades participar en la formulación de propuestas que van acorde a sus sueños desde la colectividad, al mejoramiento de la calidad de vida y relaciones sociales basadas en la justicia social y reconocimiento del otro como sujeto de derechos, esta beneficia cerca de 2000 familias que habitan en dichos asentamientos y poco a poco van desdibujando las barreras invisibles entre los sectores y forjando pasos sólidos para la construcción de una paz estable y duradera.

En la inauguración de esta obra estuvo presente Federico Kirken, representante de Caritas Alemana, donante del Servicio Jesuita a Refugiados en Colombia, quien pudo ser testigo de los rostros de satisfacción en una comunidad que ha forjado su camino con muchos esfuerzos.

 

 

Cúcuta, Norte de Santander. Miércoles 14 de junio de 2017. La comunidad la Fortaleza es un asentamiento humano que alberga un importante número de población víctima del conflicto armado y población retornada de Venezuela, ubicada en las inmediaciones del anillo vial. Como resultado del trabajo comunitario se construyeron dos aulas que ahora cumplen funciones de Instituto Educativo, llevan por nombre “Corporación Innovar” y brinda educación formal a los niños y niñas del sector. Foto: archivo equipo regional en Norte de Santander del SJR Colombia.

Por las mismas dificultades del contexto para acceder al servicio de agua de máxima calidad, la escuela no contaba con las condiciones adecuadas para almacenar agua potable apropiada para el consumo de los estudiantes que a diario reciben sus clases, después de un encuentro con la Junta de Acción Comunal y las hermanas de la congregación “Nueva Vida” entre líderes de la comunidad, se genera una alianza entre la comunidad y el Servicio Jesuita a Refugiados – Colombia para adecuar las instalaciones y dotar la institución educativa con un filtro bebedero dispensador de agua fría ozonizada de 100 litros en beneficio de 84 niños en transición y preescolar, además de beneficiar a toda la comunidad.

El compromiso para llevar a cabo la obra se estableció entre docentes, padres de familia y junta de acción comunal con el fin de garantizar el debido uso y mantenimiento, así mismo, el SJR Colombia aportó los materiales y acompañamiento a la organización comunitaria para realizar la obra e instalar el equipo mientras que la comunidad se encargó de la mano de obra. Este proyecto se realizó en el marco de la estrategia de recuperación temprana y consumo de agua segura, mitigando el riesgo de adquirir enfermedades por consumo de agua no potable principalmente en la niñez.

Cúcuta, Norte de Santander. Viernes 9 de junio de 2017. Como parte del acompañamiento del área de Integración Local del Servicio Jesuita a Refugiados – Colombia a la comunidad en la vereda La Siberia del municipio de Herrán – Norte de Santander desde el año 2014 y respondiendo al plan de acción comunitario construido participativamente entre la comunidad, el SJR Colombia y la Defensoría del Pueblo, se realizaron obras de adecuación al dispensario comunitario de salud. Foto: archivo equipo regional en Norte de Santander del SJR Colombia.

En este contexto se conforma una importante alianza entre la Alcaldía de Herrán y el SJR Colombia para apoyar el pago de honorarios correspondientes a la mano de obra y gastos en materiales respectivamente, con el compromiso por parte de la comunidad de realizar la veeduría y ayudar en su construcción.

El SJR Colombia con fondos de Caritas Alemana dotó con implementos médicos el dispensario comunitario de salud incluyendo el botiquín con dotación, la camilla y escalerilla, el glucómetro, tensiómetro y báscula. Además se acompañó la organización comunitaria durante la obra.

La construcción del dispensario beneficia a cerca de 200 personas de la Siberia (Colombia) y Betania (Venezuela) en acciones de primeros auxilios, siendo también un espacio adecuado para promover brigadas de salud, esta estrategia busca prevenir riesgos en salud debido a la lejanía de la comunidad con su cabecera municipal, además de generar condiciones de calidad de vida y permanencia en el territorio. La administración municipal de Herrán se ha comprometido con la formación en primeros auxilios de cinco habitantes de la vereda para garantizar el máximo provecho de la obra.

