• (1) 2456181
  • comunicaciones@sjrcolombia.org

Category ArchiveSin categoría

En Suacha, una apuesta por la paz: Proceso del 9 al 9 “Quiéreme bien, herédame la paz”

En el marco de la propuesta de articulación y formación de la Red Juvenil Ignaciana – Jesuitas Colombia, el Servicio Jesuita a Refugiados – Colombia, ACODESI y la Fundación Proterra desde el proyecto “Tejedores de Vida, una apuesta de educación para la paz y la reconciliación desde las nuevas generaciones” el cual es apoyado por la Delegación de la Unión Europea en Colombia, en el marco de su trabajo por el fortalecimiento a la sociedad civil, se llevó a cabo en en el municipio de Suacha (llamado así pues según el vocablo Chibcha “Sua” significa sol y “Cha” significa varón), el lunes 9 de Septiembre, la 5ta conmemoración del Proceso Del  9 al 9 “Quiéreme bien, herédame la paz”. 

 

El espacio fue un punto de encuentro en el que  que estudiantes, docentes, jóvenes, adolescentes y adultos dialogaron, reflexionaron en torno a procesos de reconciliación a través de la reconstrucción de la memoria. Además se aprovechó esta fecha para conmemorar el día de los Derechos Humanos.

 

Durante la actividad participaron cerca de 140 estudiantes de diferentes instituciones educativas. El espacio estuvo conformado por 3 actividades principales: el conversatorio «Diálogos y Alternativas de Paz desde la Comunidad y la Escuela”, el cual se realizó en el teatro municipal SUA, donde varios estudiantes en representación de la escuela y la comunidad dialogaron en torno a la educación para la Paz, Memoria y Derechos Humanos, e intercambiaron sus experiencias y pusieron en diálogo sus perspectivas.

 

La segunda actividad fue la Feria Juvenil de Paz: Construcción conjunta de alternativas de paz, realizada en el Colegio Soacha Para Vivir Mejor, en esta actividad los jóvenes pudieron proponer alternativas para la construcción de paz poniendo en practica las reflexiones del conversatorio, estas propuestas atendían  las temáticas establecidas como la música, la ecología para la paz, el arte como medio de transformación, el tejido y la escena, cuerpo y sociedad.

 

Concluyendo con las actividades del día, se dio inicio a la acción simbólica, la cual respondía  a la pregunta ¿Qué queremos construir? los participantes acompañados con un ladrillo que se les obsequió intervinieron en la construcción colectiva de un monumento que represento las apuestas, iniciativas y expectativas que los jóvenes tienen frente a su compromiso con la educación para la paz.

Entrevista al Padre Mauricio García Durán, Director del Servicio Jesuita a Refugiados Colombia

Conmemoración Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer

Barrancabermeja, Santander. Diciembre 5 de 2015

El 17 de diciembre de 1999, la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) mediante la resolución 54/134 decretó el 25 de noviembre como el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. Este decreto, además, invita a los gobiernos, las organizaciones internacionales y no gubernamentales a dirigir en este día actividades enfocadas en sensibilizar a la opinión pública respecto al problema de la violencia contra la mujer. Foto: Comunicaciones regional Magdalena Medio. Conmemoración Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer.

En este sentido, el colectivo Jóvenes Constructores de Paz acompañados por el Área de Prevención para la Transformación de Dinámicas Violentas del SJR COLOMBIA, realizó el pasado 27 de noviembre de 2015 en el parque Camilo Torres del municipio de Barrancabermeja una acción pública directa con el objetivo de sensibilizar a la ciudadanía sobre la necesidad de tomar acciones encaminadas a la eliminación de cualquier manifestación violenta hacia las mujeres.

La actividad se desarrolló a través de la toma pacífica de este espacio público en dos escenarios paralelos. En el primero de estos se expuso un papelógrafo que tenía escrita la pregunta ¿Cómo detener la violencia contra la mujer? Los transeúntes que deseaban se acercaban a escribir su respuesta en una paloma de papel, la cual, posteriormente, pegaban en este espacio. El segundo fue la toma de un semáforo, en el cual se hacía entrega de volantes con la consigna ¡Pinta el mundo de colores! Barranca dice NO a las violencias contra la mujer y de una rosa con distintos mensajes alusivos al tema. De igual forma, los Jóvenes Constructores de Paz se tomaban fotos con las personas que pasaban por allí en un marco elaborado por ellos, el cual tenía escrito el hashtag #nomasviolenciacontralamujer.

