En el marco del proyecto “Emprendimientos juveniles rurales, nuevas identidades y paz territorial” se desarrolló la Escuela de formación de líderes “Jóvenes Constructores de Paz” en el municipio de Norosí, Bolívar, la cual se enfocó en “contribuir e incentivar a los y las jóvenes a que participen de manera consciente y crítica en espacios políticos y públicos, para así poder generar acciones políticas colectivas que tengan resonancia en todo su contexto social”[1].

Se contó con la participación de jóvenes rurales que representaron las comunidades de La Ventura, Aguas Negras y Palma Esteral del municipio de Tiquisio; Buena Seña, Mina Estrella, Santa Helena y centro poblado del municipio Norosí; Hatillo, Cobadillo y centro poblado del municipio Río viejo; logrando certificarse 31 participantes al finalizar el proceso.

La formación inició en el mes de julio de este año y culminó el pasado 3 de diciembre, fortaleciendo las capacidades en los y las jóvenes para impulsar su participación e incidencia a nivel comunitario, local, regional y nacional, a través de la realización de Encuentros mensuales en los que se abordaron temas como liderazgo, resolución de conflictos, Estado social de derecho, mecanismos de participación ciudadana, espacios de participación, incidencia política, la ruta de la incidencia, Derechos Humanos y reconciliación.

No obstante, este espacio también permitió la integración entre los y las jóvenes, conocer las propuestas y acciones que realizan en sus comunidades, los retos que tienen en común, compartir aprendizajes y experiencias y construir nuevas amistades.

Asimismo abordar el tema de construcción de Paz generó reflexiones interesantes por parte de esta población juvenil, enfocadas a que cada persona realizara ejercicios prácticos de manera individual al interior de su familia, comunidad, lugar de estudio o de trabajo, reforzando valores como el respeto, la escucha, la tolerancia, el cuidado del medio ambiente y fortaleciendo la participación juvenil en procesos comunitarios y locales.

 

[1] Escuela de Formación: Jóvenes Constructores de Paz. SJR-Colombia. 2017

El día 25 de Noviembre, en el marco de la conmemoración al Día internacional de la no violencia contra la mujer, campaña que tiene como objetivo, sensibilizar y denunciar la violencia de género como una de las mayores violaciones hacia los derechos humanos. El Servicio Jesuita a Refugiados – Colombia en Nariño, de la mano de la Red SJR Colegios, realizaron un acto simbólico en el centro de la ciudad, con el fin de hacer un llamado a la comunidad y denunciar este hecho que afecta a un gran porcentaje de mujeres de todas las edades y de todas partes del mundo.

Para este día los chicos y chicas de la Red SJR Colegios y el equipo regional, se desplazaron a las calles de la ciudad con carteleras y pendones donde expusieron diferentes hechos victimizantes, además de ello mostraron su solidaridad y acompañamiento con mensajes de apoyo a las mujeres víctimas.

Durante el transcurso de la jornada, se abrieron espacios de participación ciudadana, donde las personas del común podían acercarse y dejar plasmado en un lienzo, mensajes en contra de este cruel acto, así como también dejar mensajes positivos hacia las mujeres. 

Durante la campaña varias personas se acercaron a compartir sus experiencias y sus testimonios, lo que hizo aún más emotiva esta iniciativa.

Comunicado de Prensa

1 de diciembre de 2017

  • El Pacto Mundial sobre Migración es un proceso de discusión en el seno de las Naciones Unidas que tiene como objetivo la generación de un documento que brinde herramientas y estándares para el tratamiento de las migraciones a nivel global.

 

El 2 y 3 de diciembre, organizaciones de la sociedad civil de todo el mundo  se reúnen en Puerto Vallarta, México, para poner en común los desafíos que enfrentan los países en materia de migración y derechos humanos, con el objetivo de incidir en la elaboración del Pacto Mundial sobre Migración, promovido por Naciones Unidas, durante la reunión que se llevará a cabo del 4 al 6 de diciembre, en esa misma sede, con las y los representantes de los Estados miembro de Naciones Unidas.

Cuestiones como la vulneración de los derechos de las personas migrantes en las deportaciones y expulsiones colectivas; la privación de la libertad por motivos migratorios; la falta de acceso a la justicia integral por parte de las personas migrantes; y la no protección de sus derechos laborales, son algunas de los temas  que las organizaciones de América Latina y el Caribe identifican como las de mayor gravedad. Los Estados deben garantizar políticas que favorezcan la regularización de todas las personas migrantes con apego al respeto de sus derechos humanos.

América Latina y el Caribe es uno de los corredores migratorios continentales más extensos y diversos a nivel mundial, por lo que las organizaciones sociales de la región afirman que el Pacto Mundial sobre Migración debe estar obligado a respetar los derechos de las personas migrantes y asegurar que los Estados los respeten en sus políticas migratorias nacionales.