 

Cúcuta, Norte de Santander. Viernes 9 de junio de 2017. En el asentamiento La Conquista, ubicado sobre el anillo vial occidental de la ciudad de Cúcuta, se implementó un proyecto de arborización como parte de la estrategia de recuperación temprana y permanencia en el territorio, a fin de prevenir riesgos por desastres naturales y mitigar la inestabilidad del terreno. Foto: archivo equipo regional en Norte de Santander del SJR Colombia.

Previamente se realizaron visitas técnicas para determinar las características del suelo con el apoyo de la Corporación Autónoma Regional de la Frontera Nororiental – Corponor y el acompañamiento del Servicio Jesuita a Refugiados – Colombia desde el área de Integración Local del equipo regional en Norte de Santander.

Corponor visitó el asentamiento priorizando 2 zonas para la siembra de dos tipos de árboles que según estudios de la entidad cumplen con el perfil para ayudar a disminuir las condiciones de erosión que presentan los suelos del terreno y reducir el riesgo por deslizamientos y desastres. Es por ello, que se llevaron a cabo 4 jornadas (3 en el segundo semestre del año 2016 y 1 en el año 2017) de siembra, en ellas, participaron cerca de 30 personas por sesión, siendo un total de 120 personas, con quienes hubo un proceso de sensibilización frente a la importancia de la existencia y permanencia de los árboles, logrando así la siembra de 190 árboles de matarratón y 25 árboles de Cují. Éstas jornadas fortalecen los lazos de la comunidad, así mismo, les permite reconocer y apropiarse de su territorio como un bien común.

JFoto: archivo equipo regional en Norte de Santander del SJR Colombia.Las acciones para el cuidado del entorno además de contribuir a corto y largo plazo con el progresivo mejoramiento de la calidad del aire, de la regulación de la temperatura (generando sensación de una temperatura más baja), la generación de sombra para refugio de animales y seres humanos, un ambiente estéticamente más agradable que armoniza con las estructuras públicas y residenciales que se han levantado en los últimos años también contribuye al mantenimiento y limpieza del agua a través de sus raíces.

Pese a que continúa la necesidad de generar espacios para apostarle a la educación ambiental en la comunidad, se evidencia que las personas que participaron de las jornadas de siembra, han ayudado a cuidar y a replicar la importancia de la protección del ambiente natural del territorio, y cada vez se suman más personas a éste tipo de iniciativas.

 

Encuentro virtual Trazando PuentesBogotá D.C. 1 de junio de 2017. La Red SJR – Colegios* juntos con la Red Solidaria de Jóvenes en España continúan trazando puentes entre las y los jóvenes constructores de paz, en esta oportunidad el encuentro fue virtual entre el colegio Nuestra Señora de la Asunción de Badajoz (Extremadura) y la Institución Educativa de Fe y Alegría José María Vélaz de Bogotá.

Con el fin de seguir encontrando las experiencias juveniles que se viven en diferentes lugares del mundo, con contextos y necesidades diversas los y las estudiantes de las diferentes redes compartieron sus experiencias sobre los lugares que habitan, los temas que movilizan sus acciones como lo son las personas refugiadas, víctimas de conflicto armado, la deserción escolar, el reclutamiento forzado, entre otros.

La campaña #SoyTierraDeAcogida y el Proceso “Del 9 al 9” – Quiéreme bien herédame la paz, fueron los temas principales sobre los que intercambiaron experiencias y acciones de solidaridad.vFoto: archivo Entreculturas.

En días pasados la Red Solidaria de Jóvenes desde Extremadura como un gesto de solidaridad con las y los jóvenes de Colombia y en especial de la red SJR Colegios pintó el logo y eslogan del Proceso “Del 9 al 9”, esta acción junto al encuentro virtual y a la conversación que ahí se desarrolló reconfortó y motivó a las y los estudiantes a seguir con sus acciones y fortaleciendo esta red a nivel nacional y también trazando puentes colombo españoles. 

“Me siento inspirada a seguir porque otros desde otro lado nos acompañan y también desde allá son constructores de paz, no estamos solos” Tanya Sofía Avellaneda Integrante de la red SJR – Colegios – junior, I.E. José María Vélaz.

