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Tejedores de vida celebrando el Día de Europa

Representantes del JRS Colombia del proyecto Tejedores de Vida y el Colectivo Proterra en el Stand de la feria ambiental del Día de Europa. Fotografía del JRS Colombia.

Representantes del JRS Colombia y del colectivo Proterra fueron parte de la feria ambiental en el marco de la celebración del Día de Europa, el pasado 9 de mayo, en las instalaciones de la Delegación de la Unión Europea, Bogotá. Dos de nuestros proyectos: Jóvenes rurales y Tejedores de Vida, expusieron sus objetivos, actividades e incidencia en los territorios de Soacha, Nariño, Valle del Cauca, Norte de Santader y Bogotá.

La feria ambiental contó con varias iniciativas de distintas organizaciones, las cuales, contribuían de una u otra manera a la preservación del medio ambiente. Desde el Proyecto Tejedores de Vida, compartimos la idea de reconciliación con la naturaleza, siendo ésta otra víctima del conflicto armado en Colombia. Además, describimos los Encuentros de Memoria Ambiental, exaltando el diálogo entre generaciones para reconectar a los niños, niñas y jóvenes con sus territorios.

Finalmente, contamos con la presencia de la Embajadora de la Unión Europea, Patricia Llomabart, quien nos motivó a continuar con la incidencia con niños, niñas y jóvenes en pro de la preservación del medio ambiente. Además, de recomendarnos articularnos con otras organizaciones para expandir el impacto de los proyectos, su gente y el medio ambiente.

Representantes del JRS Colombia del proyecto Tejedores de Vida y el Colectivo Proterra en el Stand de la feria ambiental del Día de Europa. Fotografía del JRS Colombia.

Primeros Encuentros de Reconstrucción de Memoria Ambiental en Bogotá y Soacha

“Como el Charquito no es tan reconocido, la memoria es como nuestras raíces. Es saber de dónde venimos y sentirnos orgullosos. Porque el Charquito también es un lugar hermoso, pero escondido entre las montañas”. Esteban Pacanchique, 16 años, Estudiante de la Institución Educativa Eugenio Díaz Castro, en la vereda El Charquito, Soacha.

El Servicio Jesuita a Refugiados Colombia, el Colectivo Proterra y la Asociación de Colegios Jesuitas (ACODESI), con el apoyo de la Delegación de la Unión Europea en Colombia, son los encargados de desarrollar el proyecto de Tejedores de Vida dirigido a niños, niñas, adolescentes y jóvenes (NNAJ) para que sean futuros agentes de cambio y constructores de paz, en los territorios de Nariño, Valle del Cauca, Soacha y Bogotá.

Esta vez, durante el mes de abril se llevaron a cabo los primeros Encuentros de Reconstrucción de Memoria Ambiental con la participación de 80 jóvenes, principalmente estudiantes de noveno, décimo y once, en el colegio José María Veláz, ubicado en la localidad de Suba, y en el municipio de Soacha, con dos colegios: Soacha para Vivir Mejor y la institución educativa Eugenio Díaz Castro, ubicado en la zona rural de la vereda El Charquito.

 

Participantes de distintas generaciones y culturas del Primer Encuentro de Reconstrucción de Memoria Ambiental en el colegio de Fe y Alegría: José María Veláz. Fotografía del JRS Colombia.

 

La finalidad fue conocer o recordar las transformaciones de los territorios mediante un diálogo entre jóvenes, profesores, padres de familia, líderes sociales, taitas Muiscas y representantes de colectivos ambientales, como los de la Red conejeras, Sembradores Van der Hammen, Fundación Chipacuy, el Colectivo Suba Nativa y Sembrando Cultura. Quienes contribuyen a la no repetición de los daños hechos a la naturaleza y a la reconstrucción del tejido social dentro de las comunidades. 

El reconocimiento y las reflexiones de los cambios en el territorio parten de la actividad de Mapas parlantes, llevada a cabo en las instituciones educativas mencionadas. Espacio en el  que los jóvenes y adultos dialogaron sobre el pasado y el presente de sus respectivos territorios, con el objetivo  de hacer evidente en un mapa, el antes y después de Suba y Soacha. Los participantes se dividieron en dos equipos, cada uno con un croquis, el primer grupo  dibujó  las características sociales y ambientales, mientras que el segundo identificó  las transformaciones que a lo largo de la historia han ocurrido en los espacios geográficos: Deforestación, urbanización, apertura de ladrilleras, minas de carbón, contaminación de fuentes hídricas, descubrimiento de sitios arqueológicos, entre otros.

Este espacio generó importantes reflexiones entre los habitantes al momento de comparar sus territorios con lo dibujado en los croquis o mapas del pasado y los mapas del presente. Asimismo, la construcción de memoria se realizó con otra actividad llamada Huellas en el territorio que invitaba a cada uno de los participantes a contribuir con la construcción de una línea del tiempo para identificar las modificaciones de los recursos hídricos, suelo, condiciones del aire, fauna y flora.

