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Testimonios

Historias que Tejen Sueños: Nicolasa

Un poco de mi lucha: “sigo de pie, pisando fuerte en este mundo”

Me acuerdo cuando era adolescente y estaba en la escuela, me gustaba mucho ir, aprender y divertirme. Recuerdo que tenía cuatro cuadernos para todas las materias que veía, pues mi abuela que me crió, a quien yo llamaba mamá, creía que era poco necesario comprarme cuadernos para cada materia, pues la verdad ella era un poco terca y yo creo que pensaba que eran solo ganas de molestar, pero esto sí afectó mi estudio, pues tenía los apuntes de todas las materias en desorden y cuando se iba acabando el espacio, no pude seguir anotando en mis cuadernos, para luego poder en mi casa estudiar para los exámenes.  Historias que Tejen Sueños: Nicolasa

A causa de esto perdí muchas materias y no pude pasar al siguiente curso. Así que me sacaron del colegio y nunca más volví, me quedé en la casa, ayudando en el hogar, salía al monte con machete, también pescando, piangüando y otras cosas más que aprendí hacer. Con todos estos aprendizajes que me inculcaron, he salido adelante con mi familia. Yo vivía con ellos en el corregimiento de Bazán, en el Charco Nariño; me vine de ese lugar a causa de la violencia, había mucho conflicto armado y eran muy seguidos los enfrentamientos entre ellos, y nosotros en la mitad, aguantándonos y resistiendo, por no dejar nuestro hogar.

Hasta que un día el miedo y la intranquilidad nos llevó a decidir que era momento de partir, si… de dejar el lugar que con tanto esfuerzo había construido, del lugar donde me habían criado, un lugar lleno de significado para mí y mi familia. Así más o menos a finales del 2012 nos vinimos a Buenaventura. Llegamos buscando posibilidades y esperanza de que en este lugar todo iba a ser diferente, luchando cada día para mantenernos juntos. Pero… no ha sido así, pues a causa de la violencia, me he quedado sin la presencia física de unos hijos míos en este mundo… es como si sintieras que algo muy dentro de ti se desvaneciera, sientes que no tienes fuerzas para seguir luchando por las demás personas que hacen parte importante para ti en tu vida, sintiendo un dolor en el pecho, el cual no deseo que nadie en este país sienta.

Pero sé que muchos padres y madres en Buenaventura han tenido que pasar por lo mismo; uno en esta vida, saca fuerzas y esperanza de donde no la hay. Sigo aquí, sentada contando esto, porque existen mis nietos, por los cuales lucho día a día, para que puedan salir adelante y encontrar un mundo de posibilidades, sin tanta lucha como fue la mía. Solo hablar de ellos y estar con ellos, me hace sonreír al despertarme y saber que sigo en este mundo; por ellos yo Nicolasa, sigo de pie pisando fuerte en este mundo, con perseverancia y paciencia, con una alegría y picardía escondida detrás de mi rostro que refleja timidez, también muestra lucha, persistencia y fortaleza, para seguir afrontando este mundo en su transcurrir.

Relato: Diana Fagua Sánchez

Comunicado de Prensa: El riesgo no cesa

Informe ” El riesgo no cesa: niños, niñas y adolescentes afectados por grupos armados paramilitares post-desmovilización y grupos armados locales en Colombia y sus fronteras”

 

Noviembre 11 de 2015.

Informe: El Riesgo No Cesa

Como consecuencia de las graves afectaciones en las que incurren los grupos armados paramilitares post-desmovilización (GAPPD) y grupos armados locales (GAL) en Colombia y sus fronteras contra niños, niñas y jóvenes (NNA), el Servicio Jesuita a refugiados (SJR- Colombia), (SJR Latinoamérica y el Caribe) y la Coalición contra la vinculación de niños, niñas y jóvenes al conflicto armado en Colombia (COALICO)[1], presentan a la opinión pública este informe, dirigido a la comunidad internacional y al Estado colombiano, con el fin de afrontar el riesgo de reclutamiento y uso de NNA en el conflicto armado y otras violencias.

El informe identifica una serie de situaciones que afectan y atentan contra la vida y la integridad personal de los NNA por el accionar de GAPPD/GAL, que ha sido realizado con base en información proveniente de  diferentes regiones del país, siendo de especial preocupación las siguientes:

  • En el Valle del Cauca, las familias que se oponen al reclutamiento de sus hijos, son amenazadas de muerte y obligadas a desplazarse; los GAPPD/GAL utilizan el reclutamiento de NNA para evitar su incorporación a las filas de la contraparte armada.
  • En Nariño, Valle del Cauca y la frontera sur colombiana, los GAPPD/GAL han propiciado escenarios donde la participación directa de los NNA dentro de sus estructuras es casi invisible, pero constante.
  • En el Magdalena Medio, Norte de Santander, Valle del Cauca y la frontera norte colombiana, los GAPPD/GAL han vuelto sistemáticos los actos de violación, abuso y explotación sexual contra NNA.
  • En Norte de Santander, los GAPPD/GAL seducen y reclutan NNA ofreciendo promesas de dinero y ascenso social, entre otros antivalores derivados del culto al dinero fácil.
  • En Nariño y la frontera sur, las zonas de acción de los GAPPD/GAL coinciden con las de asentamiento de las víctimas de otros actores armados, generando procesos de revictimización.
  • Las fronteras norte y sur, Norte de Santander y Nariño, son lugares que cuentan con mayor valor geoestratégico y recursos económicos, además es donde se reportan mayor número de casos de reclutamiento de NNA.