 

La Red SJR Colegios constituye una apuesta estratégica del Servicio Jesuita a Refugiados – Colombia por la formación de jóvenes que estudian en los colegios de la Compañía y en los colegios Fe y Alegría.

 

 

Bogotá D.C. Mayo 25 de 2017. Colombia ha vivido un largo conflicto de más de cincuenta años con grupos insurgentes, un conflicto que prácticamente afectó todo el país en el momento de mayor intensidad entre 1990 y 2004. En estos años alcanzó un nivel considerado en estándares internacionales como “conflicto armado mayor” con más de 1.000 combatientes muertos por año, sin contar las víctimas civiles que alcanzaron niveles de más de 5.000 en los peores años. El efecto en la población civil fue muy grande: la población desplazada forzosamente por la violencia superó los 7 millones de personas y los muertos sumaron más de 230.000 en estos años. Los campesinos, indígenas y afrocolombianos fueron los más afectados por el conflicto armado. LAS PROMOTORAS DE SALUD UNA INICIATIVA DE CONSTRUCCIÓN DE PAZ LIDERADA POR MUJERES EN LA FRONTERA COLOMBIA – VENEZUELA

Así como el conflicto fue intenso, también se han dado numerosos esfuerzos de construcción de paz en los últimos 30 años. Estos han implicado una combinación de estrategias de paz como también se ha dado en otros países con conflictos armados persistentes (protacted armed conflicts); dependiendo de las circunstancias, lugares y de la población afectada se han combinado “peacekeeping (contención), peacemaking (negociación de paz) and peacebuilding (construcción de paz)”. En primer lugar, ha sido necesario contener los efectos devastadores del conflicto sobre la población civil con estrategias de civiles de contención de actores armados y con formas de resistencia civil en medio del conflicto, como fueron las comunidades y territorios de paz; ejemplos de ello en el Magdalena Medio son el proceso ciudadano por Tiquisio, el acuerdo humanitario de desminado en Micoahumado y otros procesos impulsados por el Programa de Desarrollo y Paz en la zona.

En segundo lugar, también ha sido necesario “hacer la paz” (peacemaking), es decir, promover procesos de negociación que busquen alcanzar acuerdos de paz con los grupos armados. Se han dado varios momentos de negociaciones con grupos alzados en armas: Un primer momento entre 1989 y 1994, que llevó a acuerdos de paz y desmovilización de varios grupos guerrilleros, entre otros el M-19 y el Ejército de Popular de Liberación (EPL), con alrededor de unos 5.000 guerrilleros desmovilizados. Una segunda fase de negociaciones, que fue fallida, se dio entre 1998 y 2002 durante la administración de Andrés Pastrana con las FARC y el ELN. Una tercera fase se dio entre 2003 y 2006, con la negociación de la administración Uribe con los grupos paramilitares; sin embargo, parte de estos grupos se reactivaron vinculados al narcotráfico, la minería ilegal y la extorsión. Finalmente, durante la administración del actual presidente Juan Manuel Santos se culminó la negociación con la mayor guerrilla: las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia – FARC, negociación que se extendió entre 2012 y 2016. Recientemente se ha dado inicio a la negociación con el ELN, sin que todavía sean muy claras las perspectivas de la misma.

En tercer lugar, se han dado múltiples iniciativas de lo que tradicionalmente se conoce como construcción de paz (peacebuilding) en los momentos en que se han alcanzado acuerdos de paz con distintos actores armados, lo cual ha implicado no solo procesos de desmovilización, desarme y reintegración de los combatientes, sino también dinámicas de atención a las víctimas del conflicto con estrategias a nivel económico, político y cultural, a lo que se suma la promoción de la reconciliación en una sociedad que ha sufrido profundas heridas y divisiones por la guerra y la violencia.

