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Category ArchiveBoletín Informativo

Orientación y enrutamiento jurídico en Norte de Santander

El equipo regional de Norte de Santander realizó una jornada de orientación jurídica a población migrante y víctima del conflicto armado en el municipio de Tibú los días 9, 10 y 11 de abril. Esta se realizó en alianza con la Defensoría del Pueblo Regional, ACNUR y la Personería Municipal. La jornada tuvo como objetivo brindar orientación y enrutamiento jurídico para el acceso a derechos. La necesidad de orientación de la población migrante estaba relacionada con trámites para la nacionalización y el acceso a salud y educación. En cuanto a población víctima del conflicto armado, la mayor solicitud de orientación fue para realizar la declaración extemporánea, actualizar datos ante la UARIV y solicitar información relacionada a la asistencia humanitaria.

Esta jornada se realizó en el corregimiento de La Gabarra, donde fueron orientados 16 personas migrantes y 19 víctimas del conflicto armado, para un total de 86 personas acompañadas (directas e indirectas). En el corregimiento de Tres Bocas se orientaron 175 personas, 40 núcleos familiares migrantes y 18 víctimas del conflicto armado. Esta ruta de atención jurídica finalizó en el corregimiento de Campo Dos con un total de 174 personas atendidas, 35 núcleos familiares migrantes y 11 relacionados a hechos del conflicto armado.

Primeros Encuentros de Reconstrucción de Memoria Ambiental en Bogotá y Soacha

“Como el Charquito no es tan reconocido, la memoria es como nuestras raíces. Es saber de dónde venimos y sentirnos orgullosos. Porque el Charquito también es un lugar hermoso, pero escondido entre las montañas”. Esteban Pacanchique, 16 años, Estudiante de la Institución Educativa Eugenio Díaz Castro, en la vereda El Charquito, Soacha.

El Servicio Jesuita a Refugiados Colombia, el Colectivo Proterra y la Asociación de Colegios Jesuitas (ACODESI), con el apoyo de la Delegación de la Unión Europea en Colombia, son los encargados de desarrollar el proyecto de Tejedores de Vida dirigido a niños, niñas, adolescentes y jóvenes (NNAJ) para que sean futuros agentes de cambio y constructores de paz, en los territorios de Nariño, Valle del Cauca, Soacha y Bogotá.

Esta vez, durante el mes de abril se llevaron a cabo los primeros Encuentros de Reconstrucción de Memoria Ambiental con la participación de 80 jóvenes, principalmente estudiantes de noveno, décimo y once, en el colegio José María Veláz, ubicado en la localidad de Suba, y en el municipio de Soacha, con dos colegios: Soacha para Vivir Mejor y la institución educativa Eugenio Díaz Castro, ubicado en la zona rural de la vereda El Charquito.

 

Participantes de distintas generaciones y culturas del Primer Encuentro de Reconstrucción de Memoria Ambiental en el colegio de Fe y Alegría: José María Veláz. Fotografía del JRS Colombia.

 

La finalidad fue conocer o recordar las transformaciones de los territorios mediante un diálogo entre jóvenes, profesores, padres de familia, líderes sociales, taitas Muiscas y representantes de colectivos ambientales, como los de la Red conejeras, Sembradores Van der Hammen, Fundación Chipacuy, el Colectivo Suba Nativa y Sembrando Cultura. Quienes contribuyen a la no repetición de los daños hechos a la naturaleza y a la reconstrucción del tejido social dentro de las comunidades. 

El reconocimiento y las reflexiones de los cambios en el territorio parten de la actividad de Mapas parlantes, llevada a cabo en las instituciones educativas mencionadas. Espacio en el  que los jóvenes y adultos dialogaron sobre el pasado y el presente de sus respectivos territorios, con el objetivo  de hacer evidente en un mapa, el antes y después de Suba y Soacha. Los participantes se dividieron en dos equipos, cada uno con un croquis, el primer grupo  dibujó  las características sociales y ambientales, mientras que el segundo identificó  las transformaciones que a lo largo de la historia han ocurrido en los espacios geográficos: Deforestación, urbanización, apertura de ladrilleras, minas de carbón, contaminación de fuentes hídricas, descubrimiento de sitios arqueológicos, entre otros.

