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Category ArchiveHistorias que Tejen Sueños

Historias que Tejen Sueños:Luis Carlos Vesga Caicedo

Barrancabermeja, Santander.

Nací en Barrancabermeja hace 20 años, en la época de los noventa, una época donde la violencia estaba en todas partes, un tiempo muy difícil para mi familia. Soy hijo único, en una familia humilde y trabajadora. Cuando tenía 5 años nos fuimos a Bogotá con miedo porque secuestraron a un familiar, duramos 3 años en la capital.

Cuando volvimos a Barranca llegamos a la comuna 7, al barrio Minas del Paraíso, la violencia seguía, uno veía hombres armados que se dedicaban a “cuidar” el barrio y llegaban a las casas a ordenarle a la gente que debía asistir a las reuniones que ellos organizaran. Por esa época mi mamá trabajaba haciéndole aseo a una casa de familia, y no importaba si ella tenía que trabajar, era obligatorio ir a esas reuniones o si no la mataban. Mi papá siempre estuvo en la casa porque él es sastre y tiene su taller ahí mismo. Luis Carlos Vesga Caicedo

Siempre me gustó el arte, bailar y desde que tenía 12 o 13 años eso se volvió algo importante en mi vida. Cuando salí del colegio me preguntaba qué podría estudiar, quién iba a ser, qué tipo de profesional, ahora no, ahora me doy cuenta que yo no quiero ser doctor, ni ingeniero, quiero ser artista y vivir del arte y por el arte.

Unirme o más bien ser de los jóvenes fundadores de Jóvenes Constructores de Paz, me permitió reconocer mis talentos, trabajar para otros, preocuparme más por la sociedad en la que vivo. Llegué al grupo por medio del colegio, para ese momento había muchos grupos de jóvenes que se presentaban en el colegio y poco a poco nos fuimos reuniendo todos en la oficina del SJR unos se lo tomaron enserio como yo, otros simplemente lo veían como un espacio para pasar el tiempo.

Los jóvenes siempre hemos estado en la mitad del conflicto, nos afecta mucho, la drogadicción es algo que afecta a los jóvenes del mundo, es un problema gigantesco. Con las drogas viene la necesidad de delinquir, de volverse un delincuente sólo por llegar a ellas. No entiendo por qué en las películas muestran que los que venden drogas son personas adultas, mayores, la realidad es que son los pelados quienes venden, son los pelados quienes roban.

Todo lo que pasa con los pelados hoy en día es porque no tienen guías, no tienen compañía, siempre están solos porque la mamá y el papá trabajan, no hay una ayuda para que un niño o un joven construya su vida y termina buscando eso que no tiene en otras personas.

Cuando llegué al SJR encontré esa guía, mis padres también me la daban, pero conocer a otras personas de otros lugares, recibir sus consejos me permitió formarme, aclaré muchos aspectos de mi vida. Como que uno presta mucha atención a lo que otros tienen por decir y eso marca la diferencia. El grupo de Jóvenes Constructores de paz me ayudo a construirme a mí. Ya no pertenezco al grupo, porque crecí y tengo otras necesidades, pero le sigo apostando a construir mí vida desde el arte, con un grupo de baile de Break Dance; a tener una filosofía de vida distinta, a mí lo que me gusta es bailar y quiero vivir haciendo lo que me gusta.

Fecha de la entrevista: 3 de Marzo de 2015

Equipo Regional

Magdalena Medio

Historias que Tejen Sueños: Irma Fernanda Garzón

Un poco de mi: “la reina de la casa”

Soy una mujer nacida en Tumaco Nariño en la vereda Buchely, somos ocho hermanos, cuatro mujeres y cuatro hombres, criados por papá y mamá, dos personas muy luchadoras que hicieron todo lo posible para sacarnos adelante con sus manos y el sudor de su frente. Yo nací el 3 de agosto de 1973, siendo la séptima de mis hermanos y hermanas; crecí en una finca ganadera en medio de las vacas y los caballos, corría descalza por toda la finca sintiendo la hermosa naturaleza con mis pies. Cuando tenía ocho años me mandaron al pueblo a estudiar, solamente regresaba a la casa los fines de semana para pasar las vacaciones. Empecé a crecer y mi mamá nos repetía todos los días, “yo  no quiero nada de novios, ni de amigos para ustedes por ahora, ustedes lo que tienen es que estudiar”.

Relato de vida: Irma Fernanda Garzón

Cuando entré a primero de bachillerato yo no quería estudiar más en ese colegio de monjas y le insistía a mi madre que no quería volver, que quería relacionarme con los muchachos, ella no quería, así que yo a escondidas de ella decidí ir a presentarme al colegio mixto y pasé con una buena nota. Le conté y ella seguía insistiendo que no, así que me dejó en el colegio de monjas. Me fue mal y no pasé el año, mis padres por castigo me dejaron un año sin estudio y me metieron a trabajar. Yo iba al pueblo a vender frutas y así ahorré y me pagué mi estudio al siguiente año; mi mamá no quiso ayudarme más, así que yo cosí mi uniforme, compré la tela y lo fabriqué. Hice séptimo y en octavo fue el año en que me enamore, pues conocí a un hombre mayor en el inquilinato del pueblo donde mis hermanos y yo nos quedábamos. José Aparicio el hombre que hoy en día es mi esposo y el padre de mis hijos. Aquel que me decía que saliéramos y me mandaba cosas pero yo no le hacia caso, yo decía no, el es mujeriego.

