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Primer Encuentro de Memoria Ambiental

“A los niños y a los jóvenes tenemos que hacerlos enamorar del territorio y entonces en el momento en que los hagamos enamorar del territorio, vamos a lograr enraizarlos en su cultura e identidad.” Patricia Jojoa, Gobernadora segunda del Cabildo Quillasinga Refugio del Sol, El Encano.

Estudiante de Nariño en el recorrido del Primer Encuentro de Memoria Ambiental

 

El Servicio Jesuita a Refugiados Colombia, el Colectivo Proterra y la Asociación de Colegios Jesuitas (ACODESI) le apuestan desde finales del 2018 al proyecto Tejedores de Vida, apoyado por la Delegación de la Unión Europea en Colombia, que busca brindar herramientas por medio de procesos de formación a niños, niñas, adolescentes y jóvenes (NNAJ) de Nariño, Valle del Cauca, Soacha y Bogotá, en temas relacionados con derechos humanos, identidad, resolución de conflictos, territorio, participación e incidencia, con el propósito de que estos NNAJ, sean agentes de cambio para la construcción de paz en Colombia.

Por lo cual, el pasado 18, 22 y 27 de marzo, se propició el I Encuentro de Memoria Ambiental “Andar la palabra, mapear lo caminado”, en cuatro instituciones educativas del departamento de Nariño, con las que trabajamos actualmente en el marco del proyecto. Estuvimos en las Instituciones Educativas El Encano, Nazareth, La Victoria y Policarpa. En cada uno de los territorios, los estudiantes, padres y madres, líderes comunitarios y docentes se encontraron alrededor de la palabra en tres recorridos ambientales que realizamos, cuyo objetivo fue reconstruir la memoria ambiental del territorio fomentando el diálogo intergeneracional, la curiosidad y creatividad de los y las estudiantes, así como el desarrollo de habilidades investigativas desde la perspectiva de la ciencia participativa,mediante el uso de recursos orales y audiovisuales.

 

En el Encano, recorrimos el pequeño casco urbano y una de las veredas más importantes, El Puerto, La Laguna de la Cocha y la Isla de la Corota. En La Victoria visitamos un nacedero de agua minera, los ríos Cultín y Téliz, y el río Chingual en la frontera con Ecuador y terminamos en el casco urbano. Finalmente, en Policarpa estuvimos en los yacimientos del antiguo pueblo, que colinda con el actual botadero de basura a cielo abierto, en la quebrada El Cocal, donde hay una piedra con grabados de culturas indígenas, así como también en el mercado del pueblo. En cada uno de estos lugares se trabajó alrededor de una problemática estructural en torno al medio ambiente; reflexionando entorno a la deforestación y la contaminación de los cuerpos de agua, que son los principales inconvenientes que esta región enfrenta actualmente.

 

La importancia de este encuentro y los recorridos que se llevaron a cabo, reside en conocer cuáles han sido las afectaciones que los ecosistemas han sufrido en la región y de qué modo se ha modificado el tejido social y los vínculos de la comunidad con la naturaleza, esto en clave histórica, y en segundo lugar, buscar la posibilidad de construir puentes entre las instituciones educativas y los procesos comunitarios para la defensa del territorio, fortaleciendo así los espacios de participación ya existentes y visibilizando su trabajo. 

 

Por lo cual, existirá un segundo encuentro en el mes de mayo con cada una de las instituciones. Allí, participarán alrededor de 80 personas, entre ellas estudiantes, líderes y lideresas comunitarias y ambientales, padres de familia y docentes. En este encuentro se espera realizar una cartografía socio-ambiental, en la cual es fundamental el diálogo intergeneracional para que se reconstruya la memoria ambiental del lugar y una línea del tiempo llamada “Huellas en el territorio”.

 

En Barrancabermeja, las y los jóvenes piden herencias de Paz

 

Como parte de las acciones para el lanzamiento de la campaña Quiéreme Bien Herédame la Paz, el equipo Magdalena Medio, del Servicio Jesuita a Refugiados Colombia, junto a los Jóvenes Constructores de Paz y en articulación con la Unidad para las Víctimas, realizó  una actividad de sensibilización, reflexión y diálogo  dirigida a estudiantes  de las Instituciones educativas Juan Francisco Sarasti Jaramillo y Alegría y la Institución Ciudadela Educativa del Magdalena Medio para trabajar de manera colectiva en cinco herencias: Cuerpo y Resistencia, Educación, Verdad, Empatía y Sanación.  Las  y los jóvenes fueron pasando por cada  una de estas herencias para  dialogar en torno a: El cuerpo como  territorio, que en el marco del conflicto  ha sido violentado y agredido, pero, el cual, al mismo tiempo se construye y se re inventa,  cuerpos que se han hecho resistentes con otros cuerpos.  