Esta actividad resultó ser oportuna, ya que estuvo orientada hacia la reconstrucción del tejido social, pues era una vía para el ejercicio pleno de los derechos de las personas, así como para la contribución en la transformación de dinámicas violentas. De igual forma, es el reflejo del proceso de formación y el empoderamiento de los Jóvenes Constructores de Paz en su meta transformación de su comunidad.

Conmemoración del Día Internacional de los Derechos Humanos

 

 Barrancabermeja, Magdalena Medio. Diciembre 8 de 2014

 

El Servicio Jesuita a Refugiados- Colombia, Regional Magdalena Medio se une a la Conmemoración del Día Internacional de los Derechos Humanos. Ver programación

 

 

Programación Día internacional de los Derechos Humanos 2015

Programación Día internacional de los Derechos Humanos 2014

 

EQUIPO DE COMUNICACIONES

SJR COLOMBIA

 

Audiencia pública sobre víctimas en el exterior y el restablecimiento de sus derechos

Foto: evento “ Víctimas en el Exterior y su Papel en el proceso de Paz”

Foto: evento “ Víctimas en el Exterior y su Papel en el proceso de Paz”

 

Bogotá, Cundinamarca. Noviembre 21 de 2014

El Servicio Jesuita a Refugiados- Colombia participará el próximo lunes en la audiencia pública “ Víctimas en el Exterior y su Papel en el proceso de Paz” a realizarse en el Congreso de la República, organizada por Ana Paola Agudelo, Representante a la Cámara por los Colombianos en el Exterior.

 

Fecha: lunes 24 de noviembre

Hora: 8:00 am – 11:00 am

Lugar: Salón Boyacá, del Congreso de la República

 

 

Equipo de Comunicaciones

SJR COLOMBIA

 

“Somos jóvenes y le apostamos a la paz, somos red porque juntos podemos más”

ENCUENTRO

Participantes en el VII Encuentro Nacional de la Red SJR Colegios provenientes de Cali, Barranquilla, Medellín, Pasto, Bucaramanga, Bogotá, Suacha y España

El pasado mes de septiembre, se dieron cita 81 personas provenientes de distintos lugares del país y de España, para participar en el VII Encuentro nacional de la Red SJR Colegios. El escenario fue la casa San Pablo de la Arquidiócesis de Barranquilla que durante tres días acogió a personas de los colegios de ACODESI, colegios Fe y Alegría y de la Red Solidaria de Jóvenes de España, acompañados por el equipo facilitador del SJR, quienes asumieron el compromiso de transformar dinámicas de violencia en consistentes relaciones humanas, como uno de los senderos posibles hacia una Cultura de Paz.

Durante una década el SJR desde su misión de Acompañar, Servir y Defender, ha trabajado codo a codo con las instituciones educativas para promover en los y las jóvenes una visión justa y menos estigmatizada de la población afectada por el conflicto armado, con mayor énfasis en las personas víctimas de desplazamiento y reclutamiento forzado.

No es en vano decir que los jóvenes son agentes de cambio y ejemplo de unión y fortaleza. La creatividad, energía, disposición y entereza de cada uno de ellos y ellas frente a esta propuesta, mostró que la Paz más que un desafío inalcanzable es un modo de vida capaz de realizarse desde los contextos más inmediatos, como son el colegio y la familia. Este modo de construir Cultura de Paz estuvo acompañado en el encuentro por elementos propios de la Red SJR Colegios como son la Identidad, el Compromiso y las Sinergias.

“Somos jóvenes y le apostamos a la paz,

somos red porque juntos podemos más”.

 

SJR Colombia, 2014.

 

Para mayor información los invitamos a visitar el Blog del evento

http://sjrcolegios.wix.com/encuentronacional

 

1

2

Rally pedagógico para prevenir la violencia en el aula

IMG_2516v2

El día 15 de agosto se llevó a cabo en Cúcuta un “Rally pedagógico” con 120 docentes de los colegios Jaime Prieto Amaya y Policarpa Salavarrieta de Fe y Alegría – Norte de Santander. Esta actividad pretendía generar un espacio de reflexión y aprendizaje de los docentes en el entorno escolar,  sobre como contribuir desde su labor a prevenir dinámicas de violencia en los centros educativos entre grupos de jóvenes con los docentes y con sus familiares.