Foto: comunicaciones regional Nariño. Misión itinerante en la cordillera.El acuerdo de paz con las FARC ha tenido dificultades para su aprobación, refrendación e implementación. Luego de una ardua negociación de más de 4 años, en agosto de 2016 se termina de negociar un acuerdo que incluía temas a nivel de reforma rural integral, participación política, solución al problema de las drogas ilícitas, víctimas del conflicto y justicia transicional, garantías de seguridad, cese al fuego y de hostilidades y dejación de armas por parte de la guerrilla. Este acuerdo fue refrendado por la X asamblea de la guerrilla en septiembre 2016. Sin embargo, el acuerdo no pasó la votación de la refrendación pública del 2 de octubre, perdiendo por menos de 55.000 votos de un total de 12’800.000 votos. Esto obligó a que el gobierno nacional y la guerrilla renegociaran puntos del acuerdo buscando integrar puntos planteados por aquellos que se oponían al acuerdo. El 14 de noviembre se firmó un nuevo acuerdo que fue refrendado por el Congreso, donde se están aprobando lentamente las leyes necesarias para su implementación. El cese al fuego se hizo efectivo, con una disminución importante del nivel de violencia, y se avanza en la concentración de las guerrillas para su desmovilización y entrega de armas, que debe culminarse hacia agosto de 2017. La polarización del país en torno a la guerra y la paz ha dificultado este proceso de implementación e implica un riesgo que el acuerdo de paz pueda naufragar en medio de un contexto preelectoral muy agitado (hay elecciones de congreso y presidente en marzo y mayo de 2018).

La población mira con expectativa y esperanza los avances en la implementación de los acuerdos de paz. Ahora bien, enfrentan muchos retos para alcanzar los beneficios que estos acuerdos les puedan deparar. Por una parte, la persistencia de grupos armados (tanto el ELN que no ha acabado de negociar, como los grupos surgidos de la desmovilización paramilitar) ha implicado una amenaza y presión para las poblaciones rurales ubicadas en los sitios donde estos grupos permanecen, entre otros el Catatumbo, el sur de Bolívar y la costa Pacífica. Por otra parte, todavía hay incertidumbre de cómo operarán los mecanismos para el desarrollo rural, la participación política y los mecanismos de justicia transicional que garanticen el acceso a la verdad, la justicia y la reparación de las víctimas, incluida la restitución de tierras.

En este contexto, el SJR trabaja para acompañar las comunidades que se encuentran en situación vulnerable y con riesgo de ser desplazadas para fortalecerlas en su capacidad de resilencia y permanencia en el territorio. Igualmente apoya a las víctimas del desplazamiento para que tengan claridad de las rutas legales que tienen para el acceso a sus derechos de acuerdo a la política pública existente. Caminamos con la gente buscando que ellos/as puedan empoderarse para que sean actores de construcción de paz en su propio contexto.

 

Mauricio García Durán S.J., Director de SJR Colombia, Director regional de SJR para América Latina

Este artículo fue publicado originalmente por Canadian Jesuit International
 
2017-Spring-Summer-newsletter
http://www.canadianjesuitsinternational.ca/2017/05/10/2017-spring-newsletter/

Buenaventura, Valle del Cauca. Mayo 26 de 2017. Con total éxito se desarrollan las jornadas de microtalleres que se han venido realizando en el Distrito de Buenaventura por el equipo regional Valle del Cauca del Servicio Jesuita a Refugiados – Colombia. Dicha actividad hace parte de la estrategia de Atención, Formación y Acompañamiento a las víctimas del conflicto armado que acuden de manera frecuente a la oficina del SJR Colombia en búsqueda de la protección y defensa de sus Derechos.Foto: equipo regional en Buenaventura, Valle del Cauca. Mayo del 2017.

Estas jornadas son promovidas desde el área de Acción Humanitaria y tienen como propósito generar espacios de acercamiento colectivo a la población atendida, creando una línea de conocimientos básicos que le permite a los participantes la exigibilidad de Derechos, al mismo tiempo que para el SJR Colombia, cumplir de manera efectiva el ejercicio de acompañamiento, servicio y defensa que se le brinda a las víctimas, desde la oficina local.

En un periodo consecutivo de dos meses, la presente iniciativa ha permitido responder con efectividad al número de solicitudes de orientación recibidas por el equipo. De este modo, los microtalleres se desarrollan como un espacio de diálogo y formación en el que las personas atendidas tienen la posibilidad de reconocer aquellas rutas que favorecerán el goce efectivo de sus Derechos, al mismo tiempo que logran despejar los interrogantes que poseen de acuerdo a sus situaciones particulares, siendo retroalimentados por el grupo y por el conjunto de asesores pertenecientes al equipo.