La Educación como herencia es definitiva en la construcción de  paz, sus bases son las que permitirán  reducir la brecha social, superar la pobreza  y establecer las plataformas para la  construcción de una cultura de paz y una educación de calidad.  Por otra parte,  en la herencia de la verdad,  insistimos en la necesidad de procurar siempre poner a las víctimas en el centro,  escuchar la verdad desde diferentes orillas, no para  dividir, no para  fortalecer  una  verdad oficial, pero si para reparar, para reconstruir y reconciliar.  

La herencia de la empatía reflexionó en torno alimpacto de la indiferencia, pero además se concentró en las afectaciones en torno a la desaparición forzada,y a una herencia en donde nuestra huella quede, sin la necesidad de ser buscada por causas de la guerra. Finalmente, las y los jóvenes reflexionaron en torno a la sanación, la sanación del territorio, el papel que cada uno de nosotros tiene como ciudadanos en esa  reconstrucción y el papel de la cultura  en el país como forma de resistencia.

Como parte de las actividades desarrolladas en cada una de las herencias, se realizaron interesantes monólogos, un cara cara con la educación, y un jardín simbólico de la verdad, huellas y  vasijas colectivas.

Como acción simbólica de cierre, las y los jóvenes Constructores de Paz realizaron el performance: Nos resistimos al entierro, una puesta en escena para decir “NO” a todas aquellas formas de violencia que siguen enterrando personas, esperanzas, sueños, cuerpos,democracia, la educación a las niñas, niños, adolescentes y jóvenes.

Estas palabras hicieron parte del performance, el cual también fue acompañado por una canción, escrita e interpretada por  ellos, como acto que  insiste en la sanación de los territorios desde la cultura y, por su puesto, su capacidad movilizadora.

 

Nos  resistimos a un país en el que las y los jóvenes se convierten en objetivo miliar, aniquilando sus sueños.

Nos resistimos a que los cuerpos de  hombres y mujeres sean expropiados en función del  control y dominio de los señores de la muerte y el mal.

Nos resistimos al olvido, a la ausencia predeterminada por quienes aniquilan sin piedad

Nos resistimos a las políticas del horror que solo buscan aniquilar la diferencia.

Nos resistimos a una educación que alimente la brecha social.

Nos resistimos al entierro, nos resistimos a ver cómo nos siguen enterrando  nuestros sueños, mientras las generaciones  pasan sin la posibilidad de alcanzar la paz.

Hoy estamos aquí para exigir que renazca la vida, en una herencia de esperanza y amor.

 

INTERCAMBIO DE EXPERIENCIA DE LOS TÉCNICOS AGRÓNOMOS EN EL MARCO DEL PROYECTO EMPRENDIMIENTOS JUVENILES RURALES, NUEVAS IDENTIDADES Y PAZ TERRITORIAL

 

En el mes de marzo los técnicos agrónomos del Servicio Jesuita a Refugiados Colombia (JRS COL) de las oficinas regionales del Norte de Santander y Magdalena Medio se encontraron, en la Vereda Puerto las Palmas, Municipio de Tibú, Norte de Santander. Este encuentro fue una oportunidad para compartir las experiencias de acompañamiento que se han realizado a lo largo de “Emprendimientos Juveniles Rurales, Nuevas Identidades Y Paz Territorial”, proyecto financiado por Unión Europea en Colombia, y en el que se ha desarrollado dos temas fundamentales como el enfoque agroecológico, y el rescate o fortalecimiento de la cultura campesina, además de otras temáticas.