Este espacio generó importantes reflexiones entre los habitantes al momento de comparar sus territorios con lo dibujado en los croquis o mapas del pasado y los mapas del presente. Asimismo, la construcción de memoria se realizó con otra actividad llamada Huellas en el territorio que invitaba a cada uno de los participantes a contribuir con la construcción de una línea del tiempo para identificar las modificaciones de los recursos hídricos, suelo, condiciones del aire, fauna y flora.

 

Mapa del presente del territorio de Suba en el Primer Encuentro de Reconstrucción de Memoria Ambiental en el colegio de Fe y Alegría: José María Veláz. Fotografía del JRS Colombia.

 

La importancia de los Encuentros de Reconstrucción de Memoria Ambiental en territorios urbanos y rurales, como Suba y Soacha, motivó a los estudiantes a conocer un poco más sobre la historia de su contexto y la importancia de la memoria para no permitir más daños a los ecosistemas que los acompañan en su cotidianidad. Además de generar vínculos entre las instituciones y los procesos comunitarios de los colectivos ambientales y sociales. Sandra, representante de Proterra, explica la importancia de estos encuentros: “los jóvenes pueden ver y conocer espacios de incidencia en los que pueden participar y, además, mostrarles a los chicos que hay experiencias exitosas con el territorio”.

Fue así como a través del diálogo intergeneracional se realizó la reconstrucción y el reconocimiento de la memoria en los territorios. Sembrando una semilla, abriendo un proceso de cambio, para no repetir los errores ambientales del pasado y las decisiones que llevaron a la deforestación, contaminación de fuentes hídricas y reducción de fauna y flora en las comunidades rurales de Suba y Soacha, y la comunidad rural en la vereda el Charquito.

 

Vereda El Charquito, municipio de Soacha. Vista del Río Bogotá contaminado y la Primera Hidroeléctrica de Colombia. Fotografía del JRS Colombia.

Festival Cultural y Gastronómico Colombo Venezolano en Pasto, Nariño

El 28 de abril se realizó el Festival Cultural y Gastronómico Colombo Venezolano en Pasto, Nariño. Este evento se enmarca en la campaña “Nariño y Venezuela hermanos sin fronteras”, que busca la integración de la comunidad de acogida con los migrantes venezolanos, por medio de acciones de agradecimiento y hospitalidad que se desarrollarán de manera sostenida a lo largo del año.

En este espacio se vendieron diferentes productos de origen venezolano como la chicha, el papelón, la arepa rellena, empanadas, marquesas, quesillos entre otros. La muestra gastronómica colombiana estuvo representada por las mujeres del proceso de Anganoy, mujeres cabeza de familia, algunas de origen pacifico, que trajeron ensaladas de frutas, ceviche de camarón y ensaladas de frutas.

De igual forma, se realizaron actividades lúdico-deportivas como la rumbaterapia liderada por Anthony Montero, un bailarín de origen venezolano que ha representado al departamento de Nariño en concursos internacionales de baile. También hicieron presencia los juegos tradicionales como chapita, pelotica de goma, kikinbol y baloncesto, por medio de los cuales se logró integrar a la comunidad venezolana y colombiana desde un espacio para reencontrarse con eso que les es propio y que habían dejado atrás por la migración.

Estos eventos están contemplados dentro de la estrategia de la Celebración del Día del Refugiado y están siendo apoyados por el Servicio Jesuita a Refugiados, ACNUR, la Alcaldía de Pasto entre otras organizaciones. El equipo de JRS Nariño viene apoyando estas iniciativas que buscan promover una cultura de integración y prevengan la exclusión y xenofobia.