Frente a este panorama, el SJR Colombia, el SRJ LAC y la COALICO, como parte de las organizaciones de la sociedad civil que trabajan en materia de prevención, acompañamiento, protección, asistencia y promoción de derechos de la población civil víctima del conflicto armado, y que hacen especial énfasis en  la protección de la niñez, instan al Estado colombiano y a la comunidad internacional a adoptar las recomendaciones presentadas en este informe, procurando así la protección integral y efectiva de los derechos de los NNA y  garantizar el goce efectivo.

Para leer el informe completo aquí:  Documento Informe El Riesgo No Cesa

Para leer el resumen ejecutivo aquí: Resumen Ejecutivo El Riesgo No Cesa

Inforgrafía El Riesgo No Cesa aquí: Infografía El Riesgo No Cesa

El presente informe también se encuentra disponible en: coalico.org y sjrlac.com


[1] Conformada por: Asociación Cristiana Menonita para Justicia, Paz y Acción Noviolenta (JUSTAPAZ), Benposta Nación de Muchach@s, Centro de Desarrollo y Consultoría Psicosocial Taller de Vida, Corporación Casa Amazonía (COCA), Corporación Vínculos, Defensa de los Niñas y Niños Internacional (DNI-Colombia), Fundación Creciendo Unidos (FCU) y el Servicio Jesuita a Refugiados (SJR).

 

Comunicado de Prensa: Comunidades del Pueblo Wounaan en Buenaventura

ALERTA A LAS AUTORIDADES POR FALTA DE CONDICIONES DE RETORNO DE LAS COMUNIDADES DEL PUEBLO WOUNAAN EN BUENAVENTURA 

Foto: equipo regional - Valle del Cauca

El Servicio Jesuita a Refugiados-Colombia (SJR-Colombia) y la Consultoría para los Derechos Humanos y el Desplazamiento (CODHES), alertan a las autoridades competentes la falta de condiciones materiales y jurídicas para retornar de 132 familias indígenas pertenecientes a las comunidades de Chachajo, Chamapuro y Unión Agua Clara del pueblo Wounaan quienes, por motivo de enfrentamientos entre la guerrilla de las FARC-EP y grupos post desmovilización de los paramilitares en inmediaciones a su territorio, ubicado en el Bajo San Juan entre los departamentos del Chocó y Valle de Cauca, se vieron obligadas a desplazarse hacia la ciudad de Buenaventura a finales del año 2014.

La información recopilada indica que 583 personas, incluyendo niños y niñas, mujeres lactantes y personas de la tercera edad, se encuentran viviendo hace más de 10 meses en condiciones contrarias a la dignidad humana en las instalaciones del Coliseo Deportivo de Buenaventura y en albergues de los barrios Piedras Cantan, Alfonso López Michelsen, y El Cambio, en las comunas 4 y 12.

Luego de que en diciembre estas comunidades manifestaran su voluntad de retornar, empezó a discutirse, en el marco de los Subcomités de Retorno y los Comités Territoriales de Justicia Transicional – en adelante CTJT- lo que sería la oferta que las instituciones que integran el Sistema Nacional de Atención y Reparación Integral a las Victimas –en adelante SNARIV- dispondrían para respaldar su retorno.

En el marco de estos escenarios, que han sido previstos por el Decreto-Ley 4633 de 2011 para la construcción participativa de los Planes de Retorno, y que en Buenaventura son presididos por la Secretaría de Desarrollo Económico y Rural de la Alcaldía Distrital, aun no se ha producido una oferta institucional completa que garantice la sostenibilidad del retorno de estas familias.

Por esta razón, SJR-Colombia y COHDES, como organizaciones acompañantes, manifiestan su preocupación por la falta de cumplimiento, por parte de la institucionalidad, de algunas obligaciones derivadas de los principios de voluntariedad, dignidad y seguridad que deben observarse en estos procesos. Así, se han identificado (4) cuatro elementos que deben ser superados para lograr una correcta articulación interinstitucional que garantice que el retorno de las comunidades indígenas desplazadas del Pueblo Wounaan sea sostenible y se constituya en una solución duradera para la superación de su larga historia de victimización dentro del conflicto armado colombiano. Éstos son:

1.- La participación de las comunidades indígenas en el proceso de planeación de su retorno no ha sido real y efectiva. La entrega de las actas de reuniones de los Subcomités y CTJT se ha realizado de forma esporádica y en destiempo, situación que no solo afecta la forma en que participan las comunidades en estos escenarios, sino que constituye una barrera para la posterior exigibilidad de los compromisos que asuma la institucionalidad. Además, no se ha procurado la efectiva participación de las personas que se encuentran en situación de resistencia, ya sea en confinamiento o con limitaciones a la movilidad.