Entre las experiencias compartidas se hablaron de los espacios comunitarios en los que se desarrolla el acompañamiento del JRS COL, como lo son, los Encuentros de Productores en el Sur de Bolívar y Escuelas Campesinas en Norte de Santander, los cuales nacen de la necesidad de generar una cultura del encuentro en las comunidades acompañadas, con el fin de fortalecer el tejido comunitario, partiendo de la labor que los une, la cual es, su vocación agrícola.
Estos espacios han permitido, un proceso transitorio para el desarrollo de buenas prácticas en las comunidades rurales, a través del acompañamiento de los Asesores/as del JRS COL en el Magdalena Medio y Norte de Santander, como también la vinculación y participación de las y los Jóvenes egresados del Diplomado en Agroecología y economía solidaria.

 

Entre las acciones más destacadas y compartidas por parte del Técnico de Norte de Santander en cuanto a iniciativas productivas, está el trabajo que se lleva con las y los proponentes en el manejo de granjas de cerdos para engorde, aplicando sistemas nutricionales de alimentación liquida, y control de excretas a través de las camas profundas, las cuales consisten en poner dentro del piso donde están los cerdos, una capa de material que ayuda a mitigar los olores, y descomposición de las excretas de los cerdos, estás pueden estar conformadas por capas de aserrín, cascarilla de arroz y hojarasca, creando así, una cama de control de bajo costo y mejorando a través de esta adecuación el espacio.

Esta última práctica, de la cama profunda, es uno de los insumos más importante que se lleva el Técnico de Magdalena Medio al Sur de Bolívar para replicar en las iniciativas allá instaladas, ya que el manejo de las excretas es unas de las tantas necesidades que amerita ser aplicada en esta zona del país, por las/los Jóvenes Rurales. Igualmente, el Técnico del Magdalena Medio, también compartió las experiencias de trabajo con Gallinas ponedoras, generando alternativa de manejos, con el fin de sostener o adecuar estrategias para la sostenibilidad de las granjas ponedoras, así como buenas prácticas en experiencias en el manejo de la contabilidad agropecuaria.

La cual hace parte de los retos en cada una de las iniciativas, ya que esto permite tener presente los ingresos brutos y netos que se están generando, además, permiten a las y los jóvenes tener una claridad de las oportunidades que brinda la iniciativa en el desarrollo de su entorno familiar o comunitario, relacionado con la permanencia en el territorio y transformación de las dinámicas productivas, que caracterizan cada una de las regiones acompañadas por el Servicio Jesuita a Refugiados Colombia. Por último, es de destacar que la visita a otro territorio y el encuentro directo con los y las jóvenes y los compañeros del JRS Colombia permite identificar y comprender de mejor manera las acciones afirmativas y buenas prácticas que se desarrollan en el marco de nuestra área de integración local.

REFLEXIÓN

 

Entre las conversaciones de los dos Técnicos, hubo una reflexión muy importante, y fue la de reconocer la capacidad de acompañamiento que lleva el JRS Colombia a lugares donde otros no van, y como sigue vigente y en contextos muy difíciles el surco del olvido que por muchos años ha acompañado al campo colombiano. Motivados en esta misión, y a pesar de que no se pueda resolver todo, tan solo con llegar a unos pocos y que el cambio sea significativo, se hace mucho, lo cual nos lleva a seguir pensando, en la interrogante que mantenía el Padre Pedro Arrupe SJ “Es mucha verdad que los problemas nos desbordan y que no lo podemos todo. Pero lo poco que podemos, ¿lo hacemos todo?”.

 

Texto y reflexión de Gerson Esua Cárdenas, Asesor Técnico- Magdalena Medio

 

BRIGADA DE ATENCIÓN INTEGRAL A COMUNIDAD MIGRANTE VENEZOLANA

En el marco del proyecto de Protección a la Movilidad humana financiado por Cancillería Alemana, el pasado 06 de abril nuestra regional de JRS Suacha junto a la Cruz Roja realizó una Brigada de Atención integral. Esta jornada tuvo como objetivo atender a la población migrante venezonala y movilidad humana en el barrio Caracolí en la Localidad de Ciudad Bolívar que colinda con el municipio de Suacha. Esta acción enmarcada en nuestra Área Humanitaria contó con el apoyo del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) y la Universidad del Rosario. Las personas beneficiadas recibieron medicina general, apoyo jurídico, acompañamiento psicosocial, ginecología y restablecimiento de contactos familiares.