Encuentro de Jóvenes por un Pacífico Mejor: la niñez y la juventud

El 22 de marzo se retomó el Encuentro de Jóvenes por un Pacífico Mejor: la niñez y la juventud quieren sentir el ritmo de la paz aplazado desde el 16 de noviembre de 2018 por motivos de orden público, donde adolescentes y jóvenes de distintos procesos acompañados por organizaciones del territorio, incluyendo los adolescentes y jóvenes de la sede Gran Colombia de la Institución Educativa Francisco Javier Cisneros y de la Institución Educativa Nachasín, llevaron a cabo acciones conmemorativas por los 29 años de la Convención de los Derechos del Niño (y la niña).

En esta acción llamada Encuentro de Jóvenes por un Pacífico Mejor: la niñez y la juventud quieren sentir el ritmo de la paz, los adolescentes y jóvenes  expresaron desde la diversidad, y a través del arte, reflexiones frente a la necesidad de garantías para el desarrollo integral de la niñez.

 

Más de 800 jóvenes del país se movilizaron por las víctimas del conflicto armado

 

Red de mensajes a Víctimas del conflicto en la apertura Del 9 al 9.

 

En el marco del proceso del 9 al 9 “Quiéreme bien, herédame la paz”, el cual hace parte del proyecto Tejedores de Vida, financiado por la Unión Europea, y ejecutado por el Servicio Jesuita a Refugiados Colombia, el Colectivo Proterra y ACODESI, se llevaron a cabo en el mes de abril, y en especial el día 09, varias actividades en conmemoración al Día Nacional de la Memoria y Solidaridad con las Víctimas del Conflicto en Colombia.

Durante el mes de abril se han adelantado diferentes actividades en las Instituciones Educativas que hacen parte del proyecto. Estas jornadas estuvieron enmarcadas en torno a la importancia y el valor de la memoria social e individual en la construcción de una cultura de paz desde los jóvenes.

Por ejemplo, el pasado 9 y 11 de abril, en la Institución Educativa Eugenio Díaz Castro, de la vereda el Charquito de Suacha,y en el Colegio Fe y Alegría, Soacha Para Vivir Mejor, participaron alrededor de 240 estudiantes en una actividad dividida en 6 momentos, que buscó sensibilizar y dar a conocer a los jóvenes de esta zona, la memoria de hechos victimizantes del país a través de la reconstrucción de la misma, pero también incorporando una narrativa incluyente, que lograra visibilizar la resistencia y resiliencia de las comunidades y el rol fundamental de estas en procesos de paz.

Asimismo, el Colegio Jesuita Santa Luisa, ubicado en la localidad de Kennedy, se realizó con 35 estudiantes la apertura Del 9 al 9, a cargo del grupo estudiantil JRS, convocando no solo a los estudiantes de su institución educativa sino a jóvenes ajenos al proceso del Colegio Francisco Miranda y el Colegio Formación Integral Nuevo Mundo.

Las actividades del pasado 9 de abril, en el Colegio Santa Luisa tuvieron como finalidad generar espacios de reflexión en torno a la memoria del contexto colombiano y el conflicto armado mediante un performance, y una línea de tiempo fotográfica, además de una actividad para tejer redes vinculado las historias de vida de cada uno de los participantes, todo con el fin de invitar a los jóvenes de las distintas instituciones a ser parte del grupo JRS y convertirse en pequeños agentes de cambio.

Por otro lado, los Jóvenes del Colegio Mayor de San Bartolomé realizaron una actividad enfocada a la memoria desde aspectos personales y sociales que reflejan las posibilidades de enfrentar y reconocer los hechos de forma tanto personal como colectiva. Para ello, en el patio central de la institución se reunieron estudiantes de diferentes grados acatando al llamado de un joven que con micrófono en mano resaltó la importancia del proceso Del 9 al 9 e invitó a los demás a compartir su primer recuerdo como una acción simbólica, con el fin de movilizar la participación juvenil en la construcción de paz.  Estos recuerdos se escribieron en papeles que se recopilaron en telas de diferentes colores.

Finalmente, 12 instituciones de diferentes departamentos del país y más de 800 estudiantes dijeron Recordar Me Da Poder y “Quiéreme bien, herédame la paz”.