2.- Las entidades públicas locales, regionales y nacionales que integran el SNARIV no han actuado de manera articulada y coordinada para la construcción del Plan de Retorno. La presencia esporádica de los representantes o delegados de algunas instituciones del SNARIV no da muestras de interés, diligencia y trabajo articulado para la construcción del Plan de Retorno. Tampoco se está realizando un seguimiento adecuado de los compromisos por parte del Ministerio Público.

3.- La Unidad para la Atención y la Reparación Integral a las Víctimas –UARIV-, y la Unidad de Restitución de Tierras –en adelante URT- han omitido la puesta en marcha de procesos de reparación colectiva y de restitución de derechos territoriales, despojando de coherencia al proceso de reparación integral del pueblo Wounaan. El retorno, como medida de reparación, hace parte de un proceso de reparación colectiva más amplio. Sin embargo, la UARIV y la Defensoría del Pueblo aún no tramitan la inscripción de las comunidades como sujeto colectivo de reparación, lo que ha impedido que se caractericen los diferentes daños y afectaciones y se elabore un Plan Integral de Reparación. La URT, que ha brillado por su ausencia en los CTJT, tampoco ha iniciado la etapa administrativa de restitución de derechos territoriales. Lo anterior, pese a que es bien sabido que el Rio Bajo San Juan es particularmente estratégico para el tráfico de armas y droga debido a sus rutas de acceso al mar, y que la región es rica en recursos naturales, situación que ha permitido a los grupos armados ilegales diversificar sus negocios a través de la minería ilegal, la explotación de madera, la agricultura intensiva, los monocultivos, y la implementación de macro proyectos.

4.- La crítica situación humanitaria y de seguridad de las familias desplazadas no ha sido un tema de relevancia en la agenda del proceso de retorno. El SNARIV no ha logrado satisfacer la totalidad de las necesidades humanitarias de las comunidades indígenas asentadas en Buenaventura, encontrándose las mismas en una grave situación de precariedad económica y con requerimientos urgentes de alimentación, salud y seguridad. Además, preocupan altamente las amenazas que varios de los líderes de las comunidades han recibido recientemente y la desaparición del líder indígena de la Comunidad de Unión Balsalito desde el pasado 12 de agosto de 2015, quien se encontraba en el Bajo San Juan.

Ante esta situación, hacemos un llamado a las entidades gubernamentales locales, regionales y nacionales competentes que integran el SNARIV, para que hagan presencia efectiva y real en estos escenarios y acompañen integralmente a las comunidades mencionadas. Para ello, adjuntamos un informe que cuenta, además de la descripción detallada del caso, una serie de recomendaciones para las instituciones del Estado, instándolas a hacerse partícipes del proceso.

Ver adjunto:

Informe versión final jurídica

Historias que Tejen Sueños: Irma Fernanda Garzón

Un poco de mi: “la reina de la casa”

Soy una mujer nacida en Tumaco Nariño en la vereda Buchely, somos ocho hermanos, cuatro mujeres y cuatro hombres, criados por papá y mamá, dos personas muy luchadoras que hicieron todo lo posible para sacarnos adelante con sus manos y el sudor de su frente. Yo nací el 3 de agosto de 1973, siendo la séptima de mis hermanos y hermanas; crecí en una finca ganadera en medio de las vacas y los caballos, corría descalza por toda la finca sintiendo la hermosa naturaleza con mis pies. Cuando tenía ocho años me mandaron al pueblo a estudiar, solamente regresaba a la casa los fines de semana para pasar las vacaciones. Empecé a crecer y mi mamá nos repetía todos los días, “yo  no quiero nada de novios, ni de amigos para ustedes por ahora, ustedes lo que tienen es que estudiar”.

Relato de vida: Irma Fernanda Garzón

Cuando entré a primero de bachillerato yo no quería estudiar más en ese colegio de monjas y le insistía a mi madre que no quería volver, que quería relacionarme con los muchachos, ella no quería, así que yo a escondidas de ella decidí ir a presentarme al colegio mixto y pasé con una buena nota. Le conté y ella seguía insistiendo que no, así que me dejó en el colegio de monjas. Me fue mal y no pasé el año, mis padres por castigo me dejaron un año sin estudio y me metieron a trabajar. Yo iba al pueblo a vender frutas y así ahorré y me pagué mi estudio al siguiente año; mi mamá no quiso ayudarme más, así que yo cosí mi uniforme, compré la tela y lo fabriqué. Hice séptimo y en octavo fue el año en que me enamore, pues conocí a un hombre mayor en el inquilinato del pueblo donde mis hermanos y yo nos quedábamos. José Aparicio el hombre que hoy en día es mi esposo y el padre de mis hijos. Aquel que me decía que saliéramos y me mandaba cosas pero yo no le hacia caso, yo decía no, el es mujeriego.