La jornada estuvo a cargo del equipo local del Servicio Jesuita a Refugiados en Cúcuta, que acompañó y orientó este proceso a partir de tres momentos: ponerse en los zapatos del estudiante, qué vestido me pongo con los zapatos del estudiante y las instrucciones para el lavado. Siguiendo esta analogía, los participantes lograron acercarse al reconocimiento del contexto de los estudiantes, reflexionar sobre sus propias capacidades para el abordaje de las situaciones de violencia en el aula y plantear lo que serían posibles pautas para la prevención y protección.

IMG_2564

San Pablo: Una apuesta por la dignificación del ser humano y la permanencia en el territorio, desde un enfoque de fortalecimiento de capacidades.

Cerro_Azul_Pweb

El municipio de San Pablo, ubicado al sur del departamento de Bolívar, cuenta con 32.569 habitantes (52% hombres y 48% mujeres) de los cuales el 85% habitan en la cabecera urbana. Este municipio ha sido poblado por colonos provenientes de distintas regiones del país desde los años 50 que se han asentado allí para el desarrollo de labores agrícolas y pesqueras. Del total de la población del municipio, un 65.93% son hogares con necesidades básicas insatisfechas (NBI) , cifra que aumenta al 79,67% para el total de la población que habita en la zona rural. Un 21% de la población mayor de 15 años no ha ido a la escuela y no sabe leer ni escribir. El 48% de sus habitantes ha alcanzado la educación primaria y apenas un 20% la secundaria. Solo un 3% de la población adulta cuenta con algún nivel de educación superior.
Un elemento importante a resaltar es que el 90% del área total de San Pablo se encuentra ubicada dentro de la zona de reserva forestal del Río Magdalena, situación jurídica que según la ley 2da de 1959 protege las principales regiones boscosas del país, lo cual dificulta a los campesinos que la habitan tener títulos de propiedad sobre las tierras y ha incidido durante años en la ausencia de proyectos de desarrollo en infraestructura, salud y educación, principalmente para el sector rural. La superficie total del municipio es de 1967 Km², y está formado por numerosas veredas o caseríos y pequeños asentamientos aislados.

En la zona rural del municipio las comunidades de Las Colinas, Patio Bonito, Alto Sicué, Alto San Juan, Cerro Azul, Vallecito, Pozo Azul, Bodega San Juan, Alto Berlín, sufrieron con vehemencia los efectos del conflicto armado durante los primeros años del nuevo milenio. Y es que la zona era propicia para la reproducción de las dinámicas violentas: una serranía extensa y de difícil acceso, de limitada conectividad con los centros urbanos, con una muy escasa presencia del Estado y de sus fuerzas de seguridad, con potencial para la reproducción de economías ilícitas. Allí se instaló entonces la coca, que sumada al abandono y la falta de oportunidades, instó a muchos campesinos a entrar en su lógica de producción: un lógica de mucho mayor pago por jornal, de la producción en corto tiempo, de la compra en el lugar mismo de producción, del desbalance en el ingreso generado con relación a otros productos locales como la yuca o el plátano.

La disputa entre guerrillas y paramilitares por el control del territorio y de su potencial económico, generó múltiples victimizaciones entre sus pobladores, que sufrieron amenazas, asesinatos selectivos, desapariciones y despojos. La mayoría de ellos se vieron obligados a desplazarse forzosamente de sus veredas con casi nada a cuestas, como los otros cinco millones de víctimas del desplazamiento forzado que tiene Colombia. Dicha disputa dejó a su paso 27.913 víctimas del desplazamiento forzado, convirtiendo a San Pablo en el segundo municipio con mayor cantidad de personas desplazadas en la región del Magdalena Medio, después de Barrancabermeja.

No obstante, desde hace aproximadamente cinco años y después de la supuesta desmovilización paramilitar, mucha de esa gente comenzó a retornar. Aún estaban ahí las tierras que habían abandonado, aunque convertidas en rastrojo o con cultivos de coca ocultos, pero sin nada de lo que dejaron. Sin embargo, allí se quedaron, ante la promesa de las instituciones del Estado de garantizarles ahora sí, lo que en 50 años no les habían brindado: programas de apoyo agrícola, escuelas con profesores, carreteras, servicios públicos, vivienda, salud y seguridad. Mucho de eso, por no decir casi todo, lamentablemente no se ha cumplido. Excepto algunos programas de erradicación de cultivos ilícitos, que han contribuido más que otra cosa a profundizar la precarización de las condiciones de vida de la población.