 

Primer Encuentro de Memoria Ambiental

“A los niños y a los jóvenes tenemos que hacerlos enamorar del territorio y entonces en el momento en que los hagamos enamorar del territorio, vamos a lograr enraizarlos en su cultura e identidad.” Patricia Jojoa, Gobernadora segunda del Cabildo Quillasinga Refugio del Sol, El Encano.

Estudiante de Nariño en el recorrido del Primer Encuentro de Memoria Ambiental

 

El Servicio Jesuita a Refugiados Colombia, el Colectivo Proterra y la Asociación de Colegios Jesuitas (ACODESI) le apuestan desde finales del 2018 al proyecto Tejedores de Vida, apoyado por la Delegación de la Unión Europea en Colombia, que busca brindar herramientas por medio de procesos de formación a niños, niñas, adolescentes y jóvenes (NNAJ) de Nariño, Valle del Cauca, Soacha y Bogotá, en temas relacionados con derechos humanos, identidad, resolución de conflictos, territorio, participación e incidencia, con el propósito de que estos NNAJ, sean agentes de cambio para la construcción de paz en Colombia.

Por lo cual, el pasado 18, 22 y 27 de marzo, se propició el I Encuentro de Memoria Ambiental “Andar la palabra, mapear lo caminado”, en cuatro instituciones educativas del departamento de Nariño, con las que trabajamos actualmente en el marco del proyecto. Estuvimos en las Instituciones Educativas El Encano, Nazareth, La Victoria y Policarpa. En cada uno de los territorios, los estudiantes, padres y madres, líderes comunitarios y docentes se encontraron alrededor de la palabra en tres recorridos ambientales que realizamos, cuyo objetivo fue reconstruir la memoria ambiental del territorio fomentando el diálogo intergeneracional, la curiosidad y creatividad de los y las estudiantes, así como el desarrollo de habilidades investigativas desde la perspectiva de la ciencia participativa,mediante el uso de recursos orales y audiovisuales.

 

En el Encano, recorrimos el pequeño casco urbano y una de las veredas más importantes, El Puerto, La Laguna de la Cocha y la Isla de la Corota. En La Victoria visitamos un nacedero de agua minera, los ríos Cultín y Téliz, y el río Chingual en la frontera con Ecuador y terminamos en el casco urbano. Finalmente, en Policarpa estuvimos en los yacimientos del antiguo pueblo, que colinda con el actual botadero de basura a cielo abierto, en la quebrada El Cocal, donde hay una piedra con grabados de culturas indígenas, así como también en el mercado del pueblo. En cada uno de estos lugares se trabajó alrededor de una problemática estructural en torno al medio ambiente; reflexionando entorno a la deforestación y la contaminación de los cuerpos de agua, que son los principales inconvenientes que esta región enfrenta actualmente.

 

La importancia de este encuentro y los recorridos que se llevaron a cabo, reside en conocer cuáles han sido las afectaciones que los ecosistemas han sufrido en la región y de qué modo se ha modificado el tejido social y los vínculos de la comunidad con la naturaleza, esto en clave histórica, y en segundo lugar, buscar la posibilidad de construir puentes entre las instituciones educativas y los procesos comunitarios para la defensa del territorio, fortaleciendo así los espacios de participación ya existentes y visibilizando su trabajo. 

 

Por lo cual, existirá un segundo encuentro en el mes de mayo con cada una de las instituciones. Allí, participarán alrededor de 80 personas, entre ellas estudiantes, líderes y lideresas comunitarias y ambientales, padres de familia y docentes. En este encuentro se espera realizar una cartografía socio-ambiental, en la cual es fundamental el diálogo intergeneracional para que se reconstruya la memoria ambiental del lugar y una línea del tiempo llamada “Huellas en el territorio”.