Pasó un tiempo y yo comencé a sentir cosas por él, así que nos hicimos novios, pero cuando mi mamá se enteró… jum! eso fue un problema porque mi mamá no lo quería, ella decía que le habían dicho “ese hombre es mujeriego” y que los hermanos de él tenían fama de serlo, así que decía que él tampoco se salvaba. Yo no le hice caso a mi mamá y me fui con él; terminé octavo y juntos nos fuimos a vivir a la Guayacana Nariño, construimos nuestro hogar y a los dieciseis años de estar en unión libre nos casamos. Levantando cada día nuestro hogar en la hermosa Guayacana, donde tuvimos nuestros tres hijos. Actualmente José Fernando, nuestro primer hijo tiene 21 años, le sigue Jairo Andres de 18 años y nuestro ultimo hijo Jorge Alfredo con 6 años. Llevamos veintidós años de estar juntos luchando por un mejor futuro. Yo trabajaba en muchas cosas, no me quedaba nunca quieta, trabajaba en una fábrica de bioabono y hacía otras cosas demás con la comunidad; pero el 23 de diciembre de 2013, nos tuvimos que ir, de ese hermoso lugar a causa de algunas amenazas hacia mi familia. Nos tocó irnos del lugar que construimos por mucho tiempo todos juntos… y sentir que un día por miedo tienes que irte y huir, eso es muy difícil… yo aún pienso y recuerdo como era nuestra vida en ese lugar y como es ahora, sintiendo que sigo sin encontrarme a mi misma en este lugar.

Hoy vivo en el barrio el Triunfo en Buenaventura, un lugar que hemos construido juntos con los cuatro hombres que me rodean y me dan fuerzas día a día para salir adelante. La reina de la casa, así me llaman ellos, dándome fortaleza para afrontar esa experiencia vivida. En este caminar como familia seguimos construyendo la vida en busca de un nuevo horizonte que constantemente luchamos por abrirlo agarrados de la mano.

 Por: Diana Fagua Sánchez

 

Mansión de la alegría

Mansión de la Alegría

Buenaventura, Valle del Cauca. Junio 16 de 2015

Con motivo de reivindicar uno de los espacios del colegio Juan José Rondón de la ciudad de Buenaventura, los niños y jóvenes de la institución dejaron fluir las expresiones artísticas y pintaron con alegría el mural del tercer piso del centro educativo. El objetivo del taller, que logró convocar 90 estudiantes entre los 8 y 16 años, fue colmar este espacio de acciones positivas y dejar de lado el lugar que los aterrorizaba y al que llamaban “La mansión del diablo”.

La actividad estuvo acompañada por el Servicio Jesuita a Refugiados –  Colombia equipo regional Valle del Cauca y el colectivo Dexpierte, y se dividió en tres días; el primer taller buscó dotar de contenido el mural con actividades de cartografía social, malabares y clown, que se llevaron a cabo el viernes 15 de mayo. Los niños y jóvenes a través de videos expuestos por el colectivo, se inspiraron para lograr el resultado final del nuevo mural de la institución, y gracias a su contenido le encontraron un sentido a la elaboración de los grafitis. Fueron ellos por iniciativa propia los que decidieron reasignarle el nuevo nombre al lugar y llamarlo “Mansión de la alegría”.

En el segundo taller realizado el día sábado, los estudiantes se dedicaron a construir mapas del colegio e hicieron un reconocimiento de sus cuerpos y los buenos y malos usos que se hacen de él, esto, con la finalidad de reducir la violencia sexual que se presenta en los planteles de la ciudad.

El tercer taller consistió en llenar de expresiones tales como amor, respeto y paz el mural escogido, pero no solamente el color y las expresiones fue el regalo que estos estudiantes le proporcionaron a su centro educativo, también a través de la danza árabe las niñas ofrecieron sus  mejores deseos a este nuevo y renovado espacio.

Finalmente, y después de largas jornadas de talleres, los estudiantes además de divertirse y de crear una zona propia, se sintieron motivados, lo cual reactiva la participación de este tipo de grupos y logra que el proyecto “Del dicho al hecho gozo mis derechos” contagie de baile y de color a más grupos del colegio.

“La naturaleza nos hizo así para poder resistir el sol”

Taller peinados Afro

 

Buenaventura, Valle del Cauca. Junio 12 de 2015

Desde el proyecto “Del dicho al hecho gozo mis derechos” que se viene ejecutando en la institución educativa Simón Bolívar, se propuso con las estudiantes que participan de los talleres, reflexionar acerca de la importancia que poseen los peinados afro como una forma  histórica de resistencia de las comunidades negras.

Por eso, la iniciativa planteada buscó visibilizar y valorar la estética y la belleza propia de la cultura negra, además de exaltar las diferentes prácticas que han fortalecido la identidad territorial, étnica y familiar, a través de talleres que se viene ejecutando desde el lunes 11 de mayo en las instalaciones del centro educativo. Pues que mejor manera de reafirmar la cultura que conociéndola y practicándola.