Así mismo, tras los años del desplazamiento, se presentaba un fuerte deterioro en las capacidades y potencialidades para el restablecimiento de sus actividades económicas, sociales y culturales, lo que a su vez afectaba la posibilidad de establecer organizaciones comunitarias fuertes, de tener alternativas de ingresos diferentes a la economía de la coca y de incidir en espacios políticos y de participación ciudadana.

Frente a estas situaciones, que fueron constatadas e identificadas como problemáticas con la participación de las comunidades mismas, algunas organizaciones han trabajado durante varios años intentando por un lado fortalecer la capacidad de agencia de la gente desde la premisa de su responsabilidad como sujetos de su propio desarrollo y por otro lado tratando de incidir ante el Estado local, regional y nacional para que se convierta en garante de los derechos de la población campesina del municipio.

Es así que el Servicio Jesuita a Refugiados, diseña y ejecuta un programa dirigido a fortalecer los procesos de acompañamiento que venían en marcha desde los distintos momentos en que las comunidades fueron retornando a las veredas, buscando consolidar de manera integral los procesos de empoderamiento comunitario, familiar e individual para contribuir a la cesación definitiva de la condición de víctimas, con el acceso a nuevas oportunidades para el mejoramiento de sus capacidades productivas, el fortalecimiento de sus núcleos comunitarios, sus capacidades de autogestión y el desarrollo de procesos de reflexión, memoria y reconciliación orientados a la superación de los efectos nocivos causados por el desplazamiento y el conflicto armado en sus vidas.

La propuesta, que fue ejecutada desde enero de 2012 hasta mayo de 2014 y financiada por la Unión Europea y el Departamento para la Prosperidad Social, estuvo soportada enl el enfoque de fortalecimiento de capacidades, entendidas estas como “las libertades fundamentales de que disfruta una persona para llevar el tipo de vida que tiene razones para valorar” En este sentido, hablar de capacidades implica de entrada la existencia de un conjunto de funcionamientos en la vida de las personas que reflejan su decisión autónoma para llevar un determinado estilo de vida. Estos funcionamientos suponen desde aspectos elementales tales como el tener acceso a una buena alimentación, salud o educación básica, hasta otros estados más complejos como tener dignidad, participar en la vida comunitaria o incluso alcanzar la felicidad. Hay allí entonces una relación directa con el nivel de bienestar o calidad de vida alcanzables.

En este sentido, el aporte desde la perspectiva de las capacidades al diseño de acciones dirigidas a poblaciones afectadas por situaciones de pobreza y vulnerabilidad ante el conflicto armado, contribuye a una mejor compresión de la acción posible desde las alternativas endógenas que ofrece el territorio y el interés de las comunidades enmarcado en los fines que estas tienen, razón para perseguir. Esto supone entonces trabajar a partir de las libertades y oportunidades que ellas consideran necesarias para poder alcanzar dichos fines.

Siguiendo este planteamiento se puede entender entonces que el bienestar humano está relacionado con la cantidad y la calidad de funcionamientos alcanzados por las personas. Sus capacidades para lograrlos, suponen tanto sus libertades de acción y decisión como las oportunidades reales que tiene para obtenerlos. El acento entonces está puesto sobre el sujeto mismo y su interés propio, sobre sus posibilidades de elegir el tipo de vida que desea tener, en conclusión, sobre su autonomía.

El fortalecimiento de las capacidades lo entendemos como el proceso de liberar, promover y mantener la capacidad de las personas, las organizaciones y la sociedad en general para la gestión exitosa de sus asuntos. Este proceso implica el mejoramiento y la potencialización de conocimientos, competencias y aptitudes para tomar decisiones frente a determinadas situaciones y para actuar de cara a la consecución de objetivos concretos.

Ello supone a su vez el desarrollo de flujos de intercambio de información y la construcción de relaciones basadas en la colaboración y la participación. No se trata entonces de un proceso lineal de transmisión o de instrucción para el desarrollo de habilidades, sino el establecimiento de redes de estímulo y aprendizaje a partir de las posibilidades y oportunidades que tienen las comunidades, buscando facilitar herramientas que contribuyan al alcance de sus finalidades y por lo tanto al ejercicio de sus libertades.
Abordar la problemática descrita desde un enfoque de fortalecimiento de capacidades supuso entonces diseñar en conjunto con las comunidades acompañadas una serie de acciones orientadas al desarrollo de sus potencialidades, libertades y oportunidades para la permanencia en el territorio y el goce efectivo de sus derechos. Partimos del hecho de que estas comunidades decidieron retornar a sus territorios en una apuesta por la defensa de su autonomía y de sus derechos, pero reconocen la necesidad de desarrollar determinadas habilidades y potenciar sus capacidades para permanecer en él.