 

En Barrancabermeja, las y los jóvenes piden herencias de Paz

 

Como parte de las acciones para el lanzamiento de la campaña Quiéreme Bien Herédame la Paz, el equipo Magdalena Medio, del Servicio Jesuita a Refugiados Colombia, junto a los Jóvenes Constructores de Paz y en articulación con la Unidad para las Víctimas, realizó  una actividad de sensibilización, reflexión y diálogo  dirigida a estudiantes  de las Instituciones educativas Juan Francisco Sarasti Jaramillo y Alegría y la Institución Ciudadela Educativa del Magdalena Medio para trabajar de manera colectiva en cinco herencias: Cuerpo y Resistencia, Educación, Verdad, Empatía y Sanación.  Las  y los jóvenes fueron pasando por cada  una de estas herencias para  dialogar en torno a: El cuerpo como  territorio, que en el marco del conflicto  ha sido violentado y agredido, pero, el cual, al mismo tiempo se construye y se re inventa,  cuerpos que se han hecho resistentes con otros cuerpos.  

La Educación como herencia es definitiva en la construcción de  paz, sus bases son las que permitirán  reducir la brecha social, superar la pobreza  y establecer las plataformas para la  construcción de una cultura de paz y una educación de calidad.  Por otra parte,  en la herencia de la verdad,  insistimos en la necesidad de procurar siempre poner a las víctimas en el centro,  escuchar la verdad desde diferentes orillas, no para  dividir, no para  fortalecer  una  verdad oficial, pero si para reparar, para reconstruir y reconciliar.  

La herencia de la empatía reflexionó en torno alimpacto de la indiferencia, pero además se concentró en las afectaciones en torno a la desaparición forzada,y a una herencia en donde nuestra huella quede, sin la necesidad de ser buscada por causas de la guerra. Finalmente, las y los jóvenes reflexionaron en torno a la sanación, la sanación del territorio, el papel que cada uno de nosotros tiene como ciudadanos en esa  reconstrucción y el papel de la cultura  en el país como forma de resistencia.

Como parte de las actividades desarrolladas en cada una de las herencias, se realizaron interesantes monólogos, un cara cara con la educación, y un jardín simbólico de la verdad, huellas y  vasijas colectivas.

Como acción simbólica de cierre, las y los jóvenes Constructores de Paz realizaron el performance: Nos resistimos al entierro, una puesta en escena para decir “NO” a todas aquellas formas de violencia que siguen enterrando personas, esperanzas, sueños, cuerpos,democracia, la educación a las niñas, niños, adolescentes y jóvenes.

Estas palabras hicieron parte del performance, el cual también fue acompañado por una canción, escrita e interpretada por  ellos, como acto que  insiste en la sanación de los territorios desde la cultura y, por su puesto, su capacidad movilizadora.

 

Nos  resistimos a un país en el que las y los jóvenes se convierten en objetivo miliar, aniquilando sus sueños.

Nos resistimos a que los cuerpos de  hombres y mujeres sean expropiados en función del  control y dominio de los señores de la muerte y el mal.

Nos resistimos al olvido, a la ausencia predeterminada por quienes aniquilan sin piedad

Nos resistimos a las políticas del horror que solo buscan aniquilar la diferencia.

Nos resistimos a una educación que alimente la brecha social.

Nos resistimos al entierro, nos resistimos a ver cómo nos siguen enterrando  nuestros sueños, mientras las generaciones  pasan sin la posibilidad de alcanzar la paz.

Hoy estamos aquí para exigir que renazca la vida, en una herencia de esperanza y amor.

 

INTERCAMBIO DE EXPERIENCIA DE LOS TÉCNICOS AGRÓNOMOS EN EL MARCO DEL PROYECTO EMPRENDIMIENTOS JUVENILES RURALES, NUEVAS IDENTIDADES Y PAZ TERRITORIAL

 

En el mes de marzo los técnicos agrónomos del Servicio Jesuita a Refugiados Colombia (JRS COL) de las oficinas regionales del Norte de Santander y Magdalena Medio se encontraron, en la Vereda Puerto las Palmas, Municipio de Tibú, Norte de Santander. Este encuentro fue una oportunidad para compartir las experiencias de acompañamiento que se han realizado a lo largo de “Emprendimientos Juveniles Rurales, Nuevas Identidades Y Paz Territorial”, proyecto financiado por Unión Europea en Colombia, y en el que se ha desarrollado dos temas fundamentales como el enfoque agroecológico, y el rescate o fortalecimiento de la cultura campesina, además de otras temáticas.

