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Historias que tejen sueños: Poniéndole sabor a la vida en Buenaventura

Historias que tejen sueños: Poniéndole sabor a la vida en Buenaventura

Poniéndole sabor a la vida en Buenaventura 

 

 

Genifer Paola Serna, tiene 29 años, nació en Quibdó, la capital de Choco – Colombia, pero desde hace 19 años, y debido a la violencia tuvo que desplazarse a Buenaventura, una de las ciudades al igual que su ciudad natal, con uno de los mayores índices de empobrecimiento del país, casi el 91% de su poblaciòn urbana es considerada pobre, según los últimos indices del año 2017. Esta situación resulta para muchos paradojica ya que en Buenaventura está uno de los puertos más importantes de América Latina de los cuatro que se encuentran en funcionamiento. Esta ciudad, no es solo una zona de gran tránsito marítimo para el comercio del país, sino que también ha sido convertida en un corredor lleno de violencia.

Sin embargo, Genifer Serna, al igual que muchos bonaverenses no cree que su familia y ella deban crecer en medio de la pobreza. Esta mujer ha vivido varios desplazamientos intraurbanos, “hubo una época tan violenta que deseaba salir del país”, asegura Genifer. Pero su hija, le ha dado la fortaleza para seguir soñando, y hace más de tres años empezó a estudiar cocina tradicional en un centro eduactivo gratuito llamado Escuela Taller.

Después de varios meses, ella y tres compañeras más aprendieron sobre el negocio de producir y vender cocadas, un dulce típico, elaborado a base de coco y leche. Estaban a punto de graduarse y para hacer la despedidad del salón debian reuninr dinero, entonces decidieron hacer una colecta y salir a vender cocadas por las calles. Les fue muy bien, las vendieorn todas, y a partir de allí cada una de estas 4 mujeres, puso 10 mil pesos, para comprar lo materiales. Iniciaron con 3 cocos, se dividieron de a dos y salieron a vender. Pasó poco tiempo cuando ya tenían clientas fijas y cada vez debian comprar más cocos, incluso hasta 12 por una sola elaboración. Inicialmente hacían la preparación en la cocina de la Escuela Taller, pero cuando se graduaron no pudieron continuar cocinando allí.

Ahorraron durante 6 meses, recibieron donaciones y compraron un horno, pero no tenian donde cocinarlas, entonces empezaron en un fogón de leña, pero las cocadas no tenian el mismo y buen sabor, la gente empezó a notarlo, pues olían y sabían a humo, las ventas bajaron, y la decepción se estaba apoderando de estas jovenes emprendedoras. “No teníamos estufa, una de las clientas se dio cuenta y nos hizo la propuesta de ser nuestra fiadora y que nosotras comparamos la estufa y la pagáramos mensualmente. También sacamos unos sartenes, cucharones y una estufa de un solo fogón, por miedo a comprar una más grande y costosa”.

La elaboraciòn de las cocadas empezó a tomar mucho más tiempo que antes. “Nos dimos cuenta que una sola boquilla nos dificultaba el trabajo porque son dos tipos de sabores; maracuyá y coco. Eso nos quitaba mucho tiempo”. Los martes y jueves empezan a las 8 am a hacer las cocadas y terminaban a las 2 de la tarde. Después de eso,  salían a venderlas por el centro de la ciudad recién horneadas. Pero desde marzo de 2018, les toma menos tiempo hacerlas, en el 2017 conocieron al JRS Colombia, equipo Valle, que les hizo entrega no solo de una estufa con más fogones, sino que les invitó a participar en talleres sobre contabilidad básica para que manejaran mejor su negocio.

Una de las jóvenes emprendedoras se fue a vivir a Ecuador, ahora solo quedan Genifer y dos compañeras cabeza de hogar,  actualmente estan vendiendo entre 500 cocadas diarias o a vaces, en un día malo 200, “hemos llegado a vender hasta 600. Muchas personas nos hacen encargo, y asi no tenemos que caminar tanto para venderlas”. Con esto, han logrado pasar de una idea de emprendimiento comercial a un negocio con grandes posibilidades de consolidación, en la que se garantizan más y mejores recursos económicos de sus familias, y se posiciona un producto de consumo tradicional propio de la cultura gastronómica del Pacifico Colombiano.

 

Servicio Jesuita a Refugiados

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