El Pacto Mundial sobre Migración es un proceso de discusión en el seno de las Naciones Unidas que tiene como objetivo la generación de un documento que brinde herramientas y estándares para el tratamiento de las migraciones a nivel global. Además de los Estados parte, la elaboración del Pacto Mundial sobre Migración incorpora la experiencia, tanto de las organizaciones de la sociedad civil, como del sector privado y sindical, especialistas en el tema. El proceso inició luego de la reunión promovida por la Asamblea General de Naciones Unidas en Nueva York, con el objetivo de buscar soluciones integrales a la movilidad humana, en 2016.

 

 

 

 

 

*Compartimos esta convocatoria vigente de nuestro aliado – socio Cáritas Suiza. 

En noviembre 2017 Cáritas Suiza (CACH) abre la convocatoria para un programa de adaptación al cambio climático en la Guajira, Colombia. Se invita a las organizaciones interesadas en aplicar a esta convocatoria para que presenten su solicitud a más tardar el 8 de enero 2018.

Por favor si necesita más información consulte los términos de referencia y el formulario de inscripción.

Convocatoria_Adaptación al Cambio Climático en La Guajira_1_Directrices

Convocatoria_Adaptación al Cambio Climático en La Guajira_2_Formulario de Solicitud Breve

“El primer día me fui temprano para ver si me rendía,

Oí un palanco que decía. ¿Qué será esto Malagano?

¿Por qué nosotros estamos siempre dispuestos para morir?

Contestó un Caracolí: Yo soy madrea de peso

Y un Guaimaro bien grueso que se echaba a sonreír”.

 

Norosí. Noviembre 24 de 2017. Como parte del proceso de formación y acompañamiento durante el año 2017, se realizó en la Institución Educativa de Norosí una galería de la memoria para recoger y compartir lo que significaron los diálogos intergeneracionales como estrategia para reconstruir la memoria histórica del municipio.

La iniciativa, surgió como parte del proceso de formación de Escuela Protectora dirigida a docentes de la Institución Educativa de Norosí, con quienes iniciamos procesos de formación paralelos que contribuyeran a hacer de adolescentes y jóvenes sujetos más críticos de su realidad desde el reconocimiento de las historias que se tejen en su territorio.

Durante el proceso, se realizaron 3 diálogos por la memoria y un recorrido por el territorio. Todos, espacios acompañados por adultos mayores y docentes, quienes compartieron las historias del hoy municipio de Norosí. En ellas, se encontraron el conflicto, la cultura, las bonanzas económicas, las riquezas naturales y su consecuente explotación, el abandono, el olvido y la resistencia. Sobre todo eso, la resistencia de un pueblo que se ha levantado para mantenerse en su territorio y defender la vida, pese a la presencia histórica de actores armados que se han llevado casi todo, menos el amor por la tierra.

La instalación, fue un homenaje a su gente, a la señora Aida y su pasión por la tambora con la que levantó al pueblo después del desplazamiento colectivo, al poema del señor Roque que nos recuerda que la riqueza está en la naturaleza, a las mujeres que han padecido el conflicto de manera diferencial, a los docentes que levantaron la Institución Educativa a pulso y regresaron para seguir educando. A las historias de vida de niñas, niños, adolescentes y jóvenes que hoy en su presente conocen el rostro, sonidos y sensaciones del conflicto pero que a unísono entonan estrofas compuestas en clave de resistencia: “Yo nunca me iré del pueblo de Norosí, pueblito querido donde yo nací”.

Una memoria para nunca olvidar pero también para construir mejores tiempos, movidos por la esperanza, la creatividad y la fuerza que está en las venas de quienes han sido olvidados por muchos, pero nos dan lecciones de resistencia, valentía y reconciliación.

“Después del desplazamiento nosotros formamos una tambora de 30 personas. Teníamos unos niños que también tocaban y sacaban unos dramas. Nos reuníamos en donde ahora está la estación de policía. Todas las noches hacíamos bulla para que el pueblo tuviera más ambiente”.

 

¿Qué es lo que más me gusta de vivir en el campo? Con esta pregunta inició la jornada del mes de octubre con los niños y niñas de la vereda El Tigre Villa Doris en el municipio de Tiquisio, Bolívar.

Desde comienzos del presente año ellos han sido los protagonistas del proceso de identidad campesina que acompaña el Servicio Jesuita a Refugiados -Colombia regional Magdalena Medio, siendo una apuesta a la construcción del arraigo por el campo como espacio de vida en sujetos que empiezan a conocer y entender su rol como campesinos.

-“Yo me siento feliz de vivir en el campo porque hay muchos cultivos como el maíz y el arroz, frutos como el aguacate, el cacao, el mango, la guayaba, la naranja, la guama y muchos más”.