De igual forma, desde prevención se realizaron actividades lúdicas para vincular a los niños, niñas, adolescentes y jóvenes -NNAJ- a encuentros participativos, y así promover con la comunidad de acogida espacios protectores.  Debido a que en Suacha hay altos índices de violencia , por lo cual se busca evitar  el reclutamiento, uso y vinculacion a grupos armados, violencias intrafamiliares y rechazo por la condición de migrantes a los NNAJ.

 

Recorrer: Doce pasos más hacia la resistencia, Conmemoración de los 20 años de la Masacre del 28 de Febrero de 1999

El  28 de Febrero de 1999, un grupo paramilitar de las Autodefensas Santander y el Sur del Cesar, Ausac, mató a ocho personas y desapareció otras dos en la zona urbana de Barrancabermeja. En el marco de los 20 años de este lamentable hecho, se realizaron diferentes actividades de reparación, sanación y memoria para conmemorar lo sucedido aquel día. El Servicio Jesuita a Refugiados Colombia y los jóvenes Constructores de Paz acompañaron al Colectivo 28 de Febrero,  y  promovieron espacios de encuentro  para hacer memoria de lo sucedido.

Para vincular a las y los jóvenes de las Instituciones Educativas Juan Francisco Sarasti Jaramillo, Fe y Alegría y Ciudadela Educativa del Magdalena Medio se instaló una estación bautizada Recorrer: Doce pasos más hacia la resistencia.  La propuesta apeló a recuerdos de los familiares por medio de relatos que siguen siendo contados por la huella atroz que deja el conflicto. Recuerdos como una cena, los sueños de los que ya no están, se relataron a través de audios que describían esas memorias de la historia familiar de las víctimas. Los participantes de la actividad imaginaron cómo podían continuar el relato que habían escuchado sobre las huellas que deja el conflicto en las comunidades. Los jóvenes como agentes de cambios expresaron que las historias escuchadas eran un espejo de sus familias.

En esa medida, sus reflexiones y aportes sirvieron para la construcción de una mandala como elemento simbólico de reparación. A partir de las emociones que suscitó la actividad descrita, palabras como justicia, verdad, amor entre otras, se escogieron por los familiares para construir la mandala. Después de la presentación del abogado Eduardo Carreño del Colectivo de Abogados José Alvear Restrepo y unas presentaciones culturales, se realizó el acto simbólico de formar con la mandala un reloj, allí los 12 familiares dieron 12 pasos más hacia la resistencia que los caracteriza y que sigue inspirando acciones de transformación en el municipio.  Estos pasos conmemoraron las 8 personas asesinadas, los desaparecidos y los dos sobrevivientes.

Tras el evento, los partícipes recorrieron la  placa  instalada en el barrio Provivienda, allí con velas  y ramos de flores, se reafirmó la importancia de dignificar este fecha para que el recuerdo de lo sucedido quedé en la memoria. Por eso, en este lugar se sembraron árboles con el fin de cultivar vida, esperanza y reconciliación como un deseo colectivo,  para que su municipio no vuelva a hacer escenario de guerra y violencia. En el proceso de sembrar, los familiares establecieron compromisos para mantener vivo el recuerdo de esos padres, esposos, hermanos e hijos. Este momento fue íntimo y familiar, un pacto entre ellos para siempre.

El 28 de Febrero del 2019 fue un compromiso con la vida y su valor  sagrado. Es el recuerdo el que nos permite ser empáticos, cercanos  y conscientes de que todo acto violento irrumpe en nuestro territorio. Este día fueron doce pasos hacia la resistencia, pero serán los necesarios hasta tener una Colombia en paz, una que nunca más vuelva a presenciar la violencia.

 

Elaborado por:

Leidy Guevara y Laura Herrera

CÍRCULO DE MUJERES: UNA APUESTA POR LA SORORIDAD

El pasado 10 de Marzo se conmemoró el Día de la Mujer con el propósito de fortalecer lazos y relaciones de empatía entre los  grupos de mujeres acompañados en el municipio de Barrancabermeja.

 

Las mujeres de la escuela de liderazgo y género, de los barrios el Diamante y Nuevo Renacer de la comuna siete de Barrancabermeja, participaron de la conmemoración del Día de la Mujer.

