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Nunca es tarde para aprender

Nunca es tarde para aprender

 

A sus 44 años de edad, Haimer Ariza padre de dos hijos, asiste semanalmente a la Institución Francisco Javier Cisneros, con el fin de continuar sus estudios de educación básica. Esta sede está ubicada en la vereda La Delfina, en el municipio de Buenaventura, Valle del Cauca.

En La Delfina conviven dos comunidades, una negra – afrodescendiente y otra indígena. El enfoque étnico diferencial que existe en este territorio ha llevado a que cada una de las comunidades cuente con su propia institución educativa: la comunidad negra – afrodescendiente asiste a la sede La Gran Colombia, y la indígena, a la Institución Educativa NACHASIN.

Desde Febrero del año 2017 el Servicio Jesuita a Refugiados Colombia, inició el acercamiento con la comunidad Indígena del Resguardo Nasa Kiwe para valorar el ingreso  de acompañamiento a la Institución Educativa Nachasin. De este acercamiento se logró la implementación de actividades, con el apoyo de INDITEX, la cual estuvo orientada hacia la promoción de mecanismos de protección para la población estudiantil con participación de cuidadores y cuidadoras, además de docentes e integrantes del cabildo. Hacia el año 2018, la misma acción se trasladó a la Institución Educativa La Gran Colombia, la cual se encuentra adscrita al Consejo Comunitario del Alto y Medio Dagua, comunidad negra – afrodescendiente, que comparte el mismo territorio con la comunidad del resguardo Nasa Kiwe.

Haimer en este el momento, no solo participa de este proyecto como padre de familia, sino también como estudiante activo de la institución; “La expectativa que traía del proceso era saber de qué se trataba en sí el programa”, dice Haimer al expresar que fue la curiosidad lo que lo movió a querer ser parte de este, y lo llevó a pertenecer al grupo de Padres, madres y cuidadores responsables con el cual el JRS-Colombia ha desarrollado una serie de trabajos basados en la identificación y conocimiento de riesgos en el contexto educativo y en el territorio, el rol de los padres frente a los derechos de los niños, niñas y adolescentes (NNA) y generar rutas y mecanismos de protección de los derechos de NNA. Cabe resaltar que, dentro en este grupo, Haimer no solo se destaca por ser activo y muy receptivo de los espacios, sino también porque es la única representación masculina dentro del proceso. 

Haimer rescata los aportes que el proceso con el JRS- Colombia ha dejado en la comunidad, y dice querer seguir apoyándolo no solo para aprender cada día más, sino también porque los espacios en los que ha participado le brindó herramientas que espera seguir implementando a futuro en sus entornos familiares y comunitarios. “Me parece positivo muchas cosas de las que uno estaba ajeno antes. Como lo que sabía sobre los derechos para los niños, y de las responsabilidades que debe tener uno como adulto sobre los niños; y también aprender de los compañeros con los que estamos en el proceso”. 

Texto y foto: JRS Colombia-Comunicaciones Valle 

Servicio Jesuita a Refugiados

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