-“Lo que más me gusta es que uno puede sembrar árboles y puede vivir en paz”.

Estas fueron dos de las respuestas a la pregunta inicial. Los encuentros mensuales han permitido que los niños, a través de sus formas de pensar, sentir y actuar, se reconozcan como campesinos en relación a la naturaleza, la tierra, el trabajo, el juego, la familia y las relaciones comunitarias.

El Tigre Villa Doris es una vereda que se encuentra en riesgo de ser desplazada. Desde hace cinco años entraron en un proceso jurídico por la posesión de los predios en los que habitan; un supuesto dueño (terrateniente de la zona) reclama la propiedad de terrenos en los que alrededor de 15 familias conviven y hacen uso de los mismos desde aproximadamente 20 años. La lucha por la tierra no cesa, el pasado mes la comunidad recibió una visita jurídica en respuesta a la demanda realizada por el hombre que reclama los predios.

Es así que, fortalecer su identidad como niños y niñas campesinos/as, significa brindarles la posibilidad de estar y comprender el mundo rural a partir del reconocimiento de sus voces, las cuales serán en un futuro las que emprendan los procesos de arraigo y permanencia en el territorio que heredarán de los mayores.

Desde el Servicio Jesuita a Refugiados – Colombia regional Valle del Cauca se organizó la actividad denominada “Tapao por la Paz y el Amor a la Tierrita”, donde se instaló un compartir alrededor de una receta ancestral, cultural y tradicional, usado y preparado por las comunidades negras del Pacifico Colombiano que por años ha sido utilizado en el ejercicio de las practicas comunitarias.

En este espacio se contó con la participación, de mujeres, hombres, niños, niñas, adolescentes y personas mayores de la comunidad, entre quienes se promovió el encuentro de las personas que continúan en la lucha por la defensa y el retorno al territorio y quienes han decidido reubicarse en Buenaventura y ya no están en el lugar de albergue.

El resignificar el “tapao” desde las prácticas ancestrales y tradicionales de las Comunidades Negras y compartir un plato propio de la región que por años ha sido utilizado en las mingas, y en el ejercicio de las practicas comunitarias permitió reencontrarse con sus raíces y aportar a la esperanza de un pueblo que se niega a vivir en el ostracismo, la marginalidad, y sometimiento en un contexto de conflicto armado.

 

Artículo elaborado por el equipo regional Valle del Cauca del SJR Colombia.

“Mientras haya vida, hay esperanza”

Lideresa y representante del Consejo Comunitario Mayor del Bajo San Juan – ACADESAN.

 

En un encuentro propiciado por el Servicio Jesuita a Refugiados – Colombia regional -Valle del Cauca y el Consejo Comunitario Mayor del Bajo San Juan – ACADESAN, se abrieron las puertas a la reconciliación entre miembros de la comunidad afrodescendiente de Togoroma que salieron de su territorio hacia la cabecera municipal de El Litoral del San Juan, en el año 2013 y quienes decidieron retornar a su lugar de origen. 

El pasado 20 de Octubre, al compás y la voz de 20 mujeres, hombres y niños que parafraseaban versos de la canción del grupo niche Mi pueblo Natal, se escuchaba cantar “A lo lejos se ve mi pueblo natal, no veo la santa hora de esta allá”…… “ya vamos llegando, me estoy acercando, no puedo evitar que los ojos se me agüen” mientras recorríamos el río San Juan para llegar a Togoromá, se removieron sentimientos, recuerdos e historias por contar de lo que fue ese territorio antes del desplazamiento forzado del que fueron víctimas.

Las y los togoromaseños víctimas, asentados en Docordo se encontraron con sus familiares, vecinos y amigos; con sus casas, su territorio y su río, en medio de una actividad de pedagogía para la reconciliación, que afianzó las relaciones con quienes se encuentran en resistencia en el territorio desde el año 2013 cuando decidieron retornar sin acompañamiento del Estado. Se decidió dejar atrás parte de las afectaciones causadas por el conflicto armado, e iniciar un proceso de reconstrucción de sus lazos afectivos como familia extensa, que se perdieron a causa de la guerra.

Entre llantos, rizas, platos típicos de la región, palabras y el dialogo, se reconocieron como togoromaseños, reconocieron las fortalezas y debilidades de la comunidad y decidieron reconciliarse entre ellos y con el territorio, estableciendo además acuerdos y mecanismos comunitarios para la resolución de conflictos y la promoción de la sana convivencia, como herramientas necesarias para la construcción de una paz con enfoque territorial, esa que nos recuerde que no importa a donde se vaya sino de donde se es, y de qué se está hecho.