En este sentido se realizó un trabajo en doble vía: 1) el fortalecimiento de las capacidades individuales, familiares y comunitarias de la población víctima de desplazamiento para avanzar hacia su restablecimiento socioeconómico y a la cesación de la condición de víctimas y, 2) la promoción de escenarios de diálogo y construcción de redes de confianza con las comunidades receptoras (que nunca se desplazaron o habían retornado previamente) dando especial relevancia al rescate de la memoria colectiva, los intereses y apuestas comunes como punto de encuentro para la construcción de una visión compartida del desarrollo deseado.

Además, se incluyó una acción desde la dimensión política potenciando las capacidades de exigencia al Estado para el cumplimiento de todas las medidas de protección, financiamiento y participación que prevé la legislación para garantizar soluciones duraderas a las víctimas, pero también como gestión y participación para la implementación de políticas públicas a favor tanto de la población víctima como de las comunidades receptoras.
Las acciones estuvieron orientadas principalmente a que las comunidades avancen hacia la satisfacción de derechos económicos, sociales y culturales, optando por la generación de espacios y procesos en los que participan todas las personas que componen la comunidad: hombres, mujeres, jóvenes, ancianos, niños y niñas. Dichas acciones se desarrollaron entonces en tres componentes principales:

El componente productivo: orientado a la consolidación de las iniciativas de seguridad alimentaria locales, así como la promoción y el fortalecimiento de proyectos para la generación de ingresos con énfasis agropecuario, a través del mantenimiento y mejoramiento de sistemas productivos agroforestales de cacao (con arreglos temporales y permanentes), la asistencia técnica y la implementación de un programa de formación a los productores para la implementación de buenas prácticas agrícolas, el manejo fitosanitario, el manejo ambiental de las fincas y el mantenimiento de los cultivos. Este programa de formación estuvo dirigido tanto a los productores acompañados directamente como a otros miembros de las comunidades no vinculados al componente productivo pero interesados en recibir la formación, privilegiando población joven (hombres y mujeres de 18 a 26 años).

El componente socio-político: orientado al acompañamiento comunitario para el fortalecimiento de los canales de comunicación, la transformación de las relaciones sociales, la recuperación de la confianza y el establecimiento de redes de cooperación para la integración local, que refuercen la construcción de capital social. Las acciones se focalizan en la creación y promoción de las capacidades personales y comunitarias para crear un entorno más favorable al ejercicio de sus derechos, que se convierta a su vez en un escenario propicio para la reconciliación y la permanencia en el territorio. Además incluyó el desarrollo de procesos de incidencia a nivel local y regional, con la finalidad de visibilizar la situación y las necesidades de las comunidades rurales en la zona e influenciar la toma de decisiones sobre programas y políticas locales para el mejoramiento de su calidad de vida, a través de la generación de información, la gestión ante los entes territoriales y la promoción de agendas desde las propias comunidades, que redunden en la generación de proyectos gestionados desde las bases.

El componente de infraestructura pública y comunitaria: orientado al mejoramiento de infraestructura local asociada a la provisión de servicios sociales que se constituyen en derechos, tales como el acceso a la educación, la recreación o la participación. Esto incluyó el establecimiento de acuerdos entre las comunidades y con la institución para la construcción de un salón comunitario, el mejoramiento de las instalaciones de escuelas y comedores comunitarios, la dotación de parques y el mejoramiento de vías secundarias. Ello implicó un proceso de gestión e involucramiento de la alcaldía municipal como responsable de la inversión en infraestructura a nivel local y a quienes además una de las comunidades había ganado una tutela, debido a su descuido para mantener la infraestructura educativa, con lo cual se logró su compromiso y aporte monetario para las obras.

A través de estas acciones, que pretendieron alcanzar una perspectiva de integralidad, se contribuyó al avance en la constitución de sujetos con capacidades para desarrollar en el corto, mediano y largo plazo procesos de reflexión y toma de decisiones orientados hacia la transformación de situaciones históricas de violencia, la reconciliación y la reconstrucción del tejido social, así como la gestión de iniciativas orientadas hacia su propio desarrollo y goce efectivo de derechos.