Actualmente, en la oficina del SJR Colombia regional Valle del Cauca se celebra con gran entusiasmo la realización de estas jornadas, en tanto han permitido optimizar los tiempos para la atención y ampliar el rango de personas acompañadas en situación de desplazamiento, ya que estas jornadas se desarrollan bajo una metodología participativa en la que se logra identificar los casos que requieren ser priorizados y con éstos se continúa un proceso de orientación sociojurídica que busca potenciar la capacidad de agencia de las víctimas y aumentar sus niveles de empoderamiento para la transformación de sus realidades particulares en un contexto ampliamente afectado por la violencia.

Finalmente, se espera que estos microtalleres sobre Derechos sigan siendo efectuados con la mayor eficacia posible hasta abarcar un mayor número de personas que debido a su condición de vulnerabilidad necesitan de nuestro acompañamiento, y de esta manera, seguimos aportando a la Construcción de Paz desde los territorios.

Barrancabermeja, Santander. Mayo 25 de 2017. La actividad realizada en el marco de las acciones simbólicas y de memoria adelantadas por el grupo de jóvenes en la región, se suma al Proceso “Del 9 al 9” – Quiéreme bien herédame la Paz.

Foto: equipo regional Magdalena Medio del SJR Colombia. Carpa de la memoria en contra del olvido: Conmemoración del Día municipal de las víctimas en el municipio de Barrancabermeja.El municipio de Barrancabermeja ha sido escenario de desapariciones, muertes selectivas, violencia y señalamiento a líderes sociales tras la presencia y confrontación de actores armados por la disputa del control territorial. El 16 de mayo de 1998, el municipio fue sacudido con una masacre paramilitar que cobró la vida de 11 personas, mientras 25 más fueron desaparecidas. Desde el año 2009, cada 16 de mayo se conmemora el Día municipal de las víctimas en memoria de todas aquellas mujeres y hombres cuya vida fue cobrada por causa del conflicto.

Tras aquel día de horror, en Barrancabermeja, tierra reconocida por su movilización cívica como ejercicio de lucha y resistencia por la defensa de la vida y reivindicación de los derechos, se ratificó el operar de grupos armados en un contexto urbano, aspecto que diferenció las dinámicas del conflicto en el municipio en relación a otras masacres con lugar en el territorio nacional.

Reconociendo el papel de la memoria desde sus posibilidades de solidaridad, capacidad movilizadora y efectos colectivos, el pasado 16 de mayo el grupo de Jóvenes Constructores de Paz – JCP se sumaron a las acciones en el marco de la Conmemoración realizada en la Plazoleta de Telecom. Ese día dejó de ser un espacio físico para convertirse en un lugar qué albergó galerías, nombres, cajones con siluetas negras haciendo alusión a quienes están desaparecidos y mensajes de fortaleza.

Las y los jóvenes instalaron una carpa de la memoria con símbolos, que con otras expresiones y narraciones, buscaban volver a contar en perspectiva de solidaridad con las familias de quienes ya no están. Recordaron a las 32 víctimas de la masacre del 16 de mayo a través de una galería en carboncillo realizada por José Luis Beltrán (Joven Constructor de Paz), así como una secuencia de imágenes que trajo a la memoria la incursión paramilitar como una llamado al esclarecimiento de la verdad y reconocimiento de la responsabilidad histórica con las víctimas y la sociedad civil.

“Como persona joven dibujando los rostros, me sentí un poco nervioso y asombrado porque estás personas ya no están y a muchos de ellos los han esperado por mucho tiempo” (José Luis Beltrán, autor de la galería en solidaridad con el Colectivo 16 de Mayo)

 Una jaula con grullas de papel, fue la instalación con la que recordaron a las víctimas de desaparición forzada de las masacres del 16 de mayo y 28 de febrero de 1999, resonando, que la desaparición, es sin duda uno de los actos más atroces que el conflicto ha dejado porque con él, los actores armados anulan identidades, mientras llevan a las familias a un duelo eterno que busca responder a la pregunta dónde están.Foto: equipo regional Magdalena Medio del SJR Colombia. Carpa de la memoria en contra del olvido: Conmemoración del Día municipal de las víctimas en el municipio de Barrancabermeja.