 La actividad consistió en realizar un Círculo de Mujeres, el cual tenía como objetivo generar un espacio de apertura y cercanía entre los dos grupos para fomentar lo que se conoce como sororidad, concepto que alude a los vínculos de apoyo, que como mujeres son fundamentales para la unión y el logro de metas conjuntas e individuales, e implica que las mujeres reconozcan que la actitud competitiva entre ellas disminuye los lazos comunitarios y hace más difícil el cumplimiento de las apuestas en común.  

El círculo tuvo cuatro espacios en donde se trabajó: el reconocimiento de la otra, la empatía, la escucha, la autorreflexión y la colectividad entre mujeres, cuyo propósito, fue generar una perspectiva distinta del día comercial con el que se conoce esta fecha. La intención fue que ellas pudieran reconocer que es un día para reivindicar las luchas que cada una ha tenido que sobrepasar como mujer y que entre mujeres la unión es fundamental para el desarrollo de las capacidades grupales e individuales.

El ejercicio permitió que las mujeres sintieran confianza y que se regeneraran relaciones de comprensión y soporte entre ellas.  Asimismo, reflexionaron acerca de la importancia de ser mujeres y pertenecer a un colectivo que les ha permitido aprender de las otras, pero sobre todo de lo que ellas pueden ofrecerle a las demás. Al final, el equipo les dio una manilla a las participantes, como símbolo y recuerdo de lo que son capaces de lograr cuando se unen.

Jóvenes Rurales participó en el espacio «Del Capitolio Al Territorio»

El pasado 15 de marzo de 2019, en el municipio de Sardinata (Norte de Santander), se realizó una reunión dentro del marco “Del Capitolio Al Territorio”, una iniciativa desde la Cámara de Representantes para abrir espacios de diálogo con las comunidades, apoyada por la embajada del Reino Unido y Fundación Ideas para la Paz (FIP). 

En esta oportunidad, Alexander Molina, participante de nuestro proyecto Jóvenes Rurales, habló sobre el PNIS (Programa Nacional Integral de Sustitución de Cultivos Ilícitos) y PDET (Programa de Desarrollo con Enfoque Territorial). Su intervención se centró en contar las experiencias comunitarias desde Puerto Las Palmas para exponer la incidencia de los programas. Cabe resaltar que el proyecto de Jóvenes Rurales financiado por Unión Europea,  ha apostado a fortalecer las redes comunitarias,  con el fin de consolidar nuevas identidades rurales, donde los jóvenes sean sujetos activos en la exigencia de sus derechos frente al Estado.

Por último, se hizo la invitación para el próximo encuentro con líderes comunales que se llevará a cabo en el Senado de la República el próximo 28 de marzo, con el fin de discutir sobre los resultados de programas gubernamentales.

COMUNICADO OFICIAL – PUERTO LAS PALMAS

CEIP entrega resultados de investigación sobre ambientes escolares al JRS

 

El pasado 20 de Febrero de 2019 los representantes del Servicio Jesuita a Refugiados Colombia (JRS), el Colectivo Proterra y la Asociación de Colegios Jesuitas de Colombia (ACODESI), recibieron en las Instalaciones de la Oficina Nacional del JRS por parte de la Corporación de Educación e Investigación Intercultural para los Pueblos (CEIP) los resultados de la investigación o línea de base de los ambientes escolares y su relación con las culturas de paz, reconciliación y  cuidado del medio ambiente, en los territorios de Nariño, Valle del Cauca, Soacha y Bogotá.

 

Corporación de Educación e integración Intercultural para los pueblos (CEIP) encargada de la línea base del proyecto Tejedores de Vida.

Los resultados de la investigación serán claves para la implementación del proyecto Tejedores de vida que pretende contribuir a la formación de culturas de paz, reducción de brechas sociales y reparación del medio ambiente como víctima del conflicto armado. Todo, mediante talleres, campamentos y procesos de formación con estudiantes entre los 12 a los 16 años, profesores, líderes comunitarios y la comunidad de la región.

Así, la importancia de los resultados de la investigación sobre los territorios y sus poblaciones en ambientes escolares, está en el diseño de metas, desarrollo de rutas metodológicas y la futura evaluación del impacto que desea tener Tejedores de Vida, el proyecto pensado por y para la paz en Colombia.

Asistentes a la entrega de la línea de base del proyecto Tejedores de vida: JRS, Colectivo Proterra y ACODESI. 

 

 

Comunicado: Día Mundial de las Manos Rojas

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