 

Mapa del presente del territorio de Suba en el Primer Encuentro de Reconstrucción de Memoria Ambiental en el colegio de Fe y Alegría: José María Veláz. Fotografía del JRS Colombia.

 

La importancia de los Encuentros de Reconstrucción de Memoria Ambiental en territorios urbanos y rurales, como Suba y Soacha, motivó a los estudiantes a conocer un poco más sobre la historia de su contexto y la importancia de la memoria para no permitir más daños a los ecosistemas que los acompañan en su cotidianidad. Además de generar vínculos entre las instituciones y los procesos comunitarios de los colectivos ambientales y sociales. Sandra, representante de Proterra, explica la importancia de estos encuentros: “los jóvenes pueden ver y conocer espacios de incidencia en los que pueden participar y, además, mostrarles a los chicos que hay experiencias exitosas con el territorio”.

Fue así como a través del diálogo intergeneracional se realizó la reconstrucción y el reconocimiento de la memoria en los territorios. Sembrando una semilla, abriendo un proceso de cambio, para no repetir los errores ambientales del pasado y las decisiones que llevaron a la deforestación, contaminación de fuentes hídricas y reducción de fauna y flora en las comunidades rurales de Suba y Soacha, y la comunidad rural en la vereda el Charquito.

 

Vereda El Charquito, municipio de Soacha. Vista del Río Bogotá contaminado y la Primera Hidroeléctrica de Colombia. Fotografía del JRS Colombia.

Más de 800 jóvenes del país se movilizaron por las víctimas del conflicto armado

 

Red de mensajes a Víctimas del conflicto en la apertura Del 9 al 9.

 

En el marco del proceso del 9 al 9 “Quiéreme bien, herédame la paz”, el cual hace parte del proyecto Tejedores de Vida, financiado por la Unión Europea, y ejecutado por el Servicio Jesuita a Refugiados Colombia, el Colectivo Proterra y ACODESI, se llevaron a cabo en el mes de abril, y en especial el día 09, varias actividades en conmemoración al Día Nacional de la Memoria y Solidaridad con las Víctimas del Conflicto en Colombia.

Durante el mes de abril se han adelantado diferentes actividades en las Instituciones Educativas que hacen parte del proyecto. Estas jornadas estuvieron enmarcadas en torno a la importancia y el valor de la memoria social e individual en la construcción de una cultura de paz desde los jóvenes.

Por ejemplo, el pasado 9 y 11 de abril, en la Institución Educativa Eugenio Díaz Castro, de la vereda el Charquito de Suacha,y en el Colegio Fe y Alegría, Soacha Para Vivir Mejor, participaron alrededor de 240 estudiantes en una actividad dividida en 6 momentos, que buscó sensibilizar y dar a conocer a los jóvenes de esta zona, la memoria de hechos victimizantes del país a través de la reconstrucción de la misma, pero también incorporando una narrativa incluyente, que lograra visibilizar la resistencia y resiliencia de las comunidades y el rol fundamental de estas en procesos de paz.

Asimismo, el Colegio Jesuita Santa Luisa, ubicado en la localidad de Kennedy, se realizó con 35 estudiantes la apertura Del 9 al 9, a cargo del grupo estudiantil JRS, convocando no solo a los estudiantes de su institución educativa sino a jóvenes ajenos al proceso del Colegio Francisco Miranda y el Colegio Formación Integral Nuevo Mundo.

Las actividades del pasado 9 de abril, en el Colegio Santa Luisa tuvieron como finalidad generar espacios de reflexión en torno a la memoria del contexto colombiano y el conflicto armado mediante un performance, y una línea de tiempo fotográfica, además de una actividad para tejer redes vinculado las historias de vida de cada uno de los participantes, todo con el fin de invitar a los jóvenes de las distintas instituciones a ser parte del grupo JRS y convertirse en pequeños agentes de cambio.

Por otro lado, los Jóvenes del Colegio Mayor de San Bartolomé realizaron una actividad enfocada a la memoria desde aspectos personales y sociales que reflejan las posibilidades de enfrentar y reconocer los hechos de forma tanto personal como colectiva. Para ello, en el patio central de la institución se reunieron estudiantes de diferentes grados acatando al llamado de un joven que con micrófono en mano resaltó la importancia del proceso Del 9 al 9 e invitó a los demás a compartir su primer recuerdo como una acción simbólica, con el fin de movilizar la participación juvenil en la construcción de paz.  Estos recuerdos se escribieron en papeles que se recopilaron en telas de diferentes colores.

Finalmente, 12 instituciones de diferentes departamentos del país y más de 800 estudiantes dijeron Recordar Me Da Poder y “Quiéreme bien, herédame la paz”.

 

Primer Encuentro de Memoria Ambiental

“A los niños y a los jóvenes tenemos que hacerlos enamorar del territorio y entonces en el momento en que los hagamos enamorar del territorio, vamos a lograr enraizarlos en su cultura e identidad.” Patricia Jojoa, Gobernadora segunda del Cabildo Quillasinga Refugio del Sol, El Encano.