“Los desaparecidos son la huella oscura que dejaron los malvados a su paso., sin embargo nació algo más fuerte, el árbol de la lucha, el esfuerzo y la búsqueda de la verdad” (Cristian Osorio, Joven Constructor de Paz, autor de la instalación: en memoria de los desaparecidos)

El río Magdalena, tuvo un lugar importante en la carpa. Este río que en su momento facilitó las conexiones comerciales en un territorio fragmentado, también ha sido fiel testigo de las atrocidades del conflicto. Su cauce, llevó por muchos años las partes desmembradas de las víctimas. Muchas veces los familiares han tenido que escuchar: “Los cadáveres fueron arrojados al Magdalena”.

Para esta oportunidad le pedimos a niños que dibujaran el río desde su perspectiva y en él apareció un muerto, al consultarle que quien era, respondió: “una persona que se comió un pescado”.

Entre las actividades lideradas por el grupo de jóvenes, se empezó con la construcción del diccionario de la memoria y se realizó una escultura colectiva en solidaridad con las víctimas. Manos de mujeres, hombres, jóvenes, adolescentes, niñas y niños quedaron puestas en arcilla como muestra del compromiso que tenemos con las víctimas tras años de indiferencia, pero también como una posibilidad de unir esas manos en la construcción de tiempos de paz.

“El ser joven es más de lo que se dice y se escucha, aparte de ser, es tener un enorme compromiso con la memoria, la historia y el pasado. Esa es la esencia que nos hace guerreros para correr detrás de nuestros sueños y luchar por lo que sabemos que es correcto” Daniela Ruiz Carreño – Joven Constructora de Paz.

Dentro de los momentos programados, la Unidad para la Atención Integral a las Víctimas y la Mesa de participación efectiva de víctimas del municipio, entregaron a varios líderes y organizaciones defensoras de Derechos Humanos, un reconocimiento a la labor realizada.

Foto: equipo regional Magdalena Medio del SJR Colombia. Carpa de la memoria en contra del olvido: Conmemoración del Día municipal de las víctimas en el municipio de Barrancabermeja.Como cierre de una jornada en la que el arte, la música, los monumentos, símbolos y narrativas tuvieron lugar, el grupo de jóvenes acompañó a los familiares de las víctimas del Colectivo 16 de Mayo para entregarles una antorcha como símbolo utilizado para dignificar la memoria de los hijos, hijas, esposos, esposas, hermanas, hermanos que ya no están, pero también para hacer un llamado desde la esperanza que hoy nos convoca para transformar y revolucionar desde la paz, el amor, la lucha y la defensa de la vida.

Una memoria contada desde los jóvenes es la posibilidad de entregarles historias de su territorio para que se apropien de ellas y las vuelvan a narrar desde su capacidad de movilización y creación, estableciendo un orden que los visibilice en tiempos en los que su participación resulta definitiva en la construcción de ejercicios de paz.

 

 

Artículo elaborado por el equipo Regional del SJR Colombia en el Magdalena Medio.

 

Bogotá, Colombia. 3 de mayo de 2017.- El pasado 29 de abril dio inicio el curso de formación binacional “Promotores de Derechos y Gestores de Paz”. La primera jornada presencial contó con la participación de 30 personas de Ecuador y Colombia. 

Este curso tiene como objetivo aportar a los procesos de construcción de paz territorial desde el fortalecimiento de capacidades de líderes representativos de comunidades de acogida, y de organizaciones de víctimas en la frontera colombo-ecuatoriana. A partir de ejercicios que visibilicen las dinámicas de los territorios, se busca que los participantes se reconozcan como agentes de transformación social de aquellas comunidades a las cuales representan. “Hoy nos hemos implantado una semillita que va a empezar a germinar en 24 horas cuando lleguemos a nuestra familia a trasmitir lo que acá hemos vivido. Luego, esperamos poder trasmitir esto a nuestra comunidad y a las instituciones, reconoció una lideresa colombiana.  Primera jornada del curso de formación binacional “Promotores de Derechos y Gestores de Paz”

El encuentro e intercambio de experiencias de la primera jornada, es el punto de partida para reconocer que la construcción de paz territorial va más allá de la ausencia de la violencia, y pasa por ver en el conflicto una oportunidad de cambio para trabajar por la justicia social; la construcción de un futuro deseado; y el reconocimiento de la dignidad humana y la importancia de la acogida. 