A nivel productivo, los aprendizajes alcanzados y las habilidades adquiridas por los campesinos para la producción de alimentos y la generación de ingresos a partir del aprovechamiento de sus propias tierras y los recursos que estas les ofrecen, han pretendido además generar capacidades para el desarrollo de acciones concretas y permanentes orientadas a la conservación de dichos recursos y un manejo ambiental de sus parcelas que permita mitigar las afectaciones al medio ambiente y externalidades negativas sobre los ecosistemas. Se han dejado sentadas las bases para que ellos mismos logran avanzar en su incorporación a procesos de comercialización mediante el establecimiento de alianzas con acopiadores locales y regionales o con industrias transformadoras.

En este orden de ideas, se espera que las personas y comunidades acompañadas, puedan prorrogar y sostener los alcances de la propuesta, generando acciones comunitarias y gestionando propuestas orientadas al mejoramiento de su calidad de vida en diferentes dimensiones y a distintas escalas, es decir a nivel de sus veredas, corregimientos y municipio. También se espera que las comunidades sean capaces de implementar y hacer seguimiento a sus propias agendas de incidencia, promuevan el arraigo y la permanencia en sus territorios y brinden asesoría a la población que lo requiera.

calendario cacaotero

Retorno frustrado: Las familias desplazadas del Bajo Calima

Los combates entre la guerrilla de las FARC y la Infantería de Marina, en el sector del  ColiseoBajo Calima (Zona rural de Buenaventura) entre el 9 y 12 de marzo, ocasionaron el desplazamiento masivo de al menos 251 familias el 17 de marzo. A partir de estos hechos las familias fueron albergadas en el Coliseo El Cristal de la ciudad de Buenaventura, lugar  que no cuenta con las condiciones necesaria para la atención humanitaria de estas familias. En el lugar se presentan condiciones precarias de hábitat, higiene, y acceso al agua, entre otras problemáticas. En las últimas semanas según cuentan los representantes de las familias veinte personas fueron trasladadas al hospital Luis Ablanque de la Plata por afecciones estomacales y gripa. Mientras que el día 10 de abril la señora Encarnación de 85 años se agravó de una enfermedad que venía arrastrando y falleció.

Las familias han recibido atención de la Defensoría del Pueblo, Personería Distrital, UARIV, ACNUR, Alcaldía Distrital de Buenaventura y SJR. No obstante, las familias en situación de desplazamiento forzado albergadas en el Coliseo, se sienten desilusionadas pues el anhelo de la mayoría de ellas es retornar a su territorio, para lo cual han hecho diversas peticiones en el marco de los comités de justicia transicional. Peticiones que no se han podido resolver, pues se frustró el primer intento retorno el pasado sábado 26 de abril.

Cabe recordar que Buenaventura, desde mediados del mes de marzo viene siendo intervenida desde el gobierno central bajo la figura de la Gerencia social.

Buenaventura: Botiquín de Sonrisas

IMG_2411

Foto de: Holmes Villegas, SJR Colombia

“Niños, niñas y adolescentes en busca de la Buena-ventura”, es el título de la investigación en la que FUNDESCODES, War Child, COALICO y el SJR sumaron fuerzas para evidenciar la compleja situación en la que se encuentran los menores de edad en el marco del conflicto armado que tiene ocasión en Buenaventura.

Tras la publicación de la investigación y los análisis sobre la situación de Buenaventura, el equipo del SJR  desde el inicio del 2014 viene trabajando en la indagación y creación de estrategias metodológicas para trabajar con niños y niñas, para acompañarlos en la defensa y respeto de sus derechos, el impulso de una cultura de paz y en el sueño de otra Buenaventura posible.

En este contexto, el sábado 26 de abril, en el marco de la conmemoración del día de los niños y niñas, con gran dedicación, motivación e ilusión, el equipo del SJR realizó el estreno del montaje, “El Botiquín de las Sonrisas”. El público, niños y niñas de Buenaventura que han transitado por la dolorosa experiencia del desplazamiento forzado, y que a pesar ello mantienen la alegría, inocencia y esperanza propia de los niños. Así se pudo evidenciar en el contacto que tuvieron con Sukimuki, Nicolasa, Alejo “el cangrejo”, saltarín, Frida “la cocodrila”, “el rey” Petronio, Juñior y Osman, los personajes del montaje titiritero.

Con el “El Botiquín de las sonrisas”, el equipo del SJR, espera brindar muchas sonrisas a más niños que anhelan la “Buena-ventura”, para su pueblo.

Compartir
Compartir