Estudiante de Nariño en el recorrido del Primer Encuentro de Memoria Ambiental

 

El Servicio Jesuita a Refugiados Colombia, el Colectivo Proterra y la Asociación de Colegios Jesuitas (ACODESI) le apuestan desde finales del 2018 al proyecto Tejedores de Vida, apoyado por la Delegación de la Unión Europea en Colombia, que busca brindar herramientas por medio de procesos de formación a niños, niñas, adolescentes y jóvenes (NNAJ) de Nariño, Valle del Cauca, Soacha y Bogotá, en temas relacionados con derechos humanos, identidad, resolución de conflictos, territorio, participación e incidencia, con el propósito de que estos NNAJ, sean agentes de cambio para la construcción de paz en Colombia.

Por lo cual, el pasado 18, 22 y 27 de marzo, se propició el I Encuentro de Memoria Ambiental “Andar la palabra, mapear lo caminado”, en cuatro instituciones educativas del departamento de Nariño, con las que trabajamos actualmente en el marco del proyecto. Estuvimos en las Instituciones Educativas El Encano, Nazareth, La Victoria y Policarpa. En cada uno de los territorios, los estudiantes, padres y madres, líderes comunitarios y docentes se encontraron alrededor de la palabra en tres recorridos ambientales que realizamos, cuyo objetivo fue reconstruir la memoria ambiental del territorio fomentando el diálogo intergeneracional, la curiosidad y creatividad de los y las estudiantes, así como el desarrollo de habilidades investigativas desde la perspectiva de la ciencia participativa,mediante el uso de recursos orales y audiovisuales.

 

En el Encano, recorrimos el pequeño casco urbano y una de las veredas más importantes, El Puerto, La Laguna de la Cocha y la Isla de la Corota. En La Victoria visitamos un nacedero de agua minera, los ríos Cultín y Téliz, y el río Chingual en la frontera con Ecuador y terminamos en el casco urbano. Finalmente, en Policarpa estuvimos en los yacimientos del antiguo pueblo, que colinda con el actual botadero de basura a cielo abierto, en la quebrada El Cocal, donde hay una piedra con grabados de culturas indígenas, así como también en el mercado del pueblo. En cada uno de estos lugares se trabajó alrededor de una problemática estructural en torno al medio ambiente; reflexionando entorno a la deforestación y la contaminación de los cuerpos de agua, que son los principales inconvenientes que esta región enfrenta actualmente.

 

La importancia de este encuentro y los recorridos que se llevaron a cabo, reside en conocer cuáles han sido las afectaciones que los ecosistemas han sufrido en la región y de qué modo se ha modificado el tejido social y los vínculos de la comunidad con la naturaleza, esto en clave histórica, y en segundo lugar, buscar la posibilidad de construir puentes entre las instituciones educativas y los procesos comunitarios para la defensa del territorio, fortaleciendo así los espacios de participación ya existentes y visibilizando su trabajo. 

 

Por lo cual, existirá un segundo encuentro en el mes de mayo con cada una de las instituciones. Allí, participarán alrededor de 80 personas, entre ellas estudiantes, líderes y lideresas comunitarias y ambientales, padres de familia y docentes. En este encuentro se espera realizar una cartografía socio-ambiental, en la cual es fundamental el diálogo intergeneracional para que se reconstruya la memoria ambiental del lugar y una línea del tiempo llamada “Huellas en el territorio”.

 

CEIP entrega resultados de investigación sobre ambientes escolares al JRS

 

El pasado 20 de Febrero de 2019 los representantes del Servicio Jesuita a Refugiados Colombia (JRS), el Colectivo Proterra y la Asociación de Colegios Jesuitas de Colombia (ACODESI), recibieron en las Instalaciones de la Oficina Nacional del JRS por parte de la Corporación de Educación e Investigación Intercultural para los Pueblos (CEIP) los resultados de la investigación o línea de base de los ambientes escolares y su relación con las culturas de paz, reconciliación y  cuidado del medio ambiente, en los territorios de Nariño, Valle del Cauca, Soacha y Bogotá.

 

Corporación de Educación e integración Intercultural para los pueblos (CEIP) encargada de la línea base del proyecto Tejedores de Vida.

Los resultados de la investigación serán claves para la implementación del proyecto Tejedores de vida que pretende contribuir a la formación de culturas de paz, reducción de brechas sociales y reparación del medio ambiente como víctima del conflicto armado. Todo, mediante talleres, campamentos y procesos de formación con estudiantes entre los 12 a los 16 años, profesores, líderes comunitarios y la comunidad de la región.

Así, la importancia de los resultados de la investigación sobre los territorios y sus poblaciones en ambientes escolares, está en el diseño de metas, desarrollo de rutas metodológicas y la futura evaluación del impacto que desea tener Tejedores de Vida, el proyecto pensado por y para la paz en Colombia.

Asistentes a la entrega de la línea de base del proyecto Tejedores de vida: JRS, Colectivo Proterra y ACODESI. 

 

 

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