A través de un ejercicio de construcción del futuro deseado, los participantes identificaron que más allá de una frontera, tanto colombianos como ecuatorianos tienen apuestas similares en la búsqueda del bien común, y, por ende, de una vida digna. Los representantes compartieron sus sueños de vida en el territorio que van desde la formación de una empresa en Cuaspud en Nariño, hasta la creación de una universidad que permita tecnificar los procesos de producción agropecuaria de El Ángel en Ecuador. 

Para el SJR este tipo de ejercicios permiten sensibilizar y promover valores de hospitalidad y acogida desde el reconocimiento de la dignidad humana, como lo señala uno de los docentes de la Universidad Politécnica Estatal del Carchi -UPEC-: “Yo me voy con un gran mensaje […] la condición de refugio no es porque ellos quieren venir acá, es porque los obligan. Desde ahí debemos arrancar el compromiso, debemos cambiar la concepción […] los hermanos colombianos que están en condición de refugio deben ser parte de nuestro Estado, no como exigencia de un tratado sino como un asunto de hermandad”. 

Por su parte, una lideresa ecuatoriana contaba que “Antes llegaban los colombianos y acá no se sabía que era refugio. No sentíamos el dolor de la gente que viene desplazada. Gracias a organizaciones como la de ustedes [SJR] las instituciones han entendido que es este sufrimiento […] Como ecuatorianos hemos tomado conciencia y hemos venido entendiendo que somos hermanos, que somos hijos de un solo Dios”, reconociendo así el trabajo que ha venido desarrollando el SJR en sus comunidades, al lado y lado de la frontera.

INFORMACIÓN GENERAL: Este curso se encuentra estructurado en seis módulos que se desarrollarán a través de jornadas presenciales mensuales en Tulcán; y virtuales con el acompañamiento académico-pedagógico, y el respaldo de la UPEC, la Corporación Universitaria Autónoma de Nariño y el Equipo Binacional del SJR. Los próximos módulos tendrán como temas: derechos y mecanismos de exigibilidad; mecanismos alternativos de resolución de conflictos; cultura de paz y reconciliación; capacidades de incidencia, y ejercicios de ciudadanía para la construcción de la paz. 

Este diplomado se suma al compromiso del SJR de promover el Derecho a la Educación para las personas refugiadas y desplazadas, especialmente en el marco de la Campaña por la Educación . Para el SJR la educación es un derecho que promueve la dignidad humana, facilita la integración local de los migrantes forzados; y, por lo tanto, contribuye al desarrollo de las comunidades y la construcción de sociedades justas, democráticas e incluyentes. 

 

Servicio Jesuita a Refugiados Latinoamérica y el Caribe 

Proyecto Binacional: SJR Colombia- SJR Ecuador 

 

 

Foto: archivo SJR Colombia. Grupo de mujeres de la Asociación Nuevo Futuro en Cuaspud - Nariño.

Cuaspud, Nariño. 26 abril de 2017. Con el fin de dar a conocer las experiencias del trabajo que han surgido a partir de la labor constante de Acompañar, Servir y Defender a la población en situación de desplazamiento forzado y refugio, se han sistematizado las iniciativas de paz lideradas por mujeres que han sido acompañadas por los equipos nacionales pertenecientes al Servicio Jesuita a Refugiados en la región Latinoamérica y el Caribe.

En Colombia, frontera con Ecuador, se ha venido trabajando con la Asociación de mujeres “Nuevo Futuro” en el municipio fronterizo Cuaspud. Este grupo está conformado desde el año 2014 y cuenta con la participación de 33 mujeres indígenas que han sido víctimas del desplazamiento forzado de diversas veredas del municipio como San Francisco, Macas, Yapurquer, Cruz Grande y El Pirio.