Entre las experiencias compartidas se hablaron de los espacios comunitarios en los que se desarrolla el acompañamiento del JRS COL, como lo son, los Encuentros de Productores en el Sur de Bolívar y Escuelas Campesinas en Norte de Santander, los cuales nacen de la necesidad de generar una cultura del encuentro en las comunidades acompañadas, con el fin de fortalecer el tejido comunitario, partiendo de la labor que los une, la cual es, su vocación agrícola.
Estos espacios han permitido, un proceso transitorio para el desarrollo de buenas prácticas en las comunidades rurales, a través del acompañamiento de los Asesores/as del JRS COL en el Magdalena Medio y Norte de Santander, como también la vinculación y participación de las y los Jóvenes egresados del Diplomado en Agroecología y economía solidaria.

 

Entre las acciones más destacadas y compartidas por parte del Técnico de Norte de Santander en cuanto a iniciativas productivas, está el trabajo que se lleva con las y los proponentes en el manejo de granjas de cerdos para engorde, aplicando sistemas nutricionales de alimentación liquida, y control de excretas a través de las camas profundas, las cuales consisten en poner dentro del piso donde están los cerdos, una capa de material que ayuda a mitigar los olores, y descomposición de las excretas de los cerdos, estás pueden estar conformadas por capas de aserrín, cascarilla de arroz y hojarasca, creando así, una cama de control de bajo costo y mejorando a través de esta adecuación el espacio.

Esta última práctica, de la cama profunda, es uno de los insumos más importante que se lleva el Técnico de Magdalena Medio al Sur de Bolívar para replicar en las iniciativas allá instaladas, ya que el manejo de las excretas es unas de las tantas necesidades que amerita ser aplicada en esta zona del país, por las/los Jóvenes Rurales. Igualmente, el Técnico del Magdalena Medio, también compartió las experiencias de trabajo con Gallinas ponedoras, generando alternativa de manejos, con el fin de sostener o adecuar estrategias para la sostenibilidad de las granjas ponedoras, así como buenas prácticas en experiencias en el manejo de la contabilidad agropecuaria.

La cual hace parte de los retos en cada una de las iniciativas, ya que esto permite tener presente los ingresos brutos y netos que se están generando, además, permiten a las y los jóvenes tener una claridad de las oportunidades que brinda la iniciativa en el desarrollo de su entorno familiar o comunitario, relacionado con la permanencia en el territorio y transformación de las dinámicas productivas, que caracterizan cada una de las regiones acompañadas por el Servicio Jesuita a Refugiados Colombia. Por último, es de destacar que la visita a otro territorio y el encuentro directo con los y las jóvenes y los compañeros del JRS Colombia permite identificar y comprender de mejor manera las acciones afirmativas y buenas prácticas que se desarrollan en el marco de nuestra área de integración local.

REFLEXIÓN

 

Entre las conversaciones de los dos Técnicos, hubo una reflexión muy importante, y fue la de reconocer la capacidad de acompañamiento que lleva el JRS Colombia a lugares donde otros no van, y como sigue vigente y en contextos muy difíciles el surco del olvido que por muchos años ha acompañado al campo colombiano. Motivados en esta misión, y a pesar de que no se pueda resolver todo, tan solo con llegar a unos pocos y que el cambio sea significativo, se hace mucho, lo cual nos lleva a seguir pensando, en la interrogante que mantenía el Padre Pedro Arrupe SJ “Es mucha verdad que los problemas nos desbordan y que no lo podemos todo. Pero lo poco que podemos, ¿lo hacemos todo?”.

 

Texto y reflexión de Gerson Esua Cárdenas, Asesor Técnico- Magdalena Medio

 

BRIGADA DE ATENCIÓN INTEGRAL A COMUNIDAD MIGRANTE VENEZOLANA

En el marco del proyecto de Protección a la Movilidad humana financiado por Cancillería Alemana, el pasado 06 de abril nuestra regional de JRS Suacha junto a la Cruz Roja realizó una Brigada de Atención integral. Esta jornada tuvo como objetivo atender a la población migrante venezonala y movilidad humana en el barrio Caracolí en la Localidad de Ciudad Bolívar que colinda con el municipio de Suacha. Esta acción enmarcada en nuestra Área Humanitaria contó con el apoyo del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) y la Universidad del Rosario. Las personas beneficiadas recibieron medicina general, apoyo jurídico, acompañamiento psicosocial, ginecología y restablecimiento de contactos familiares.

