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Historias que tejen sueños: La historia de Yrania

Historias que tejen sueños: La historia de Yrania

“A pesar de las condiciones en las que estoy no me falta nada”

 

 

Estas son las palabras de Yrania Zamora, una venezolana de 34 años, madre de tres niños, dos de ellos todavía viven con su abuela materna en Venezuela, la otra, una pequeña de apenas unos meses, nació en Colombia. Yranía tuvo que abandonar su país cuando tenía casi 7 meses de embarazo, salieron de la ciudad donde vivían,  justo después de que su esposo terminara su jornada laboral. Se desplazaban o “perdíamos la vida por allá” dice Yrania Zamora, quien se desempeñaba como supervisora en una empresa de recolección de desechos sólidos, en Venezuela.

 

Después de llegar a San Cristóbal y huyendo de la violencia de su país, decidieron cruzar hacía Colombia. Ella recuerda como la primera noche tuvieron que dormir en el terminal, y después de largas horas de dialogo con su compañero sentimental, decidieron quedarse en Cúcuta, y empezar de nuevo, sin conocer a nadie, sin trabajo, sin nada, más allá de lo que tenían puesto y con una bebe en camino. Luego de vender las joyas que traía y vender cada uno su celular, compraron dulces para vender por la ciudad, y gracias a eso pudieron sostenerse por unos días, pero después de que el embarazó avanzo, Yrania se sentí muy agotada para vender en las calles, y el dinero ya no alcanzaba para pagar el alquiler de la habitación y los alimentos, por lo cual tuvieron que recurrir a hospedarse por un tiempo en la cancha de la ciudad.

 

“Eso fue horrible, se veía muchas cosas, y justo estando ahí alguien me hablo que había gente que ayudaba a mujeres embarazadas, y yo solo quería buscar el bienestar de mi niña” recuerda Yrania. Desde entonces encontró al Servicio Jesuita a Refugiados Colombia, equipo Norte de Santander, quienes desde el área de Acción Humanitaria, la acompañaron para que le brindaran la atención médica necesaria en este tipo de circunstancias. Su embarazo fue prematuro, pero afortunadamente  su bebe nació sana y no necesito de mayores cuidados médicos. Después de dar a luz, Yrania emprendió toda una búsqueda legal para solicitar refugio en Colombia para ella y su esposo, pues es inviable regresar a su casa en Venezuela.

 

Desde el SJR-Colombia, se le dio ayuda humanitaria cubriendo así sus necesidades básicas como lo son en este tipo de casos con un; kit de cocina, alimentos, colchonetas, y ayuda para el arriendo, además de gestionar con otra organización humanitaria para que le apoyaran con dinero, y así empezar de nuevo una actividad económica. Razón por la cual ahora tiene “dos puestos de dulces rodantes” uno, ella lo ubica todos los días fuera de su casa, y su esposo después de llegar de trabajar en una obra de construcción, como herrero, en el que le pagan menos de la mitad del mínimo vigente, sale a vender dulces por las calles de Cúcuta. Con el trabajo de su esposo y la venta de dulces logran conseguir lo del “salado” como le dice a los alimentos, vive en un apartamento de 6 por 7 metros, con una habitación, un baño y una cocina, y espera poder ahorrar para comprar una nevera, y así poder vender paletas o helados.

 

Expresa Yrania Zamora; “Yo no quiero irme a otra ciudad, al menos acá estoy cerca de Venezuela, cerca de mis hijos, por si pasa cualquier fenómeno, aunque no pueda ir, estoy cerca. Empezar de nuevo no es fácil, pero palante pues, me he caído muchas veces y me he levantado, y acá me han ayudado mucho, han sido muy humanitarios, hasta los vecinos me han regalado ropa para la bebe, y a pesar de las condiciones en las que estoy no me falta nada, yo me siento súper bien”.

 

***

 

El Servicio Jesuita a Refugiados Colombia (JRS por sus siglas en ingles), desde el 2016 hasta marzo de 2018, ha atendido alrededor de siete mil personas provenientes de Venezuela en condición de migración forzada. Entendiendo que nuestro mandato de Servir, Acompañar y Defender no solo se debe a los ciudadanos colombianos, sino a todos aquellos que lo necesiten, y haciendo caso al llamado del Papa Francisco y siendo coherentes con nuestra misión, abrazamos plenamente a los migrantes provenientes de Venezuela  y refugiados, ofreciendo en todas nuestras formas de proceder los verbos a los cuales hemos sido invitados por el Papa en: Acoger, Proteger, Promover e Integrar.

Servicio Jesuita a Refugiados

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