 

“Por qué vaya donde vaya o este donde este, seguiré siendo togoromaseño”

 

Artículo elaborado por el equipo regional Valle del Cauca del SJR Colombia 

 

 

 

La COALICO rechaza los hechos acaecidos este 8 de octubre contra la Misión Humanitaria que ingresaba a la zona del Tandil en el municipio de Llorente (Nariño) con el fin de realizar acciones de verificación y diálogo frente a los hechos del pasado 5 de octubre en Alto Mira

 

Bogotá, 08 de octubre de 2017

La Coalición contra la vinculación de niños, niñas y jóvenes al conflicto armado en Colombia (COALICO), actualmente conformada por: la Asociación Taller de Vida; Benposta Nación de Muchach@s; la Corporación Casa Amazonía (COCA); la Corporación Vínculos; Defensa de Niñas y Niños internacional (DNI Colombia); la Fundación Creciendo Unidos (FCU); el Servicio Jesuita a Refugiados Colombia (SJR Colombia) y Asociación Cristiana Menonita para Justicia, Paz y Acción No Violencia (JUSTAPAZ), como espacio de confluencia de organizaciones de la sociedad civil, manifiesta su rechazo a los hechos que este 8 de octubre se han presentado a 500 metros del caserío de Tandil en el municipio de Llorente, cuando una misión humanitaria conformada por defensores de derechos humanos y promotores de paz, fue atacada por miembros de la Policía Nacional cuando ingresaban a la zona  con el fin de realizar acciones de verificación y diálogo con heridos, eventuales testigos, autoridades policiales y civiles para formular recomendaciones a las autoridades nacionales frente a los hechos ocurridos el pasado 5 de octubre en Alto Mira.

La COALICO suscribe esta comunicación con preocupación y rechazo y exhorta al Presidente de la República en cabeza del Gobierno Nacional, a que desde las instituciones competentes se tomen las medidas necesarias para garantizar los derechos humanos de la población civil de San Andrés de Tumaco, se brinden las garantías para la misión de las y los defensores de derechos humanos que se encuentran en la zona y garantías para el ejercicio de la libertad de expresión de los periodistas locales, regionales y nacionales. 

Asimismo, se espera que en el menor tiempo posible resultado de los procesos de investigación respectivos se de cuenta al país y a la comunidad internacional de lo que está pasando en esta región y se tomen las medidas urgentes que eviten nuevas violaciones de derechos humanos.

Mayor información: Visite la página web de la COALICO: www.coalico.org o Facebook, Twitter e Instagram: @Coalico / Correo electrónico: coordinacion@coalico.org

 

Organizaciones de la Coalico

 

Para descargar el archivo en el siguiente enlace:

COMUNICADO PÚBLICO_TUMACO

Semana por la PazBuenaventura, Valle del Cauca. Septiembre 25 de 2017. El Distrito de Buenaventura se unió al trigésimo aniversario de la Semana por la Paz celebrada en Colombia la segunda semana del mes de septiembre.

El propósito de ésta conmemoración fue motivar a los y las ciudadanas, niños, niñas, adolescentes y jóvenes colombianos a participar de manera activa y reflexiva en temas de paz, derechos humanos y étnicos, reparación a víctimas, mitigación de las violencias, y participación de la mujer, realizando acciones de cara a la reconciliación en escenarios educativos y en la comunidad en general.

De ésta manera, en la ciudad de Buenaventura se conmemoró la Semana por la Paz entre los días 10 y 17 de septiembre en articulación con Pastoral Social, la Diócesis de Buenaventura, la Fundación Vida Digna, Rostros Urbanos, Rostros y Huellas, la Fundación Futuro Mejor y el Servicio Jesuita a Refugiados – Colombia, quienes por medio de distintas actividades pedagógicas, culturales, simbólicas, artísticas y teatrales, logran sensibilizar, socializar e involucrar a la comunidad Bonaverense en el importante momento histórico que vive la nación.

Fue así como el SJR Colombia aportó en la actividad de la Semana por la Paz en el marco de su acompañamiento a las instituciones educativas en el sector rural de Buenaventura desde el área de Prevención en el corregimiento de La Delfina con la participación de la ciudadanía y las Instituciones Educativas Nachasin (Comunidad Indígena Nasa) y La Gran Colombia (Comunidad Afrodescendiente).

Entre las actividades desarrolladas en este día se destacan la presentación del Grupo de Teatro por la Paz (Guasá) quiénes estuvieron a cargo de mostrar las situaciones de violencia que se han presentado en el Pacífico colombiano, así mismo, se efectuó por cuenta de miembros del Comité del Paro Cívico de Buenaventura un conversatorio para mostrar los acuerdos a los que se llegó luego del paro del pasado mes de julio. Y finalmente el SJR Colombia promovió un ejercicio de reflexión en la que participaron niños, niñas, adolescentes y jóvenes sobre paz territorial.