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“EL CATATUMBO ES MÁS QUE GUERRA Y COCA”

“EL CATATUMBO ES MÁS QUE GUERRA Y COCA”

Foto: Servicio Jesuita a Refugiados – Colombia

Alexander es un líder social de la Vereda Puerto las Palmas, del municipio de Tibú a 120 kilómetros de Cúcuta, Norte de Santander. Desde el año 2016, hace parte de los jóvenes que le apuestan a cambiar el rumbo del Catatumbo con una palabra clave: Legalidad.

A través del proyecto Jóvenes Rurales, iniciativa financiada por la Unión Europea, en el marco de la Hoja de Ruta de su compromiso con la Sociedad Civil, en la que participan el Instituto Mayor Campesino -IMCA-, el Servicio Jesuita a Refugiados Colombia-JRS y el Centro de Investigación y Educación Popular – CINEP/ Programa por la Paz, más de 1000 jóvenes entre los municipios de Norosí, Tiquisio y Río Viejo (Bolívar), Tibú y Cúcuta (Norte de Santander), Florida, Pradera, Buga, Tuluá y Trujillo (Valle del Cauca), trabajan por reafirmar su identidad campesina y reconocer diferentes caminos para realizar incidencia política en sus territorios, además de fortalecerse técnicamente en proyectos productivos de agroecología.

 

Llegada del programa a Puerto las Palmas

Como un verso aprendido de memoria, Alex explica que la amapola es diferente a la mata de coca, “la mata de coca se da en tierra caliente, la amapola en tierra fría, el Catatumbo está inundado de coca y nosotros queremos cambiar esa realidad.” La situación de esta Región del país, conformada por ocho municipios de Norte de Santander, hace que sus habitantes se enfrenten a una suerte de fuego cruzado, entre grupos armados ilegales, minería ilegal y cultivos ilícitos.

En el 2017, el programa Jóvenes Rurales, llegó a la vereda Puerto las Palmas con el propósito de vincular a los jóvenes en la consolidación de proyectos de vida comunitarios, estableciendo emprendimientos económicos alternativos y promoviendo el ejercicio de la ciudadanía en espacios de participación formales y no formales. Además, desde el 2017, se lleva a cabo la sustitución voluntaria de cultivos de uso ilícito, donde los jóvenes han asumido un protagonismo.

Frente a la erradicación, Alexander afirma que aunque es un camino largo, han logrado cambios significativos en la mirada de los jóvenes hacia su labor como campesinos y en la proyección de un futuro tranquilo y legal para el Catatumbo, “Una hectárea de coca es mucho más rentable para el campesino que sembrar yuca, pero en la conciencia estamos más tranquilos, y eso no tiene precio.” Este joven rural de 33 años, afirma que detrás de su liderazgo y convicción en la erradicación manual de la mata de coca, hay sectores que no están muy contentos, pero primero está su familia, y las próximas generaciones, de quienes espera tengan otras oportunidades diferentes que sembrar coca.

Alexander visitó por primera vez Bogotá, el 10 de octubre de 2018, en el marco del evento “Generación País, Jóvenes que construyen futuro”, este espacio organizado por el Espectador 2020, en asocio con la UE, buscó generar un diálogo entre el territorio y la ciudad, donde participaron jóvenes líderes que incluso en entornos adversos, tomaron la iniciativa, trabajaron en red y autogestionaron iniciativas en beneficio de sus comunidades. El auditorio se sorprendió al conocer que hasta ahora, y por cuenta del liderazgo de Alexander, junto con otros jóvenes y sus familias, se han erradicado un buen número de hectáreas de la mata de coca en el Catatumbo, aseguró además que el proyecto Jóvenes Rurales le dio una segunda oportunidad a él y a su comunidad “Hoy doy gracias a la Unión Europea y al Servicio Jesuita a Refugiados Colombia, quiénes con Jóvenes Rurales, salvaron mi vida”. Para Patricia Llombart, Embajadora de la Unión Europea en Colombia, encontrarse con jóvenes como Alex, reafirma el compromiso de la Delegación de la Unión Europea en el país, “Desde la Delegación acompañamos la paz, creemos en los jóvenes como agentes de cambio, esta es la generación que puede marcar el camino hacia la paz, una paz posible, que se construye desde los territorios. Hoy apoyamos a más de 14 mil jóvenes, en formación, proyectos productivos y programas de educación y de paz.”

 

El Futuro

Al preguntarle a Alexander, cómo le gustaría ver su territorio en 5 años, asegura que sueña con ver un Catatumbo reconocido como el corazón de Colombia, “se prestaría para toda clase de eventos, puede ser turístico, y que el dolor que hemos vivido sea parte de la historia narrada, para que no se repita jamás.” También, le gustaría regresar a los años 60, cuando eran reconocidos por ser los mayores productores del fríjol caraota, una semilla heredada del hermano país Venezuela.

Foto: Servicio Jesuita a Refugiados – Colombia

Espera continuar participando activamente en el proyecto Jóvenes Rurales, desde donde ha reafirmado su Identidad campesina- “cuando el proyecto llegó a Puerto las Palmas, no reconocíamos la identidad campesina, nos hicieron ver a los jóvenes el rol tan importante que jugamos desde el campesinado”. Además, el diplomado en Economía Solidaria y Agroecología, les ha dado herramientas para iniciar sus proyectos productivos desde la legalidad, “Más adelante me veo en un proyecto de Ovinos, espero crear la raza propia de la región, por ahora estoy también apostándole a la piscicultura, y lo que aprendemos, lo multiplicamos, le transmitimos los aprendizajes a compañeros de otras verdeas cercanas como Angalia y Mineiros, quiero que la gente sepa que el Catatumbo es más que guerra y coca.” También, con la puesta en marcha del diplomado en Formación Política, Ciudadana y Ambiental, los jóvenes han podido entender su rol dentro de la sociedad, y las instancias a las que pueden acudir como apoyo a los diferentes procesos que adelantan en el territorio, “antes iba uno calle arriba, calle abajo, buscando ser escuchado, ahora sabemos donde y a quien acudir, también reconocemos nuestros derechos y deberes como ciudadanos.”

Se despide agradeciendo al proyecto, reconociendo que han contado con un un acompañamiento permanente por parte de los profesionales que trabajan con ellos en terreno, lo que garantiza el éxito de Jóvenes Rurales, “estoy muy agradecido con Miguel Grijalba, a pesar de no ser de Norte de Santander, se preocupa por nosotros, se ve la gestión y el apoyo de todos, gracias a Oscar Calderón, José Luís Duarte y a Rosana por el apoyo incondicional.”

 

Servicio Jesuita a Refugiados

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