Las estudiantes disfrutaron en la primera sesión de la presencia de Emilia Eneyda Valencia Murraín, profesora de lengua castellana, etno-educadora y conferencista en temas de género, DDHH y  afrocolombianidad. Esta organizadora del encuentro anual de peinadoras “Tejiendo Esperanzas” logró reafirmar y transmitir a las alumnas el orgullo y la preservación de la práctica de los peinados. “La naturaleza nos hizo así para poder resistir el sol. Gracias a la textura de este cabello, las artistas pueden hacer estos peinados. Son obras de arte”, afirmó Emilia.

Pues a través de sus saberes propios, esta peinadora narró los usos que las mujeres negras le han dado a su pelo y la resistencia que con él han hecho a la dominación. “A nuestro continente llegaron africanos y africanas de diferentes naciones, por lo tanto no se podían comunicar verbalmente, así que lo hacían visualmente. Por ejemplo, en el tiempo de la esclavización las mujeres mayores trenzaban en la cabeza de las niñas mapas de fuga: el río, las tropas, la quebrada quedaban consignadas en las cabezas permitiendo la huida. Así fue como gracias al peinado, muchos de nosotros y nosotras somos libres. Como estas y otras historias de gran interés que se exponen alrededor de los peinados se demuestra que fueron una estrategia de protección individual y comunitaria.

El proyecto denominado “Interés sobre peinados afro como identidad y protección ancestral” realizará una nueva sesión de peinados, donde las protagonistas serán las shakiras, los cauchos, las peinetas, la creatividad de las estudiantes y el kanekalon, comúnmente conocido como pelo sintético y muy utilizado para este tipo de peinados. El taller también busca recoger la práctica de que las niñas y jóvenes se peinen entre sí. Emilia recalca la importancia de este tipo de experiencias; “Antes, el peinado era un espacio de las mujeres. Se peinaban unas a otras compartiendo penas, alegrías, secreticos”.

Además de que las niñas y jóvenes realicen los distintos peinados, estos se convertirán en símbolo de orgullo y serán fotografiados y expuestos dentro de los próximos meses en una galería dentro de la misma institución.

Mi Guitarra y Yo

Relato de vida: Sebastián Rodríguez Foto: Equipo Regional Valle del Cauca. Relato de vida: Sebastián Rodríguez

Era un 15 de noviembre de 1941, el día que llegué a este mundo, un hermoso día lleno de música, sonrisas y mucha alegría. El sonar de la guitarra armonizaba mi llegada a este mundo, lleno de cantos y melodías sentidas por mi pequeño cuerpo, que tocaba este mundo por primera vez. Mi delicado cuerpo sentía la armonía de las notas de esa guitarra que sonaba y sonada todas las mañanas. Tan…taran…taran…taran, era así como sonaba, lo recuerdo como si fuera hace poco tiempo. Solo se que desde ese instante mi cuerpo me llamaba a coger y tocar la guitarra, creciendo con una extraña pero agradable sensación que me hacía sentir el sonar de las notas. Sentía como si mi corazón se moviese solo y todos mis sentidos se direccionaran hacia su sonar, encaminándome a que un día yo buscara los implementos para que con mis manos ansiosas por sentir cada cuerda, pudiera construir mi propia guitarra. Fue ese el maravilloso día cuando tenia nueve años que empecé este camino de mi vida junto a ella, mi primera guitarra.

Siempre buscaba un tiempo para hacerla sonar, para transportarme a ese mundo de sensaciones indescriptibles que me hacia sentir con solo tenerla en mis brazos. Yo solo, sin la ayuda de nadie comencé a tocarla, los días que podía me sentaba y la hacia sonar. No se si sonaba feo o bonito, yo solo seguía y seguía intentando. Así fue que aprendí y con mis ganas de sentirla pude lograrlo. Pasé tiempos largos, difíciles y alegres con mi guitarra… pero fue ese amargo día, la primera vez que tuve que dejarla, la primera vez en mi vida que me separe de ella. Fue ese 30 de octubre del 2013 cuando yo vivía en Satinga, Nariño, el día que me tocó desplazarme a causa de la violencia de este país. Recuerdo que fue un día lleno de sentimientos de tristeza y rabia; sentir que una parte de ti queda en ese lugar, que no quieres irte, pero te toca… que algo muy importante para ti se queda, si… se queda guardada en ese lugar de siempre y pensar que todo el esfuerzo que te costó tenerla se perdió rápidamente. Así empecé mis días en Buenaventura sin mi guitarra, buscando con ahorros conseguir una nueva.

Y así fue… pasó un tiempo largo hasta que pude conseguirla de nuevo. Ese día me sentía otro, era nuevamente el mismo Sebastián Rodríguez que tocaba y cantaba con alegría todos los días. El que se levanta con una sonrisa y se acuesta con la misma alegría con la que se despertó. He podido enamorar algunas mujeres con esta energía que me caracteriza y el sonar de mi guitarra, entre esas la mujer con la que estoy hoy en día, Nicolasa… con la que juntos decidimos casarnos hace pocos años. Con ella continúo mi camino, juntos dándonos fuerzas para seguir adelante, como lo hemos hecho durante todo este tiempo, con esa fortaleza interior que tenemos para estar hoy contándoles una parte de mi vida, para que ustedes que leen esto, conozcan al guitarrista alegre y soñador.