Pasó un tiempo y yo comencé a sentir cosas por él, así que nos hicimos novios, pero cuando mi mamá se enteró… jum! eso fue un problema porque mi mamá no lo quería, ella decía que le habían dicho “ese hombre es mujeriego” y que los hermanos de él tenían fama de serlo, así que decía que él tampoco se salvaba. Yo no le hice caso a mi mamá y me fui con él; terminé octavo y juntos nos fuimos a vivir a la Guayacana Nariño, construimos nuestro hogar y a los dieciseis años de estar en unión libre nos casamos. Levantando cada día nuestro hogar en la hermosa Guayacana, donde tuvimos nuestros tres hijos. Actualmente José Fernando, nuestro primer hijo tiene 21 años, le sigue Jairo Andres de 18 años y nuestro ultimo hijo Jorge Alfredo con 6 años. Llevamos veintidós años de estar juntos luchando por un mejor futuro. Yo trabajaba en muchas cosas, no me quedaba nunca quieta, trabajaba en una fábrica de bioabono y hacía otras cosas demás con la comunidad; pero el 23 de diciembre de 2013, nos tuvimos que ir, de ese hermoso lugar a causa de algunas amenazas hacia mi familia. Nos tocó irnos del lugar que construimos por mucho tiempo todos juntos… y sentir que un día por miedo tienes que irte y huir, eso es muy difícil… yo aún pienso y recuerdo como era nuestra vida en ese lugar y como es ahora, sintiendo que sigo sin encontrarme a mi misma en este lugar.

Hoy vivo en el barrio el Triunfo en Buenaventura, un lugar que hemos construido juntos con los cuatro hombres que me rodean y me dan fuerzas día a día para salir adelante. La reina de la casa, así me llaman ellos, dándome fortaleza para afrontar esa experiencia vivida. En este caminar como familia seguimos construyendo la vida en busca de un nuevo horizonte que constantemente luchamos por abrirlo agarrados de la mano.

 Por: Diana Fagua Sánchez

 

Historias que Tejen Sueños : Nelly Galvis

 

 

Mi nombre es Nelly Galvis nacida el 17 de febrero de 1969, en el barrio Santa Bárbara aquí en Barrancabermeja.  A los 8 días de nacida me llevaron a una finca de mis padres en el bajo Simacota en donde me  crié.  Al pasar el tiempo formé mi hogar en una finca cercana al llano. Para el año de 1986 sufro el primer desplazamiento por la guerrilla que tenía su presencia en la zona, allí nos trasladaron a un campamento en el parque de Granada (Meta) y por lo menos duramos 27 días al sol y al agua protegidos por unos plásticos transparentes. Cuando nos dejaron ir retornamos a la vereda, pero desde este momento se generan gran cantidad de amenazas por los otros grupos al margen de la ley. Por esto nos regresamos al Bajo Simacota en donde teníamos 3 años laborando en una finca que le habían dado por herencia a mi suegra y a mi esposo; y comienzan a tener presencia grupos paramilitares de San Juan Bosco La Verde y salimos desplazados en el año de 1991, dejando atrás la tierra, los cultivos, animales y todas las cosas que teníamos. Relato de vida: Nelly Galvis

En el año de 1998 viviendo en el Sur de Bolívar  me traslado a otra vereda, llamada Floresta  (Sur de Bolívar) de donde salgo desplazada en el 2001. Llegué a Barrancabermeja y declaro por primera vez los desplazamientos, pero por la forma en como culturalmente me crié no pude hacer una vida en este municipio, por lo cual me regreso al campo a trabajar en las fincas de mi papá- Abel Galvis- y estando trabajando asesinan a mi hermano mayor las AUC. Esto me obligó a regresarme a Barrancabermeja y establecerme en el municipio por encima de mi forma de ver la vida.

Estando en el municipio pasando por tantas necesidades me acerco a la personería en el año 2004 y allí me dicen que me acerque al Servicio Jesuita a Refugiados que son las únicas personas que podrían ayudarme en estas circunstancias, aquí recibí una atención con mucho calor humano y siempre atentos a ayudarme en muchas de las inquietudes y solventando necesidades básicas de mi hogar.

Uno de los más grandes apoyos que pude recibir del SJR fue el de organizarnos como asociación de víctimas, en donde comienzo a trabajar con las víctimas, siendo en varias oportunidades la secretaria de organizaciones, una de ellas  en CEDESMAG y para el año 2010 por solicitud de las víctimas con las que trabajaba me nombran representante legal de APOVENCO, en donde registran en cámara de comercio 114 personas y de base 250 personas, (es de aclarar que son muchas más las personas que hemos podido ayudar). Para esta etapa  de mi vida el Servicio Jesuita a Refugiados fue un pilar para los logros alcanzados con la comunidad, ya que por el proceso que se llevaba muchas personas beneficiarias recibían apoyos en alimentos, medicamentos, transporte, documentos, talleres, asesoría, entre muchas cosas más.

Yo le agradezco al SJR porque también logré tener una fuente de trabajo en mi propia casa por el apoyo a una iniciativa productiva de miscelánea, que me ha facilitado tener recursos para sobrevivir y para seguir ayudando a más personas víctimas de este conflicto que vive el país.

Por: SJR COLOMBIA en el Magdalena Medio

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