Esta asociación surge en el marco de las negociaciones de paz entre la guerrilla de las FARC-EP y el gobierno nacional, con el fin realizar acciones de incidencia local para la defensa de sus derechos como víctimas y mujeres.

“Es una asociación donde las mujeres pretendieron hacer algo por ellas mismas y quisieron, primero desde su sentir como víctimas, hacer algo para ayudarse y apoyarse. Producto de ello decidieron conformar esta asociación y colaborarse” Coordinador Equipo Nariño- SJR Colombia.

Este proceso liderado por las mujeres de la Asociación Nuevo Futuro ha sido acompañado por el equipo del SJR Colombia en Nariño a través de las áreas de Integración Local y Prevención, las cuales han generado espacios para el fortalecimiento de capacidades e incidencia local, así como procesos de reconciliación, memoria y cultura de paz.

Los principales objetivos de la iniciativa de paz de mujeres en la frontera Colombia- Ecuador que se han propuesto cumplir son:

  • Promover, difundir y defender los derechos de las mujeres víctimas del desplazamiento.
  • Emprender acciones de incidencia para obtener una condición de vida digna de las mujeres.
  • Propender por una reconstrucción de vida individual, familiar, comunitaria y social.
  • Interactuar, interlocutar e intervenir ante el Estado colombiano, los organismos nacionales e internacionales y la sociedad civil en general, para el logro de una reparación y restablecimiento integral de sus derechos.
  • Fortalecer las capacidades y virtudes de las mujeres para la construcción colectiva de la memoria entorno a sus vidas y el territorio.

Durante este tiempo se ha evidenciado que entre los principales logros alcanzados con esta iniciativa de paz se encuentran los ejercicios de memoria que se han construido con ellas a través del auto-reconocimiento y reconocimiento del ser mujer. Esto les ha permitido tejer sus propias redes de apoyo para emprender procesos de sanación en relación a sus historias de vida en el marco del conflicto armado colombiano.

En este sentido, Carlos Estrella, coordinador del equipo Nariño resalta que “el aporte a la construcción de paz se da desde los ejercicios de memoria y desde la reconstrucción y apropiación del territorio, que les permite a las mujeres sanar desde una perspectiva de reconciliación. De igual manera, les permite crear nuevas lógicas en relación a la comunidad que las acoge, ya que por medio de ejercicios de hospitalidad las personas de la comunidad han podido sensibilizarse sobre las situaciones por las que han tenido que pasar estas mujeres y esto ha contribuido a construir una comunidad mejor”

De igual manera, Natalia Peláez practicante de psicología del equipo en Nariño afirma que “como SJR nuestra gran meta con este grupo de mujeres es que ellas reconstruyan el tejido social, participen en espacios públicos, se cuenten a sí mismas sus memorias, que en últimas son las memorias del territorio que habitan, y, por ende, se reconecten con sus saberes ancestrales, ya que son indígenas y como consecuencia del conflicto armado su identidad se ha transformado”.

Finalmente, se resalta la necesidad del Servicio Jesuita a Refugiados de continuar acompañando procesos comunitarios liderados por mujeres, pues son el eje principal para la  transformación pacífica de las dinámicas de violencia en los contextos donde habitan, al igual que son constructoras del tejido social desde su núcleo familiar hasta su entorno comunitario.

 

“Yo en la asociación me siento muy orgullosa porque puedo ayudarles a las demás, me siento orgullosa de ser útil porque antes solo me preocupaba por mi hogar, ahora no. Veo en ellas que cada cual necesitamos una ayuda, donde compartimos ideas y nos sentimos más contentas al hablar y conversar con las demás”. Mujer de la asociación Nuevo Futuro.

 

“Lo bueno de nuestra Asociación es que he aprendido a respetar, a ser amable. A mí me gusta mucho eso, la puntualidad, son nuestros principios y valores que debemos tener para compartir. Mujer de la asociación Nuevo Futuro.

 

Servicio Jesuita a Refugiados – Colombia

Equipo Nariño

Servicio Jesuita a Refugiados – Latinoamérica y el Caribe