Por: Diana Fagua Sánchez

El SJR-Valle brinda acompañamiento jurídico en Buenaventura

Acompañamiento jurídico en las instalaciones del SJR/ Foto: Yerly Jhoana Camacho.

Buenaventura, Valle del Cauca. Mayo 20 de 2015

Desde hace cuatro años consecutivos la ciudad de Buenaventura registra el más alto nivel de desplazamiento forzado del país, según cifras de la Unidad para la Atención y Reparación Integral a las Víctimas.  Nada más entre abril y septiembre de 2014, la violencia en la ciudad obligó a desplazarse a 13.682 personas de sus hogares.

Las cifras siguen siendo alarmantes, a pesar de las distintas medidas tomadas por el gobierno nacional para reducir la violencia, y los impactos que el desplazamiento forzado genera en la vida individual, familiar y comunitaria de las personas que lo viven.

Sumado a las distintas dificultades que deben vivir estas familias, está la desinformación y los problemas que se presentan en los procesos de reparación individuales. Muchas de ellas, desconocen cómo hacer sus derechos exigibles y las rutas de atención pertinentes para este tipo de casos. Adicionalmente está la lentitud y acumulación de reparaciones directas que reposan hoy en día en el juzgado de la ciudad.

Por tanto, el Servicio Jesuita a Refugiados – Colombia, equipo Valle del Cauca, desde el mes de febrero de  2015,  continúa brindando asesoría jurídica a la población víctima del conflicto armado y desplazamiento forzado en Buenaventura. El objetivo es  acompañar a las personas para que conozcan sus derechos y logren la protección de estos mediante los mecanismos de exigibilidad consignados en la constitución nacional.  Además, de que podrán consultar su estado actual en el proceso que se adelanta en el registro único de la Unidad de Víctimas o realizar cualquier tipo de solicitud, derecho de petición o información que requieran sobre las rutas de reparación.

Inspirados por la misión de Acompar, Servir y Defender, estas acciones tienen un enfoque diferencial, es decir, involucra comunidades indígenas y afrodescendientes, con sus diferentes particularidades, esto, con el fin de brindar una atención respetuosa y comprensible para con cada una de las personas que viven el drama del desplazamiento forzado.

Además del servicio de acompañamiento jurídico, se están realizando jornadas formativas en mecanismos de exigibilidad de derechos con comunidades negras, originarias de: La Esperanza, San Isidro, La Trojita, Ceibito y Guadual . Cabe resaltar que estas comunidades pertenecen al Consejo Comunitario del Bajo Calima,  y que además retornaron a su territorio en junio de 2014, luego del desplazamiento masivo sufrido en marzo del mismo año.

“El que no lo vive no lo siente”

¿Qué te detiene? Le pregunté a Delia. Una negra de ojos risueños, contextura gruesa, voz suave y cariñosa. Ella contestó con tristeza, “me detiene que en todas partes manda gente, no podemos caminar libremente entre las comunas, entre las calles de los barrios”. 

 

María Delia García Enríquez, tiene 46 años. Nació en la tierra del sabor, de la esperanza y la fortaleza. Una tierra rica y húmeda, de verbenas prolongadas, arrullos en los barrios y alabaos necesarios. Así es Buenaventura, así es su gente. Una mezcla entre el valor y la resistencia. Y así también es Delia. Quién la noche del 18 de diciembre de 2012, tuvo que salir de su casa con sus hijos y su esposo, para que no los asesinaran. A pesar del miedo y el destierro, su lucha y liderazgo se van reconstruyendo poco a poco después de su desplazamiento forzado.

La familia “Macgyver”

Hace 32 años, Delia se enamoró de Marco Tulio Andrade. En ese entonces, tan sólo era una niña. No obstante, ese mismo amor que la llevó a salir de su casa cuando apenas alcazaba los 15 años, perdura hoy con la misma intensidad. “Macgyver”, como le dice cariñosamente a su esposo por sus increíbles capacidades para trasformar la basura, es un negro trabajador y cumplidor de sus sueños. Él realiza trabajos como obrero o todero, y mientras camina hacía su casa recicla todo tipo de materiales para reutilizarlos y en algunos casos decorar su hogar.

“La basura de los ricos es el tesoro de los pobres” dice Delia, mientras me muestra con orgullo las puertas de una cocina que ahora son la elegante cabecera blanca de su cama. Además de los dos comedores que recogieron entre las basuras; los cuales pintaron y tapizaron para que decoraran su pequeña sala. Esta pareja de esposos también le dio vida a un “bifet” abandonado, y lo convirtieron en unas refinadas gavetas negras para su cocina, pues ellos saben muy bien como reciclar y armonizar su hogar a pesar de las incomodidades que han tenido que pasar.

 A Delia igualmente le gusta pintar. Ella dice ser “la artista de la familia”. En sus ratos libres llena de color discos de acetato con bellos paisajes de Buenaventura. Asimismo, recicla cuadros, pero para pintarlos nuevamente al mejor estilo cubista. Ella asegura que pintar le ayuda como terapia para superar tanto dolor.