De igual forma, desde prevención se realizaron actividades lúdicas para vincular a los niños, niñas, adolescentes y jóvenes -NNAJ- a encuentros participativos, y así promover con la comunidad de acogida espacios protectores.  Debido a que en Suacha hay altos índices de violencia , por lo cual se busca evitar  el reclutamiento, uso y vinculacion a grupos armados, violencias intrafamiliares y rechazo por la condición de migrantes a los NNAJ.

 

Recorrer: Doce pasos más hacia la resistencia, Conmemoración de los 20 años de la Masacre del 28 de Febrero de 1999

El  28 de Febrero de 1999, un grupo paramilitar de las Autodefensas Santander y el Sur del Cesar, Ausac, mató a ocho personas y desapareció otras dos en la zona urbana de Barrancabermeja. En el marco de los 20 años de este lamentable hecho, se realizaron diferentes actividades de reparación, sanación y memoria para conmemorar lo sucedido aquel día. El Servicio Jesuita a Refugiados Colombia y los jóvenes Constructores de Paz acompañaron al Colectivo 28 de Febrero,  y  promovieron espacios de encuentro  para hacer memoria de lo sucedido.

Para vincular a las y los jóvenes de las Instituciones Educativas Juan Francisco Sarasti Jaramillo, Fe y Alegría y Ciudadela Educativa del Magdalena Medio se instaló una estación bautizada Recorrer: Doce pasos más hacia la resistencia.  La propuesta apeló a recuerdos de los familiares por medio de relatos que siguen siendo contados por la huella atroz que deja el conflicto. Recuerdos como una cena, los sueños de los que ya no están, se relataron a través de audios que describían esas memorias de la historia familiar de las víctimas. Los participantes de la actividad imaginaron cómo podían continuar el relato que habían escuchado sobre las huellas que deja el conflicto en las comunidades. Los jóvenes como agentes de cambios expresaron que las historias escuchadas eran un espejo de sus familias.

En esa medida, sus reflexiones y aportes sirvieron para la construcción de una mandala como elemento simbólico de reparación. A partir de las emociones que suscitó la actividad descrita, palabras como justicia, verdad, amor entre otras, se escogieron por los familiares para construir la mandala. Después de la presentación del abogado Eduardo Carreño del Colectivo de Abogados José Alvear Restrepo y unas presentaciones culturales, se realizó el acto simbólico de formar con la mandala un reloj, allí los 12 familiares dieron 12 pasos más hacia la resistencia que los caracteriza y que sigue inspirando acciones de transformación en el municipio.  Estos pasos conmemoraron las 8 personas asesinadas, los desaparecidos y los dos sobrevivientes.

Tras el evento, los partícipes recorrieron la  placa  instalada en el barrio Provivienda, allí con velas  y ramos de flores, se reafirmó la importancia de dignificar este fecha para que el recuerdo de lo sucedido quedé en la memoria. Por eso, en este lugar se sembraron árboles con el fin de cultivar vida, esperanza y reconciliación como un deseo colectivo,  para que su municipio no vuelva a hacer escenario de guerra y violencia. En el proceso de sembrar, los familiares establecieron compromisos para mantener vivo el recuerdo de esos padres, esposos, hermanos e hijos. Este momento fue íntimo y familiar, un pacto entre ellos para siempre.

El 28 de Febrero del 2019 fue un compromiso con la vida y su valor  sagrado. Es el recuerdo el que nos permite ser empáticos, cercanos  y conscientes de que todo acto violento irrumpe en nuestro territorio. Este día fueron doce pasos hacia la resistencia, pero serán los necesarios hasta tener una Colombia en paz, una que nunca más vuelva a presenciar la violencia.

 

Elaborado por:

Leidy Guevara y Laura Herrera

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