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Historias que Tejen Sueños : Arelis Quiñones

Historias que Tejen Sueños : Arelis Quiñones

Campeonas olvidadas

Testimonio recopilado por el equipo regional en Norte de Santander del SJR Colombia

Foto: SJR Colombia Comunicaciones

Agosto 21 de 2016

Las injusticias y complicaciones de la vida pasan inadvertidas por el rostro de Arelis Quiñones. Es una persona tranquila, extrovertida y descomplicada. No hace mucho tiempo fue foco de atención de los grandes medios de comunicación nacionales por sus triunfos como deportista. Hoy está en el olvido y sobreviviendo en un asentamiento humano.

Hace 32 años Omar Quiñones y Maria Cecilia Granja trajeron al mundo a la tricampeona suramericana y subcampeona Panamericana de lanzamiento con disco. De padres tumaqueños y raíces negras, Arelis nació en San José de Cúcuta y es la segunda de cinco hijos. Sus padres llegaron a construir en un terreno de invasión en el barrio el Aeropuerto, precisamente denominado así por su cercanía con el Aeropuerto Internacional Camilo Daza. Actualmente las condiciones del barrio son muy distintas por su acelerada urbanización. Allí creció la campeona sudamericana. Arelis Quiñonez

Fue por su hermana mayor que Arelis se inició en el mundo del deporte. En una ocasión, mientras Claudia, la primogénita, estaba en horas de descanso en el colegio, un ojeador le vio contextura atlética. Su cuerpo largo y fornido, prometía grandes logros en el mundo del atletismo. Pronto Arelis se contagió de las prácticas de su hermana y comenzó a entrenar. Inició compitiendo en festivales e intercolegiales en las disciplinas de salto largo, lanzamiento de bola y 80 metros.

Para la cucuteña su gran sacrificio fue dejar su casa y su familia a la corta edad de 15 años. Tras dedicarse de lleno al lanzamiento de disco y romper los 40 metros que le permitieron clasificar a la Selección Colombia de atletismo, por lo cual viajó a concentrarse a la ciudad de Bogotá. Paradójicamente estas instituciones deportivas nacionales no incentivaron el estudio en los cerca de 40 jóvenes que se ganaron un cupo y hasta ahí llegaron sus estudios académicos.

En Bogotá bajó de peso y se deprimió debido a la falta que le hacía su familia pero ella estaba hecha para ser campeona, tenía madera. Estuvo en contacto con psicólogos y se mantuvo en la ardua disciplina a cientos de kilómetros del lugar donde creció. Entrenaba en dos jornadas diarias de lunes a sábado. En el hotel los tenían muy controlados, sabían que comían, que hacían, y no les permitían salir sin permiso. Las jornadas en la mañana eran de 7 a 10 am y en la tarde entrenaba de 3 a 6 pm. El poco tiempo libre era para comer y descansar. Los domingos iban a la ciclovía como requisito de la Federación para mantenerse en forma. La vida de la exitosa atleta apenas comenzaba. Y es que después de eso llegaron los triunfos, como si Arelis al nacer hubiera sido tocada por el rey Midas.

Quedó campeona del Suramericano de la categoría menores realizado en 1998 en Manaos, Brasil. Un titular del periódico La Opinión tituló “Mija llegó la niña”, en referencia a las palabras de Doña Marina cuando la vio llegar. Detrás del titular hay una imagen que ocupa toda una página de Arelis llegando al aeropuerto. En esta ocasión, volvió a Cúcuta y su entrenamiento diario le permitió representar una vez más a su país en el suramericano realizado en Bogotá. Ganó el oro y el periódico El Tiempo título “Dos oros salvaron el honor”. Arelis puso uno, el otro lo puso, Giovanni Amador.

Tres años después el suramericano de atletismo se celebró en Santa Fe, Argentina, y ocho días después el Panamericano. En Argentina ganó el oro y en el Panamericano logró la medalla de plata. Por tercera vez colmó los diarios nacionales. Los titulares hablaron de ella, su foto salió en todos lados, medios nacionales la entrevistaban por ser promesa del atletismo colombiano.

Arelis QuiñonesEn su casa guarda con nostalgia una carpeta repleta de fotocopias de las decenas de artículos y fotos que publicaron sobre ella. Tiempos que hoy ya parecen muy lejanos. Además cuenta que aún conserva una amistad con Katherin Ibargüen, el oro olímpico en salto triple, a quien conoció estando en la disciplina de la selección.

Para Arelis su familia siempre ha jugado un papel importante en su vida. Estando concentrada en Bucaramanga con apenas la mayoría de edad cumplida, su padre tuvo un accidente de tráfico. Pidió una semana de descanso y solo le concedieron tres días. Hizo caso omiso a la orden de la Federación y regresó a Cúcuta sin intenciones de volver. Recibió un jalón de orejas pero ella tenía claro que a su familia no la volvía a dejar. Tampoco dejaría el lanzamiento de disco, seguía entrenando a diario y con la misma rigurosidad en su ciudad natal.

Participó en los juegos nacionales de Medellín y poco a poco su vida empezó a dar giros. Tuvo dos niñas muy parecidas a ella, con un atleta que le robó el corazón. Vivió con él y cuando todo parecía un cuento de hadas unas balas acabaron con la historia de amor. Por robarlo lo asesinaron en Puerto Ordaz.

De ahí en adelante se le venían duros retos para mantener a sus hijas y continuar con su vida. Se fue a vivir con sus padres en el barrio la Libertad, sin embargo una discusión con su madre la alejó de aquel hogar. Por eso llegó luego al barrio la Conquista*, lugar de lucha y sobrevivencia. Es un barrio de invasión habitado en su gran mayoría por personas en situación de desplazamiento forzado. El terreno es inestable, las lluvias se convierten en dramas y las casas están hechas en su mayoría de madera y zinc.

Arelis llegó con sus dos hijas a una casa que no estaba habitada; negoció con el dueño y prometió pagarle a plazos un dinero por lo que él había construido, a cambio de que ella pudiera hacerse al predio. Poco a poco fue construyendo su casa. El piso es rojo de cemento rústico completamente agrietado por la inestabilidad del terreno y está ubicado donde anteriormente había un lago. Cada que llueve duro su casa se inunda, además la casa se ha ido moviendo hacia la carretera. Sin embargo, la comunidad está unida y con la participación de las mujeres están en constante búsqueda de mejores condiciones de vida.

Arelis es un ejemplo de superación. Hoy trabaja para el Instituto Municipal de Recreación y Deporte, donde tres veces por semana instruye a quienes serán los próximos campeones en lanzamiento de disco.

*Actualmente el equipo regional del SJR Colombia en Norte de Santander con sede en Cúcuta acompaña a la comunidad en el barrio La Conquista en sus diferentes procesos organizativos y de empoderamiento comunitario.

Servicio Jesuita a Refugiados Colombia

El Servicio Jesuita a Refugiados (SJR) es una organización de la Compañía de Jesús, fundada en 1980 por el Padre Pedro Arrupe, Superior General de los Jesuitas, con el objeto de acompañar, servir y defender los derechos de los refugiados y las personas en situación de desplazamiento. En Colombia el 8 hace presencia desde 1994 y ha venido trabajando con Población en Situación de Desplazamiento (PSD) desde 1995. “Actualmente ofrece asistencia a PSD en educación, asistencia en salud, nutrición, proyectos productivos, incidencia política, derechos humanos, y servicio social en general.”

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