Marco Tulio y Delia tienen tres hijos. Francisco; el mayor, tiene 28 años. Jonatán 26 y Luis Eduardo 24. Cuando Francisco estaba dando sus primeros pasos sufrió una meningitis bacteriana que le afectó gran parte de sus neuronas y lo dejó con un déficit cognitivo que le impide hablar y hacer demás actividades por sí solo. Jonatán aún vive con Delia, pero parece el padre de Francisco. Cuida de él diariamente y lo deja bañado y vestido antes de salir a trabajar a una finca que está ubicada cerca de Buga, en la que presta servicios varios.

Mientras que Luis Eduardo el menor de los hermanos se marchó a otro país, “no aguantó esto tan pesado” asegura Delia con tristeza.  Y en verdad, esto sí que es pesado. Cuando eran las 5 de la tarde de ese inolvidable martes 18 de diciembre de 2012, fecha en la que Delia gracias a sus esfuerzos y liderazgo, logró que se reconociera el día de la discapacidad a nivel distrital, cuatro hombres llegaron a su casa para extorsionarla.

En cuestión de dos horas tuvo que huirle a los “dueños de la cuadra”. Ese día dejó todo,  sin mirar a atrás. Dejó su casa, dejó la fundación que lideraba, dejó su lucha. “Yo lo que quería era justicia, no quería declamarme como desplazada, yo no sabía dónde estaba parada, en que se había vuelto mi pueblo”. Fueron las palabras que ella recordó que repetía frecuentemente a su llegada al Servicio Jesuita a Refugiados en Buenaventura. Lugar en el que buscó ayuda para entender mejor su situación.

Luz de vida Divina

La Fundación de Madres de Niños Discapacitados, Psíquicos y Sensoriales; Luz de Vida Divina, nació de la necesidad de brindarle espacios recreativos a jóvenes como Francisco. “Le pusimos así para que supieran que iban eran madres, no doctoras, ni nada de eso” comenta Delia. Quién para ese entonces era la secretaria de la junta comunal. “La fundación sin ánimo de lucro, tenía como objetivo estar informadas y pendientes de que decía el gobierno sobre temas a fin con nuestra causa. Muchas veces decían cosas que no eran ciertas, y pues gracias a todo el recorrido mío con Francisco, conocí muchos sitios para discapacitados, por eso pude orientar mejor a otras madres”.

En el 2008, junto a diez madres más con hijos con algún tipo de discapacidad, empezaron una red de apoyo para buscar ayudas. “Era un espacio muy importante y bonito para nosotras. Eran dos horas al mes diferentes“. También como parte de sus actividades realizaban paseos al río, celebraban cumpleaños y fechas especiales para cada uno de los niños, esto, con el objetivo de mejorar su calidad de vida y generar espacios que nunca antes habían tenido.

Logros hubo muchos. A punta de rifas, venta de postres y comidas, lograron generar felicidad a niños sordos, discapacitados o con algún tipo de síndrome. “Macgyver”, en su ratos libres juagaba futbol con los niños, “muchos de ellos no podían caminar y él los llevaba cargados, pues al menos Francisco sí lo hacía” recuerda Delia.

Gracias a su perseverancia e insistencia ante la Alcaldía, la fundación de Luz de Vida Divina logró que el Distrito les hiciera entrega de tres sillas de ruedas para niños que las necesitaban con urgencia. John Hanner, un niño que hacia parte del proceso con Delia, , también logró ingresar a la Fundación Nacional Batuta, lugar que ofrece formación musical a niños, niñas y jóvenes, pero tan sólo pudo asistir  dos años. A él, afirma Delia “se le acabo su tiempo y para la casa otra vez. Vimos que eso era un problema. Esos procesos no son cortos, deben ser largos. Fuimos a la Batuta a decirles que el debería estar más tiempo, y allá nos dijeron que antes pudo participar”.

Luz de Vida Divina, también logró llevar a Shaira, una niña víctima del desplazamiento forzado, al instituto para niños ciegos y sordos, donde le descubrieron pérdida de capacidad auditiva total, y no problemas cognitivos, como pensaban inicialmente sus familiares que padecía. Sin embargo, no lograron encontrar un donante para “un aparato muy costoso que debíamos ponerle”, y el proceso era largo y se vio interrumpido por el desplazamiento forzado que sufrió Delia y las diez madres más que lideraban la fundación. Pero no sólo ellas se vieron obligadas a dejar el barrio, también los profesores de la escuela y 60 familias más que vivían en la comuna 12.

La fuerza de su carisma

Dos años después de su desplazamiento y de estar viviendo en una casa que no es la suya, Delia intenta recuperar la suya desde el fondo de su alma, su lucha y su carisma. Esa misma con la que trabaja todas las mañanas desde las cinco y media hasta las once o doce del mediodía, pues Francisco no puede estar tanto tiempo solo. Sin embargo, hay que salir a trabajar y conseguir “pal arriendo”.

Delia vende mazamorra en un coche de bebe reciclado, el cual fue completamente equipado y adaptado por “Macgyver”. Su lugar de trabajo es frente a las interminables filas que hacen los desplazados que llegan diariamente a la “UAO”, lugar donde atienden a personas víctimas de desplazamiento forzado. “Desde que vendo la mazamorra veo mucha gente sufrir, así como yo. Lloran mucho. Allá hacen unas filas muy largas, he visto gente que se ha desmayado del hambre. Ellos sólo llevaban lo del pasaje. Me duele mucho ver eso”. Por lo cual decidió reducirle los precios a los vasos de mazamorra y dejar el pequeño en 500 y el más grande en 1000 mil pesos.

Marco Tulio, va de vez en cuando a la cuadra y limpia la casa. Esa misma por la que trabajaron y significó tantos sacrificios. En el barrio se escuchan comentarios de que ya todo está más tranquilo “que ahora el que manda es otro, y eso es lo que no me cuadra. Pues es como pedirle permiso a otro para vivir en mi casa “afirma Delia. Sin embargo, espera regresar algún día, y volver a ver a sus vecinos.

Cuando le pregunté a Delia por el futuro de su fundación, contestó “Me encantaría hacer mi fundación ahora más que nunca, pero con otra visión, desde la mirada de los desplazados, pues ahora lo estoy viendo en carne propia. Yo pienso que el que no lo vive, no lo siente”.

Así como Delia lo ha vivido y lo ha sentido, la violencia en la comuna 12 les arrebató la oportunidad a varios niños con algún tipo discapacidad de ser felices, de seguir teniendo espacios recreativos y culturales. También le arrebató la oportunidad a Delia y a diez madres más, de seguir ayudando a niños como Shaira o como John Hanner.

Esa misma violencia dejó a Francisco sin amigos, y ha logrado que a él ya no le guste caminar como lo hacía antes, pues hasta está perdiendo la costumbre de jugar. Delia mientras tanto seguirá buscando dentro de sí misma las pocas fuerzas que no le arrebataron para renacer Luz de Vida Divina.

 Relato realizado por: Erika Chávez

 

Semillas de Vida

Foto: Carolina Bastidas  - Actividad “Semillas para la vida” con la comunidad

 

Buenaventura, Valle del Cauca. Abril 22 de 2015.

 

El pasado mes de marzo el Servicio Jesuita a Refugiados – Colombia, Equipo Valle, visitó a las comunidades indígenas de Cocalito, Cerrito Bongo, Valledupar y Jooin Jeb, con el propósito de realizar la concertación de las semillas que se incluirán en el componente  de Medios de Vida, del proceso que se viene adelantando desde el mes enero con las comunidades indígenas. En él  se pretende impulsar  la siembra de las semillas priorizadas por las comunidades,  núcleos productivos, fortalecimiento de capacidades y acompañamiento para la producción de alimentos.

En el proyecto es fundamental el proceso de Consulta Previa, pues esta es  vital para acordar con las mismas el tipo de semillas que se van a priorizar para sembrar, de acuerdo a la particularidades agroecológicas y saberes tradicionales indígenas. Por lo anterior el equipo de terreno del SJR-Valle, realizó una matriz que permitiera observar que tipo de especies se siembran actualmente en la zona y cuales se habían de producir

“Fue un proceso muy importante porque participó toda la comunidad. Los niños, jóvenes, los mayores y las mujeres. Fue enriquecedor. Las comunidades están muy participativas. A nosotros nos ayuda mucho la población, está muy interesados”. Asegura Julián Andrés Pulgarín, responsable del proyecto y quien se encarga de liderar Medios de Vida.

La última visita del SJR-Valle a las comunidades tuvo una duración de siete días. En ellos se revisó la planeación de gestión del riesgo con la comunidad Jooin Jeb y Cocalito. Además del inventario de las especies que ellos cultivan.

También se hizo la concertación para los kits de herramientas que van a recibir cada una de estas familias para poner en marcha el proyecto de Medios de Vida. “La idea es que este primer semestre del año ya las semillas queden todos sembrados, para que podamos tener producción en el segundo semestre de algunas especies y otras que se irán hasta el 2016, por su ciclo de producción”.

Pero no solamente el equipo del SJR-Valle quiere retroalimentar los procesos de producción agrícola, sino también fortalecer a las comunidades indígenas sobre el manejo y cuidado de las aguas. Eso respecto a los Medios de Vida.

Por otra parte se avanzó también en el trabajo que se desarrolla en torno a la elaboración del Plan de Vida y el Plan de Gestión de Riesgos.

En este último se traza las rutas de cómo se va a actuar en caso de una emergencia, por lo cual fue pertinente realizar un ejercicio de  cartografía social mediante grupos focales. “De los que eran parte los hombres, las mujeres, niños, niñas, adolescentes y jóvenes. Ellos dibujaron como veían la comunidad, identificaron cada uno de los espacios de sus actividades cotidianas. Tales como pescar, donde se cultiva o de donde toman las materias primas para las artesanías. También dibujaron que zonas son peligrosas para los niños y  para  las mujeres. Y cuales evitan” narra Julián Pulgarín.

 

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